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Discos: Suite de novedades de Naxos

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19 de febrero de 2018

Auf Naxos: suite de novedades

   Por Albert Ferrer Flamarich
Naxos es una de las principales discográficas mundiales con un catálogo que supo apostar por todo el repertorio, con intérpretes solvente aunque lejos del estrellato mediático y jugando con un sistema de producción empresarial deslocalizado. Todo ello le sirvió para reventar el negocio del disco tal y como indicó un reconocido crítico internacional. No obstante, hoy día es el único gran sello con un tiraje de novedades mensuales casi abrumador (sellos como CPO, también muy activo, no sobrepasa la decena). Sus aportaciones abarcan todos los géneros dentro de la música culta y casi todos los periodos.

Sinfonismo americano

  En primer lugar debe mencionarse la grabación del actual titular de la Orquesta Sinfónica del Vallés, James Ross, (Naxos 8.559822 DDD 70 minutos). Al frente de la National Orchestral Institute Philharmonic interpreta tres compositores de los EUA de tres generaciones diferentes del siglo XX que son una muestra ejemplar del devenir musical del país: la Sinfonía número 2 de Randall Thompson (1899-1984), Drift and Providence de Samuel Adams (1985) y la Sinfonía número 1 de Samuel Barber (1910-1981). Los excelentes resultados de esta orquesta formada por músicos jóvenes de la Universidad de Maryland reunidos en un curso de verano avalan este segundo disco como conjunto. Demuestran un alto nivel técnico, idiomatismo y la energía necesaria en la sinfonía de Thompson; depuración tímbrica en la obra dividida en cinco movimientos inspirada en el océano Pacífico de Adams, que utiliza la electrónica para potenciar el sonido orquestal; y equilibrio constructivo en la intensa sinfonía de Barber, especialmente en la passacaglia del tercer movimiento.

El desconocido Széchényi

   Estricto contemporáneo y amigo de Johann Strauss II, quien le dedicó algunas piezas y también le programó en sus conciertos y giras, el conde Imre Széchényi (1825-1898) fue un noble y embajador afincado en Berlín durante el gobierno de Bismarck. Pero al margen de su destacada carrera diplomática también estudió piano y composición legando una obra, mayoritariamente conservada en manuscritos, de la que Naxos ofrece esta muestra en World Premiere Recording tras su edición crítica (8.573807 DDD 73 minutos).

   Son composiciones de la década de los 50, la mayoría dedicadas a aristócratas y funcionarios, que revelan un notable oficio y puntuales pinceladas de inspiración. Se trata de una música ligera, fresca, agradable, con dosis de humor, fieles a las convenciones formales de la época (predominio de estructuras tripartitas bitemáticas o de distintos materiales con varias repeticiones). En la instrumentación el modelo es el de Strauss aunque con la especificidad de un uso muy restringido o nulo del oboe y la ausencia de platos en la percusión. Las 18 piezas seleccionadas se han agrupado de tres en tres en seis mini-suites bautizadas Drei Tänze für Orchester. Entre ellas destacan Tommy-Polka, Neige-Polka, Polka-prétentieuse y Felicetta-Polka, así como la mayoría de las polca-mazurca. Éstas últimas son sus partituras más ambiciosas como muestra la idiomática, colorista y vivaz interpretación de la Budapest Symphony Orchestra MÁV dirigida por Valéria Csányi para un disco atractivo con concisas pero útiles notas de carpeta sólo en inglés.

Alfano pianista

   Franco Alfano (1875-1954) es recordado básicamente por rematar Turandot de Puccini y como compositor de algunas óperas de cierto relieve durante la primera mitad del siglo XX en Italia. Pero también fue un compositor que abordó otros campos y Naxos (8.573754 DDD 70 minutos) presenta parte un disco con su obra pianística en una significativa grabación a cargo de Orazio Maione, convincente en estilo y técnica. En ella se recogen ocho composiciones, seis de la cuales –según indica el inlay– son primeras grabaciones mundiales. Desgraciadamente ni en las flojísimas notas de carpeta (centradas en una visión general del compositor y escasísimos detalles de las piezas recogidas) ni en ninguna otra parte figuran las fechas de composición o estreno, aunque dada la evolución del lenguaje en la ordenación de los tracks, cabe suponer que se han agrupado cronológicamente más allá del número de opus.

   En este sentido, tanto las Quatre Pièces Op. 3 como las Deux pièces Op. 5 participan de un convencionalismo melódico y formal de la música para salón con temas no siempre característicos, a medio camino de partituras asimilables a la música para cine “mudo”. Sin diferir demasiado de estas directrices, las Quatre Danses napolitaines Op. 8 aportan claridad armónica, texturas algo más densas y una recreación de música popular y cantable sin –aparentemente- ninguna cita literal. Si en la Romanzetta y en Fable del Opus 3 se homenajeaba a Mendelssohn y Schumann, en la Guitarre del Op. 8 Alfano sugiere la imitación de la guitarra entroncando la larga tradición de piezas en esta línea. Más sugerentes son las Quatre Danses roumaines Op. 9 (de 1896?) con acusados contrastes de tiempo, ritmo y expresión así como mayor variedad de material temático en una suite con evidentes dosis de virtuosismo sin perder el referido aroma de música salonnier. Por otro lado Nostalgie con un lenguaje harmónicamente más ambiguo, con una cita desdibujada de El cant dels ocells (o eso parece) y mucho más cercano a la vanguardia francesa de principios de siglo XX. También de raíces francesas y con el halo de las Masques et bergamasques de Fauré son las Cinq Danses de Cléo de Mérode, dedicadas a la ilustre bailarina Cléoptare-Diane de Mérode (1875-1966). Por último, Pax se trata de una composición delicada, que parte de un material esencial, desarrollado con austeridad, que parece replegado en si mismo aunque tiende hacia una expansividad por la vía de un crescendo que va del agudo al grave en un caminar pausado y rico en modulaciones.

Catalan Wind Music

   Por otro lado, Catalan Wind Music (Ref.: 8.573547. 61 min) demuestra el espíritu ecléctico y riguroso que ha permitido inscribir a la Banda Municipal de Barcelona en la historia de la música catalana del último siglo como una institución fundamental y versátil, capaz de interpretar el repertorio clásico, romántico y contemporáneo con incuestionable valor artístico. Un valor, por cierto, patente en numerosas transcripciones y arreglos sobre las matrices, así como obras creadas ex professo. Un ejemplo del primer caso es el presente compacto que incluye un repertorio para cobla en diversas adaptaciones sin menoscabar la riqueza de la música sinfónica para la referida formación, adaptada para banda, asumiendo el compromiso de difundir nuestro patrimonio. En esta grabación realizada en junio del 2015 se incluyen tres obras que evidencian un talento firme y oficio de Manuel Oltra, Juli Garreta y Joan Lluís Moraleda. Tanto Alimara, escrita por Oltra en 1983, como la Suite Tirant lo Blanc (1986) de Moraleda, incluyen caramillos y flautillos reforzando la brillantez y el carácter penetrante de las transcripciones, al tiempo que otorgan una identidad catalana con instrumentos ya contemplados por Lamote de Grignon como base instrumental de la banda. En el caso concreto de la Suite empordanesa, obra maestra del repertorio escrita en 1921 por Garreta, estos instrumentos también figuran en la versión original para orquesta sinfónica tal y como explica el musicólogo David Puertas Esteve en sus excelentes notas de carpeta.

   En conjunto son tres composiciones atractivas que se han grabado en esta transcripción por primera vez. Revelan la herencia del Novecentismo catalán, derivado de la armonía tradicional con puntuales giros wagnerianos e impresionistas (primer movimiento de la Suite empordanesa), fluidez, discursiva, sentido del color e imaginación. Sin unas intenciones programáticas explícitas, en su faceta pintoresca nos remite a temas tan imprecisos y poco musicales como los de mediterraneidad y catalanidad. La interpretación que ofrece la BMB bajo la dirección de su titular Salvador Brotons atiende al detalle y equilibrio de secciones con la vitalidad y frescor que caracteriza al director barcelonés, el cual obtiene un mundo expresivo sugerente y rítmicamente bien trabajado. En esto ayuda la captación de sonido realizada por el ingeniero Albert Moraleda, uno de los grandes técnicos de este país en este campo.

Autor:Albert Ferrer Flamarich
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