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Crítica: «Turandot» en el Palau de les Arts de Valencia

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Autor: Raúl Chamorro Mena
14 de junio de 2026

Crítica de Raúl Chamorro Mena de la ópera Turandot de Puccini que clausura la temporada 2025-26 del Palau de les Arts de Valencia

«Turandot» en el Palau de les Arts de Valencia

«No abandones mi Turandot!»

Por Raúl Chamorro Mena
Valencia, 11-VI-2026, Palau de les Arts Reina Sofía. Turandot (Giacomo Puccini, concluida por Franco Alfano). Ekaterina Semenchuk (Princesa Turandot), Gregory Kunde (Calaf), Carolina López Moreno (Liù), Liang Li (Timur), Josep Fadó (Emperador Altoum/Príncipe de Persia), Jan Antem (Ping), Pablo García-López (Pang), Mikeldi Atxalandabaso (Pong). Escola coral veus juntes -Directoras : Marta Mármol y Roser Gabaldó- .Escolania de la Madre de Déu Dels Desamparats -Director: Luis Garrido-. Coro de la Generalitat valenciana -Director: Jordi Blanch- Orquesta de la Comunidad valenciana. Dirección musical: Mark Elder. Dirección de escena: Alex Ollé.

   "Sí me sucediera algo, no abandones mi Turandot" encomendó Giacomo Puccini a Arturo Toscanini. La relación de amistad entre ellos sufrió altibajos, pero nadie puede dudar del afecto y admiración mutua que se profesaban. La obra maestra inconclusa del genio de Lucca -sobre libreto de Giuseppe Adami y Gilberto Simoni- había quedado varada después de la muerte de Liù, personaje ajeno a la fábula de Carlo Gozzi en que se basa el argumento y creación genuina pucciniana. Mujer a la que el profundo sentimiento amoroso le lleva a la muerte. El Maestro no terminaba de perfilar ese gran dúo final entre los protagonistas con el que culminar está creación que se apartaba de la tradición del melodrama italiano y de su propia estética teatral hasta el momento. En lugar del realismo emotivo - sentimental, una trama fantástico-fabulesca con factura simbólica y en la que Puccini afrontaba los caminos de la redención por el amor, propios de la obra wagneriana. En lo musical, la siempre fascinante y suntuosa orquestación pucciniana da un paso más allá combinando la expresión del exotismo Oriental con las influencias del impresionsmo francés, ya presentes en obras anteriores como Suor Angelica, y demás vanguardias europeas.

«Turandot» en el Palau de les Arts de Valencia

   Después de la edición dirigida por Lorin Maazel y las dos conducidas por Zubin Mehta, llegaba por cuarta vez el testamento Puccini al Palau de Les Arts de Valencia. La calidad de los cuerpos estables sustenta el nivel de un teatro de ópera. Les Arts cuenta con los mejores de España, circunstancia que garantiza gran parte del éxito en una ópera de tanta riqueza orquestal y polifónica como Turandot. Mark Elder ofreció una dirección musical sólida basada en el mando, sentido de la concertación, control de la masa coral y orquestal, así como vigor y brillantez sonora, pero sin poder escapar a la tentación del exceso de decibelios y de aparato sonoro. No faltaron apreciables detalles a la labor de Elder, ni sutilezas a algunos acompañamientos como en Signore ascolta, Non piangere Liù o Nessun dorma. Sin embargo, en otros momentos sepultó a los cantantes, particularmente en el dúo final con los intérpretes ubicados lejos de la boca del escenario.

   Liù es el personaje de carne y hueso ajeno al Mundo fabulesco del resto de la obra. La exaltación emocional típica pucciniana se plasma en su renuncia y sacrificio por el inmenso amor que siente por Calaf y se canaliza en su devoción por su padre ciego, al que cuida y acompaña, y su suicidio final para no revelar el nombre de su amado y salvarlo de la muerte, entregándolo con ello a Turandot. "Lo amarás tú también". Carolina López Moreno me causó muy grata impresión. Se trata de una soprano lírica, con la voz bien emitida, homogénea y mórbida y centro bien armado. La soprano de origen boliviano-albanés demostró buena técnica y control como demostró ya desde el filado de "mi hai sorriso" y el doble regulador final de "Signore ascolta". Notable en su gran escena del tercer acto por entrega, calidad y emotividad de su canto. Lastima que el timbre de López Moreno no sea particularmente bello ni personal, pero se trata, sin duda, de una cantante a seguir.

   Resulta sorprendente ver a una mezzosoprano como Ekaterina Semenchuk, a la que he visto en La Scala de Milán, un papel tan grave como la Marfa de Khovanschina, en el personaje de Turandot. Apurada arriba, sacó como pudo la escritura angulosa del papel y sin matices ni detalles de fraseo o acentos superó "In questa reggia" y la escena de los enigmas. En el dúo final fue constantemente tapada por la orquesta. Gregory Kunde a sus 72 años no puede ocultar el desgaste del centro, el fiato alicorto y la emisión oscilante, pero su registro agudo sigue siendo seguro y timbrado -se fue al Do 4 optativo en "No principessa altera ti voglio ardente d'amor". Así mismo, la gran preparación musical de Kunde y su fraseo siempre bien torneado sostienen un Calaf que, sin ir más lejos delinea con delicadeza y buen canto, lo que pocas veces sucede, las frases del primer acto "Oh divina bellezza, oh meraviglia" .

«Turandot» en el Palau de les Arts de Valencia

   Mejor en la zona alta que en la grave y con material suficiente para anunciarse como bajo sin sonrojarse, Liang Li como Timur. Jan Antem no dotó el apropiado vuelo al sublime cantable "Ho una casa nell'Honan", pero formó junto a Pablo García-López y Mikeldi Atxalandabaso un trío de Ministros muy compenetrado tanto en lo musical como en lo escénico. Josep Fadó cumplió bien como Emperador Altoum y Príncipe de Persia.

   La puesta en escena de Alex Ollé sitúa la acción en una especie de sociedad distópica con reminiscencias de Star Wars. La instalación base de la escenografía de Alfonso Flores recuerda a la Estrella de la muerte y el atuendo de Turandot y el coro femenino a la Princesa Leia. Sin embargo el vestuario de los tres ministros, las tres máscaras procedentes de la comedia dell 'arte me llevó directamente a la serie Manolo y Benito. Ciertamente, el montaje funciona, incluso se puede afirmar que expone la obra de manera convencional - como lo es el movimiento escénico- y no atenta contra ella, excepto en dos elementos. El absurdo y poco original suicidio de la protagonista -ya estaba en la Turandot de Nuria Espert con la que se reinauguró el Liceo de Barcelona- y la presencia del cuerpo exánime de Liù en el suelo durante el dúo final.

Fotos: Miguel Lorenzo / Mikel Ponce

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