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Crítica: «Éxito» de José María Moreno con la Orquesta de Córdoba

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Autor: José Antonio Cantón
6 de junio de 2021

Éxito de José María Moreno en Córdoba

Por José Antonio Cantón
Córdoba, 03-VI-2021. Gran Teatro. Orquesta de Córdoba (OC). Director: José María Moreno. Obras de Mendelssohn y Schubert.

   Con el título de «Música incidental» tomado de la primera obra del programa, Rosamunda de Franz Schubert, de la que se interpretaron cuatro episodios formándose así, por su semejanza estructural, una idealiza sinfonía, la OC realizó su penúltimo concierto de temporada invitando a José María Moreno, director titular de la Orquesta Filarmónica de Málaga, dentro del acertado convenio de intercambio de actuaciones acordado entre las cuatro principales orquestas andaluzas. La ocasión adquiría relieve ya que significaba la presentación por vez primera del maestro mallorquín en Córdoba ante la OC con un repertorio eminentemente romántico muy propicio para el lucimiento de su apasionada personalidad artística.

   Desde el primer instante se pudo percibir la experiencia comunicativa del director sustentada en un sólido conocimiento del estilo «schubertiano», que fue asumido por los profesores de la orquesta, adaptándose perfectamente a su estrategia expresiva basada en una amplitud cinética que abarca todo tipo de matices de tempo, dinámica y organización armónica, que hicieron que su actuación fuera el resultado de una gestualidad que se convertía en un factor esencial de su acción en el pódium. De tal modo fue expuesto el primer ballet que abría la obra de Schubert, que sirvió de estimulante obertura para músicos y público. Realzó ese inigualable estilo cantábile en el Andantino que ocupa el intermezzo entre el tercer y cuarto actos de la obra original con serena dulzura, contrastando sus dos tríos con matizada elegancia, que se percibía con alto grado de satisfacción por parte de un público en atento y complaciente silencio. Construyó el último ballet a modo de transición ante la pieza más sólida de las escogidas, la obertura El arpa encantada, op. 644, que con el tiempo sería nuevamente catalogada con la referencia D797 integrada ya como primera pieza de los diez números de esta música incidental. Los distintos cambios de carácter que presenta esta preciosa página de Schubert sirvieron para que el director mostrara en plenitud sus habilidades de recreación, incrementando su influencia en la orquesta, que la recibía como una convincente persuasión. El público reaccionó con una gran ovación ante tan estimulante interpretación.


   Con tal aptitud afrontó la construcción de la Sinfonía escocesa de Félix Mendelssohn, que completaba el programa. Después de una exposición serena prescindiendo de la batuta, en un claro deseo crear una proximidad más cálida con la orquesta, retomó tal instrumento para transmitir la energía y animación que requiere el aire subsiguiente, en la que toda su figura se convertía en sonante plasticidad. Ésta llegó a su máximo exponente en el Scherzo con una marcada intención de realzar el origen danzante popular de su inspiración, lo que facilitó la conjunción de la orquesta, mostrándose precisa en métrica, articulación y dinámica. Es por ello que este segundo movimiento se convirtió en uno de los mejores momentos del concierto por el despliegue técnico alcanzado por la OC. 

   El director volvía a una dirección emocionada en el Adagio cantábile, extrayendo el mejor estilo romántico del autor con un punto meditativo que servía como elemento transitorio antes de afrontar el sentido guerrero del último tiempo que interpretó con un alto sentido dramático, que le sirvió para ejemplarizar el auténtico carácter romántico de esta singular obra de Mendelssohn descubriendo su trascendente  sentido de concepto Sturm und Drang. Sin duda el maestro José María Moreno hizo con esta versión ese difícil ejercicio de saber equilibrar emoción y razón con un más que excelente resultado, lo que le llevó a alcanzar un muy reconocido éxito en este su concierto de presentación en Córdoba, en el que quedó reflejado una especial afinidad con la OC, que se perciba cómoda, satisfecha e identificada con el maestro después de la coda triunfal de esta sinfonía, que venía a rubricar muy brillantemente un concierto bien preparado y mejor realizado.

Foto: Paco Casado / Orquesta de Córdoba

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