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Crítica: 'Tristán e Isolda' en la English National Opera (ENO)

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Autor: Rubén Martínez
8 de julio de 2016

TRISTÁN FUTURISTA

Por Rubén Martínez
Londres. 2/VII/16. English National Opera (ENO). Colliseum Theatre. Tristán e Isolda, Wagner. Stuart Skelton, Heidi Melton, Matthew Rose, Craig Colclough, Stephen Rooke, David webb, Karen Cargill, Peter van Hulle, Paul Sheehan. Dirección musical: Edward Gardner. Dirección de escena: Daniel Kramer. Orquesta de la ENO.

   El afamado escultor hindú Anish Kapoor ha participado en el diseño de la escenografía de esta nueva producción de Tristán e Isolda estrenada en el Colliseum Theatre el pasado 9 de junio, con un total de 8 representaciones previstas, siendo la última de ellas el próximo sábado 9 de julio. La dirección escénica corría a cargo del actual director artístico de la English National Opera, Daniel Kramer, el diseño de vestuario corresponde a Christina Cunningham y el interesante trabajo de iluminación y proyecciones a Frieder Weiss. Se trata de una concepción de elevada carga simbólica, de corte futurista y marcadas alusiones orientales en el primer acto. Espectacular la inmensa esfera que preside la escenografía del segundo acto a modo de superficie lunar en la que los protagonistas buscan perpetuarse en su particular noche eterna y en la que ambos deben realizar un meritorio, extenuante y arriesgado trabajo escénico. Particularmente elaborada surge la dramaturgia de Brangäne y Kurwenal, especialmente de este último, a la que Kramer dota de una relevancia más que notable en el tercer acto en una suerte de cruce entre marioneta y alter-ego de Tristán.

   Triunfador absoluto de la velada resultó el tenor australiano Stuart Skelton cuyo robusto instrumento de genuino heldentenor luchó y venció en la particular guerra con la que Wagner le enfrentó a las masas orquestales en esa escritura casi inhumana y autodestructiva del tercer acto. El material del australiano es caudaloso en todos sus registros, con resonancias genuinamente baritonales en una sección central y grave de especial belleza y capacidad expresiva. Poseedor de una resistencia envidiable es capaz de recurrir a sutiles medias voces que se proyectan sin dificultad por la sala o bien de violentos pulsos con el foso en fortísimo que se acercan a la proeza vocal. La presencia del rol de Tristán en la agenda de Skelton durante este año es prácticamente omnipresente, habiéndolo debutado en Baden Baden el pasado mes de marzo bajo la dirección de Simon Rattle y participando en la apertura de la nueva temporada del Metropolitan de Nueva York el próximo 26 de septiembre en un reparto de óptimo nivel junto a Nina Stemme, Ekaterina Gubanova, Evgeny Nikitin y René Pape, también con Rattle en el foso, lo que supone la primera vez desde 1937 en la que el título de Wagner es elegido para abrir temporada. Como mérito adicional del australiano cabe reconocerle su indudable capacidad de trabajo para memorizar una parte tan extensa como la que nos ocupa en su alemán original y en la versión en inglés presentada en la ENO.

   La soprano americana Heidi Melton no pudo estar a la altura de su colega de reparto. Poseedora de un material indudablemente adaptado al repertorio wagneriano y cuya carrera se ha desarrollado en los últimos años muy vinculada al compositor de Leipzig la hemos encontrado realmente desgastada en su tercio agudo, con un sonido agrietado y oxidado, carente de esmalte y sin la cobertura de metal que sí siguen presentando sus notas centrales. Por otra parte y a pesar de lo exigente del primer acto fue en éste donde logró un mejor desempeño mientras que su intervención en el tercero presagiaba, como así resultó, una escena final afrontada con sus posibilidades vocales en desafio máximo y muy lejos de resultar memorable, al menos en un sentido positivo del término.

   El Rey Mark tuvo en el británico Matthew Rose a un notable intérprete que logró momentos realmente conmovedores en su monólogo del segundo acto así como en su intervención final en el tercero. Rose no volvía a colaborar con la ENO desde su ya lejano Claggart de 2012 y siempre ofrece un nivel elevadísimo de profesionalidad, entrega escénica y dramaturgia, con una emisión siempre segura y expresiva.

   A muy buen nivel el trabajo de Craig Colclough como Kurwenal, con un sonido de trazo grueso pero sobresaliente proyección, cuya implicación escénica resulta digna de todo elogio y aplauso.

   Ligeramente por debajo la Brangäne de la mezzo escocesa Karen Cargill, algo fatigada en el extremo agudo de su instrumento que evolucionaba por momentos a sonidos sopraniles faltos de la densidad necesaria. Sus avisos en el segundo acto no adquirieron el protagonismo esperado si bien la intérprete hace gala de su gran experiencia para dibujar un personaje exigente en lo dramático y vocal con resultados más que satisfactorios.

   Cumplidor el Melot de Stephen Rooke y muy adecuada la voz de David Webb para el personaje del timonel. Más que correctos Peter Van Hulle y Paul Sheehan en sus cometidos de pastor y timonel.

   Es increible la calidad de la Orquesta de la ENO bajo la batuta de Edward Gardner. Siempre he asistido a funciones de óptima calidad musical protagonizadas por esta formación y en esta ocasión no ha sido diferente. La peculiar acústica del Colliseum Theatre ayuda a que del foso surja una tupida envoltura musical en la que unas cuerdas nítidas y de rotunda expresividad se revelan como las auténticas protagonistas guiadas por el soberbio y meticuloso conocimiento de la obra que despliega en su lectura el maestro Gardner.

Foto: Catherine Ashmore

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