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Crítica: Ensemble LUX:NM en el ciclo «Series 20/21» del CNDM

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Autor: David Santana
28 de octubre de 2021

Fue un concierto variado, ligero –apenas setenta minutos de descanso– que, no obstante, nos permitió reflexionar acerca de las diferentes visiones que la música contemporánea ofrece sobre el término que, precisamente, le da apellido.

Sobre el concepto de «lo contemporáneo»

Por David Santana | @DSantanaHL
Madrid, 25-X-2021, Auditorio 400 del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Centro Nacional de Difusión Musical [Series 20/21]. Ensemble LUX:NM: Ruth Velten [saxofón], Florian Juncker [tromboón], Silke Lange [acordeón], Antonis Anissegos [piano], Zoé Cartier [violonchelo], Jan Brauer [electrónica]. Cosmic fragments de Daniel Brandt; mislio bi covek: zvezde de Milica Djordjevic; Habitación en penumbra: un estudio sobre escucha, figuras y enmascaramiento de Carolina Cerezo Dávila; Echoes of O’s de Charlotte Seither; An der Schwelle de Javier Quislant y Telegram de Jan Brauer.

   LUX:NM, fundado en 2010 se convierte tras recibir en 2017 el premio de la crítica alemana por su CD Luxus en un auténtico referente de la música contemporánea, especialmente conocido por su versatilidad y por la calidad de las obras que ellos comisionan y en las que habitualmente colaboran en la composición. Tal es el caso de Cosmic fragments y Telegram. Las piezas con las que se inició y se terminó el concierto. En ambos casos encontramos una fusión entre la música electrónica y acústica pero de dos formas muy diferentes. En Cosmic fragments [Daniel Brandt] la base electrónica aparece de una forma más atmosférica en la que se integran poco a poco los timbres de los distintos instrumentos, creando momentos de mayor sonido, fuerza y tensión y otros mucho más livianos. Esta alternancia entre las distintas texturas será la que vaya guiando al oyente en este viaje. En Telegram, la fuerza predominante es el ritmo, marcado desde el inicio por la electrónica que controlaba el propio compositor Jan Brauer. Sobre ella entra en primer lugar el piano de Antonis Anissegos que ejecuta rápidos movimientos que recuerdan a las improvisaciones jazzísticas del bebop. A la base electrónica se irán sumando el acordeón, el chelo y el trombón, cambiando completamente el color y derivando en un final en el que destacarán los fuertes y marcados ritmos de la electrónica y la locura de Ruth Velten con una línea de saxofón también completamente virtuosa y cargada de notas.

   Entre medias tuvimos una amplia variedad de obras completamente diferentes. Echoes of O’s, de Charlotte Seither es un vídeo sin música. Un intento de innovación, una «gamberrada» que, en opinión de este humilde escribano, carece de sentido en plena posmodernidad y cuando en unos meses se cumplirán 70 años del estreno de 4’33’’ de John Cage.

   Algo similar me ocurre con la música de Javier Quislant y, sobre todo, Carolina Cerezo Dávila, una compositora jovencísima cuya escritura no aporta nada nuevo a la historia de la música y supone una continuación de la experimentación tímbrica y atmosférica que no tardará mucho en llevar un siglo denominándose, con cada vez mayor sorna como «lo rompedor» y «lo contemporáneo».

   Se completa el programa de este concierto con una obra para acordeón solo de la compositora serbia Milica Djordjevic. mislio bi covek: zvezde es una pequeña pieza en la que la autora explora todas las posibilidades de un instrumento minusvalorado como es el acordeón y, a través de las manos de la excelente intérprete Silke Lange nos muestra como este aerófono es capaz de crear diferentes atmósferas, desde las más ligeras, hasta ambientes oscuros y tétricos, finalizando con un final potente y cargado de sonido.

   Fue un concierto variado, ligero –apenas setenta minutos de descanso– que, no obstante, nos permitió reflexionar acerca de las diferentes visiones que la música contemporánea ofrece sobre el término que, precisamente, le da apellido. Jan Brauer nos trajo la obra más fresca y más actual, sin duda, pues a bien tiene considerar este mundo como uno caótico, lleno de ritmo y emociones. No creo que hubiera demasiadas quejas si Telegram sonase, por ejemplo, en la Berghain de Berlín. Lo otro, bueno, qué decirles, si se puede explicar lo que se escucha con el famoso manual de Ulrich Dibelius (1.ª edición en alemán por Piper Verlag GmbH, 1966), habría que comenzar a plantearse si merece ser llamado contemporáneo.

Fotogafías: Elvira Megías/CNDM.

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