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Crítica: Alternative History Quartet en el FIAS 2022 de Cultura Comunidad de Madrid

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Autor: David Santana
9 de marzo de 2022

Ante la falta de obras contemporáneas en la programación, quedan como reminiscencia para mostrar la nueva creación musical el versionado de obras antiguas, como es el caso de Alternative History Quartet, que curiosamente, además, ofrecieron versiones de versiones.

Alternative History Quartet y los ecos de Josquin

Por David Santana | @DSantanaHL
Madrid, 6-III-2022, Basílica Pontifica de San Miguel. XXXII Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid [FIAS 2022]. Mil tristezas, mil pesares. Obras de Josquin Des Prez, Cristóbal de Morales y Jean Mouton. Alternative History Quartet: Anna Maria Friman [soprano], John Potter [tenor], Ariel Abramovich y Jacob Heringman [vihuelas de mano].

    Sobre la influencia del gran Josquin en la música del Renacimiento versó el repertorio que Alternative History Quartet ofreció en la madrileña Basílica de San Miguel en el primer domingo de este periodo de Cuaresma durante el que la capital celebra el ya treintañero Festival Internacional de Arte Sacro.

   El FIAS 2022 presenta este año una notable falta. Y no, no me refiero a los programas que con la excusa del gasto de dinero y de papel que suponen se han retirado, sino a las obras contemporáneas —académicas, las populares persisten— que este año no tendrán ninguna representación. Un giro importante en un festival que se convirtió en un espacio para la difusión de la música contemporánea cuando durante la década de 2010 la dirección del mismo fue asumida por la compositora madrileña Consuelo Díez.

   Así pues, nos quedan como reminiscencia para mostrar la nueva creación musical el versionado de obras antiguas, como es el caso de Alternative History Quartet. Curioso es además que nos ofrezcan versiones de versiones, como es el caso de la Misa Mille Regretz del maestro Cristóbal de Morales, compuesta sobre el tema homónimo de Josquin y que se popularizaría —o eso se cuenta— al ser la canción favorita del hombre más poderoso de su época: Carlos V, tal y como atestigua la dedicatoria de otra versión, en esta ocasión para vihuela, de nuestro Luis de Narváez —que, quizás, hubiera sido una buena propina.

   Comenzamos con una versión sobresaliente para dos voces y dos vihuelas sobre el Salve Regina de Josquin. En ésta pudimos descubrir una agrupación muy equilibrada en la que los cantantes Friman y Potter supieron aprovechar la acústica de la basílica, mostrando así musicalidad y variedad dinámica manteniendo un volumen bajo que permitiera apreciar también los detales de las vihuelas.

   Estas últimas destacaron especialmente en el Inviolata, integra et casta es, Maria de Josquin. Fue una de las pocas piezas en las que Jacob Heringman tomó la vihuela más aguda y en la que más sobresalió la melodía, del mismo modo que lo hubiera hecho un buen cantor renacentista.

   En la versión para el mismo reparto de la Misa de Cristóbal de Morales —de la que pudimos escuchar sus cuatro partes— sonó especialmente brillante y cantarina la vihuela de Ariel Abramovich en el Kyrie. Heringman tomó una vihuela más grave en esta ocasión con la que resolvió sin problema las complicadas entradas isorrítmicas del Gloria en las que tuvieron menor ventura los cantantes teniendo que retomar el Qui tollis sin que acabase de encajar perfectamente tampoco al segundo intento.

   El Agnus Dei resultó ser la pieza más llamativa, destacando en ella, en primer lugar, la parte vocal, con unas líneas que permitieron a Anna Maria Friman mostrar su calidad en el fiato, el fraseo y el timbre agudo. Ofrecieron, después, una suerte de intermezzo instrumental tras el que, una vez vueltos al cuarteto, las vihuelas estuvieron mucho más presentes, haciendo gala de nuevo del equilibrio, que es uno de los puntos más potentes de esta agrupación.

   Curiosamente, tuvimos también la oportunidad de escuchar algo de música contemporánea —o, al menos, del siglo XX— y, aunque en mi opinión sonó bastante extraña al resto del programa, la versión sobre la canción Corpus Christi de Peter Warlock que se ofreció como propina fue recibida con aplausos por el público. ¿Quién sabe? Quizás hasta se pueda encontrar cierto diálogo entre unas y otras músicas si se les permite compartir espacios.

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