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Crítica: Homenaje al barítono español Joan Pons en el Gran Teatro del Liceo

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Autor: Jordi Maddaleno
7 de junio de 2014
Juan Pons

UNA VOZ LLENA DE HUMANIDAD

Por Jordi Maddaleno

29-V-2014, 20:00. Gran Teatre del Liceu. Homenaje a Joan Pons. Con: Joan Pons, Daniela Dessi, Dolora Zajick, Fabio Armiliato, Josep Bros, Josep Ruiz, José Julián Frontal, Carlos Chausson y Simón Orfila. Obras de Théodore Dubois, George Bizet, Gioachino Rossini, Antoni Parera Fons, Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini, Jules Massenet, Pietro Mascagni y Josep Lluís Ortega Monasterio. Piano: Verónique Werklé, Joana Pons y Suso González. Miembros y antiguos miembros del Cor del Gran Teatre del Liceu. Director del coro: José Luis Basso. Capella Davídica. Director: Biel Barceló i Martí. Presentación: Ramon Gener.

   Joan Pons actuó oficialmente por última vez en Barcelona como Amonasro de la ópera Aida el 30 de julio de 2012 en el Gran Teatre del Liceu. Fue ya un adiós emotivo porque Pons, es y ha sido barítono liceísta, fiel, formado, creado y descubierto aquí. Desde entonces ha cantado Scarpia en Mallorca, en otra función homenaje el pasado año, y ha recibido también homenajes en Menorca, su isla natal, además de participar en algún concierto siempre como barítono ya retirado de la escena lírica. Pons es y ha sido un gran artista, modesto dentro de su grandeza pues el aire de Divo, tan relacionado con este mundo en las grandes figuras, nunca ha sido de su agrado y menos de su talante. Pons recibió un homenaje pues en el Liceu, de alguna manera también modesto, y no tanto por alguno de los compañeros que actuaron, enérgica Zajick, sino por la falta de orquesta, falta de figuras importantes en la vida de Pons, en la sala, o el escenario, Montserrat Caballé, Josep Carreras o Plácido Domingo, que si bien salieron en un fragmento del documental: “Joan Pons, la veus del vent” que se proyectó en la segunda parte, dejó un sabor testimonial que supo a poco. Esa es la gran tónica del homenaje, supo a poco, y Joan Pons merecía más.

   El acto comenzó con la Capella Davídica, en recuerdo al origen corista del barítono, con dos fragmentos de Les sept paroles du Christ, y las voces solistas de Pons y Josep Bros. Aquí ya quedó claro algo que muchos pensamos, Pons ha sido un grande, pero le engrandece más el punto en el que ha dejado las tablas, la voz, todavía mórbida, potente y solemne, sigue ahí, su retiro se ha producido en un momento dulce, maduro y con un material vocal de menos brillo está claro, pero rotundo todavía. Le siguió la voz lírica y matizada del barítono José Julián Frontal quien desgranó el aria de Zurga “O Nadir” con sensibilidad y nobleza. Simón Orfila solventó “La calunnia” con su reconocida voz segura y timbre potente y resolutivo aunque poco bufo. Joan Pons emocionó con la canción “Amics germans” de Antoni Parera Fons, con una humanidad en el fraseo muy estimable para dar paso al gran momento bufo de la noche. Carlos Chausson, caro de ver en Barcelona por desgracia para su público, situó dos sillas en el escenario y desplegó toda su artillería canora e interpretativa para desbordar la mejor bis rossiniana con un “Sia Qualunque delle figlie”, de la Cenerentola lleno de comicidad, control estilístico y comunicatividad ofreciendo uno de los momentos álgidos del homenaje. Un “Dio mi potevi scagliar” del Otello verdiano lejos de la idoneidad vocal de un Fabio Armiliato con más ganas que medios dio paso al fragmento “Signore v’assista il cielo” del Falstaff, quizás el gran papel de la carrera de Pons y el que más satisfacciones personales le ha proporcionado. José Julián Frontal salió con partitura, debido a la baja de última hora de Carlos Álvarez como Ford, (omitiendo el aria) y Josep Ruíz y Carlos Chausson como Pistola y Bardolfo. Ver a Pons como Falstaff es ver una identificación única con el personaje, presencia, simpatía, idoneidad vocal, gestualidad, y una sinceridad canora desarmante. Pons vive y disfruta Falstaff y lo transmite como pocos.

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   La segunda parte del recital dio inicio con un dúo de lujo, el de “Invano Alvaro” de La Forza del destino, donde la voz verdiana de Pons sobrecogió con un ‘Finalmente’ atronador y solemne al lado de un Josep Bros de rico fraseo y agudos penetrantes. Una Daniela Dessì de timbre todavía hermoso y con fraseo de gran clase exhibió fiato y elegancia en “Vissi d’arte” para dar paso a un emocionado “Porquoi me révellier” intenso por parte de Bros, quien controló dinámicas, vibrato y supo dar el toque romántico sin caer en manierismos ni ensanchamiento innecesarios de la voz. A todo esto llegó otro de los puntos culminantes de la noche, la gran mezzo estadounidense Dolora Zajick atronó literalmente la gran sala liceísta con un “Voi lo sapete” de la Cavalleria Rusticana de Mascagni con su inconfundible timbre azabache, punzantes agudos y generosidad de medios. Un “Già nella notte densa” por parte del matrimonio Dessì-Armiliato solvente pero poco emotivo precedió a la última participación solista de Joan Pons. “Escolta es vent” es una canción de Josep Lluís Ortega Monasterio, de la cual el barítono de Ciutadella ha hecho una verdadera creación por expresión canora y control de medios.

   El fin de fiesta fue el simbólico “Va pensiero” del Nabucco verdiano con todos los solistas inmersos en el coro más alguna otra importante figura retirada de la lírica catalana como el tenor Dalmau González, o el barítono Enric Serra, además del presentador de toda la gala y exbarítono, el mediático Ramon Gener, como también el Presidente del Patronato del Gran Teatre del Liceu, Joaquim Molins, quien entregó a Pons una reproducción de una de las butacas del Liceu, en homenaje a toda su carrera y como hijo predilecto del teatro de las Ramblas. Acompañaron al piano durante el recital Suso Gonzalez en la primera pieza, las delicadas y sofisticadas manos de Verónique Werklé y la simpatía y extroversión desde las teclas de Joana Pons. Con dos de sus hijos en el coro, su mujer, amigos y compañeros, el coro más famoso de Verdi cerró un homenaje emotivo, algo austero, a un cantante con más de 40 años de carrera, muy querido por público y artistas. La voz de Joan Pons siempre quedará en la memoria de los aficionados con su carisma profundamente humano e igual que en la palabras de Solera: “Va, pensiero, sull’ali dorate” sobre la melodías baritonales de Verdi como un ejemplo a admirar y seguir.

Foto: Gran Teatro del Liceo

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