Crítica de Raúl Chamorro Mena de Pericca e Varrone de Alessandro Scarlatti en el Festival Ópera a Quemarropa de la Comunidad de Madrid
Bien cuidada recuperación
Por Raúl Chamorro Mena
Aranjuez, 10-VII- 2026, Teatro Real Carlos III. Festival Ópera a quemarropa de la CAM. Pericca e Varrone - La dama spagnola e Il cavalier romano (Alessandro Scarlatti). Sandra Ferrández (Pericca), César San Martín (Varrone). La Madrileña. Dirección musical y clavecín: José Antonio Montaño. Dirección de escena: Ignacio García.
El muy interesante ciclo Ópera a quemarropa de la Comunidad de Madrid alcanza su tercer año de actividad dedicado a piezas de teatro lírico de cámara, que se ofrecen en bellos y coquetos recintos de Alcalá de Henares, Aranjuez y San Lorenzo de El Escorial. Ciudades, todas ellas, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El Intermezzo fue un género muy popular en el barroco italiano. Se trataba de breves piezas cómicas de tono paródico, que se insertaban en los intervalos de las largas óperas serias y que servían para contrastar la tensión dramática con la intervención, además, de personajes sencillos, procedentes de la vida cotidiana.
Pericca e Varrone sobre texto atribuido a Niccolò Serino obró originariamente de Intermezzo en la ópera seria de Alessandro Scarlatti Scipione nelle Spagne estrenada en Nápoles el año 1714. La música de Scarlatti posee la belleza, empaque y refinamiento marca de la casa, de lo que son buena muestra los hermosos tres interludios, particularmente el segundo de ellos. La ópera seria a la que complementa este Intermezzo cuenta la campaña militar del famoso general Escipión en su conquista de la Hispania, mientras Pericca - dama de compañía de Sofosniba, prometida del general - y Varrone -criado de este último - intentan imitar, más bien parodiar, en su farsa, la historia de amor, elegante y sofisticada, de sus amos. Ella, lanzada, con carácter y tomando la iniciativa, exhibe su españolidad durante la obra, incluido el tratamiento musical y uso del idioma en algunos pasajes, lo cual pone aún más en valor este estreno en España de este Intermezzo.
La elegante y divertida comicidad, el erotismo soterrado y el ágil desarrollo de la parodia fueron apropiadamente expuestos por la puesta en escena de Ignacio García, que combinó diversas épocas, tanto en los elementos de escena, presididos por un busto de Escipión, como en el vestuario, a cargo, al igual que los decorados de Antonio Bartolo. El bien trabajado movimiento escénico, que incluye cambios de vestimenta, uso de disfraz y variedad de atrezzo, encauzó la magnífica actuación de los dos solistas, la mezzo Sandra Ferrández y el barítono César San Martín. Ambos acreditaron desenvoltura, dominio de las tablas y plena compenetración interpretativa, además de factura musical y acentos intencionados, tanto en arias y dúos, como en los recitativos, tan fundamentales en este contexto.
Puso el apropiado sello de calidad a esta bien cuidada representación en la que funcionaron todos los elementos en juego, la prestación orquestal, por refinamiento, propiedad estilística, ligereza y dinámicas. Responsable de ello fue la agrupación barroca La Madrileña con José Antonio Montaño, director y clavecinista, al frente de los violinistas Maxim Kosinov y Beatriz Amezúa, el violonchelista Guillermo Martínez y Josías Rodríguez a cargo de la tiorba y la guitarra barroca -magníficas sus intervenciones en los interludios- . En definitiva, una muy cuidada, deliciosa y muy disfrutable recuperación de una obra que acredita las altas cualidades de un músico de la categoría de Alessandro Scarlatti.
Fotos: Alfredo Arias
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