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Crítica: William Christie dirige la «Misa en do mayor» de Beethoven en la temporada de la Orquesta y Coro Nacionales de España [OCNE]

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Autor: David Santana
18 de octubre de 2020

Por el «bien común»

Por David Santana | @DSantanaHL
Madrid. 16-X-2020. Auditorio Nacional de Madrid. Orquesta y Coro Nacionales de España [OCNE], Mariasole Mainini, soprano; Théo Imart, contratenor; Bernard Richter, tenor; Sreten Manojlovic, barítono; William Christie, director. Obertura de Las criaturas de Prometeo y Misa en do mayor de L. van Beethoven.

   Creo que hemos llegado a un momento en el que nadie entiende ya lo que está pasando. Sin embargo, me entristece ver cómo el mundo de la «música clásica», una vez más cede ante aquellos que no deberían ocupar puestos de mando... al menos en el ámbito de la cultura.

   Me refiero al hecho de obligar a los cantantes a cantar con mascarilla. Algo que, hasta ahora solo he visto en nuestra orquesta nacional y que, sin duda, es un reflejo de cómo todo lo que toca un «funcionario de oficio» se corrompe. Para el Estado [con mayúscula, en su concepción socialista], no hay arte que valga, solo ciudadanos, productores, igualdad... Nada, ni el arte, puede anteponerse a su «bien común».

   Esto no es sólo una cuestión de incomodidad para el artista, sino que se pierden muchísimos armónicos y capacidades vocales, entre ellas también afecta al fiato, por ejemplo. Piensen que es como si pusiésemos una sordina a una trompeta o como si tapásemos la boca de la guitarra de un solista que esté interpretando el Concierto de Aranjuez.


   Disculpen si me he extendido demasiado con este preámbulo, pero espero entiendan con ello que no pueda valorar la actuación de los solistas en la Misa en do mayor de Beethoven, ya que no puedo juzgar hasta qué punto les ha afectado a la voz el uso de la mascarilla y no veo justo hacer una crítica negativa a quien ha sido obligado a acatar semejante medida.

   En cuanto al coro, a pesar de mantener una amplia distancia entre los cantantes, también tuvieron que usar la mascarilla. En este caso, al no entrar en valoraciones individuales, sí podemos hablar, por ejemplo, de un excelente equilibrio de voces. Uno de los momentos más memorables fue el final del Gloria: «Cum Sancto Spiritu...», en el que se notó claramente cada una de las entradas de la fuga, un trabajo delicado que demuestra la gran labor que Miguel Ángel García Cañamero ha hecho estos meses a pesar de la «dirección no artística».

   En la orquesta hubo cosas buenas y cosas malas. La versión que hizo Christie de Las criaturas de Prometeo y de la Misa me recordaron mucho a cuando Jordi Savall grabó la Heroica. En general se puede decir que es una versión más «gloriosa», con un notable énfasis en las fanfarrias, en los acentos y con unos tutti esplendorosos en los que la orquesta lo da todo. En definitiva: una dirección muy beethoveniana en cuanto al carácter. ¿Quizás se acerque más al sonido original de la obra? Tal vez, pero en este caso, al margen del gusto de cada particular, creo que no se adaptó bien a la ONE. En ningún momento se produjo el desastre, pero sí hubo momentos en los que pareció que Christie no tenía el control absoluto de la orquesta y ésta avanzaba movida por el motor de la música, una propuesta arriesgada para una obra que no requiere de tal riesgo.

   En definitiva, creo que hubiera sido una representación, al menos memorable, si la pudiéramos haber escuchado sin mutilar la voz de los solistas. La histeria colectiva ya le dio un tirón de orejas al Teatro Real y parece que el Teatro de la Zarzuela y ahora la OCNE [ambos parte del INAEM] han decidido sacrificar sus producciones para salvaguardar «el bien común», así sea pues.

Foto: Jean-Baptiste Millot / IMPACTA

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