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CD: 'Il pianto della Madonna', magnífico registro monteverdiano por La Compagnia del Madrigale y Glossa

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10 de febrero de 2017

El excepcional conjunto vocal italiano presentó este exquisito anticipo al Monteverdi 450, sin duda uno de los discos más fascinantes del pasado año.

MONTEVERDI A LO DIVINO

   Por Mario Guada | @elcriticorn
Il pianto della Madonna. Obras de Claudio Monteverdi y Girolamo Frescobaldi. La Compagnia del Madrigale. Glossa, 1 CD [GCD 922805], 2016. T.T.: 68:34.

   En pleno febrero ya se están sucediendo, de forma menos tímida de lo que cabría suponer, las primeras aportaciones a este Monteverdi 450, la efeméride que celebra el nacimiento de uno de los creadores fundamentales en la historia de la música en Occidente, Claudio Monteverdi (1567-1643) –al que por cierto hemos dedicado un extenso artículo en nuestro Anuario Codalario [004•16], que puede adquirirse ya en nuestra tienda–. Ya el año pasado algunos conjuntos comenzaron a anticipar los festejos de tan magno acontecimiento, entre los que se encuentran el ensemble La Compagnia del Madrigale y el sello escurialense Glossa. Este es probablemente el mejor resultado de aquel anticipo. Il Pianto della Madonna, este es el sugerente título con el que ambos han querido presentar a un Monteverdi algo distinto al habitual. Si bien no se trata de un concepto inédito ni estrictamente novedoso, sí acoge una visión poco transitada en el corpus vocal del genial autor cremonés.

   El recurso que sostiene gran parte del programa es el conocido como contrafactum, muy practicado en la época y por cual una obra de carácter profano podría convertirse en sacra o viceversa, manteniendo siempre su música original y adaptando para la ocasión un nuevo texto en una u otra vía. En esta ocasión, los contrafacta utilizados están dirigidos hacia la visión sacra del Monteverdi profano, interpretando diversas obras tomadas de algunas de sus colecciones más famosas, para adaptar un nuevo texto en latín a la música preexistente. Cabe destacar especialmente el trabajo de Aquilino Coppini, que realizó una gran labor a principios del siglo XVII en este aspecto, gracias a sus ediciones: Musica tolta da i madrigali di Claudio Monteverde, e d'altri auto… e fatta spirituale, a cinque, et sei voci [Milano, 1607]; Il secondo libro della musica di Claudio Monteverde, e d'altri autori à 5 [Milano, 1608 (perdido)]; e Il terzo libro della musica di Claudio Monteverde… fatta spirituale da Aquilino Coppini [Milano, 1609]. De ambas ediciones conservadas se extraen aquí algunos ejemplos, como los hermosos Stabat virgo Maria –madrigal espiritual convertido del original Era l’anima mia a 5–; Qui penpendit in cruce –del madrigal Ecco Silvio a 5–; Maria, quid plorasDorinda ah! Diró mia a 5–; Te, Iesu ChristeEcco piegando a 5– y Pulchræ sunt genæ tuæFerir quel petto a 5–, todos ellos extraídos de Il quinto libro de madrigali. Pero también Rutilante in nocteIo mi son giovinetta a 5– y Qui pietate tuaMa se con la pietà a 5–, tomados del Il quarto e Il terzo libro respecttivamente.

   A todo ello se añaden composiciones puramente sacras de Monteverdi, es decir, sin alterar aquí texto alguno, tal como fueron publicadas por Giulio Cesare Bianchi en sus ediciones: Libro primo de motetti... a una, due, tre, quattro, cinque, e à otto voci con il basso generale... con un altro à cinque, e tre à sei del Sig. Claudio Monteverde [1620] y Libro secondo de motetti ... a' una, due, tre, quattro, e cinque voci [1620]. Se trata de algunos de sus motetes más célebres, como Christe, adoramus te a 5, Cantate Domino a 6, Adoramus te, Christe a 6, o Domine ne in furore tuo a 6. De especial interés en el disco, además de todas estas magníficas composiciones, son dos de ellas: Letanie della Beata Vergine a 6, aparecida precisamente en el segundo de estos libros de Bianchi; así como el Pianto della madonna, una nueva edición polifónica a 6 sobre Iam mori mi fili, el célebre Lamento d’Arianna vuelto a lo sacro por el propio Monteverdi, para voz sola, en su última gran colección sacra, Selva morale e spirituale [1640].

   Pocos conjuntos hay más dotados actualmente para la interpretación de este tipo de repertorio que La Compagnia del Madrigale, conjunto al que he seguido muy de cerca desde sus inicios y de cuyas grabaciones hemos dado buena cuenta en Codalario. Especializados en el madrigal de este período –magníficos trabajos sobre Carlo Gesualdo y Luca Marenzio–, todos sus miembros atesoran una larga e intensa trayectoria en el repertorio, junto a algunos de los grandes exponentes del mismo en las últimas décadas, por lo que el éxito está asegurado. Además, han probado también, con impresionante resultado, su labor en el campo de la música sacra, como demuestra su impecable y fascinante versión de los Responsorios de Semana Santa de Gesualdo. Actualmente me parecen quizá los mejores exponentes en este repertorio, tomando lo mejor de aquellos paladines como La Venexiana y Concerto Italiano, pero llevándolo a su propio terreno. Han conseguido algo muy complejo y de lo que se pueden sentir muy orgullosos: crear un sonido propio y muy reconocible. Esto, sumado a su excepcional calidad interpretativa, que aúna lo mejor a nivel solista, el profundo conocimiento del repertorio y un envidiable trabajo a nivel grupal, hacen de La Compagnia del Madrigale uno de los mejores conjuntos surgidos en la última década.

   El trabajo realizado aquí por las sopranos Rossana Bertini y Francesca Cassinari, la alto Elena Carzaniga, los tenores Giuseppe Maletto y Raffaele Giordani, el barítono Marco Scavazza y el bajo Daniele Carnovich es absolutamente asombroso y modélico. Desde el equilibrio de las líneas, hasta la afinación tremendamente pulcra, pasando por la exquisita dicción y una sublime belleza de sonido, todo en su interpretación está cuidado al máximo, pero fluye con una naturalidad abrumadora, sin duda lo más difícil de conseguir siempre en repertorios de este tipo. Están acompañados de manera sutil y muy refinada por el arpa de Marta Graziolino y el órgano de Luca Guglielmi, el magnífico organista, que además añade un par de perlas a solo, sendas Toccate firmadas por Girolamo Frescobaldi (1583-1643). El trabajo se completa con una cuidada, al extremo, edición por parte del sello Glossa, que pone al servicio del público una presentación elegante y evocadora a partes iguales –firmada por el gran Valentín Iglesias–, una toma de sonido impecable y ejemplar –trabajo del propio Maletto–, además de una excelsas notas críticas, firmadas por el habitual especialista en sus grabaciones, Marco Bizzarini. Solo cabe lamentar la ausencia ya definitiva de las notas y traducciones de textos cantados en español, algo que honraba al sello escurialense. En cualquier caso, estamos ante un registro referencial, que puso en liza al año Monteverdi antes de su llegada, y que no hace sino refrendar que este conjunto es uno de esos descubrimientos que merece la pena vivir.

Autor:Mario Guada
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