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Crítica: Massimo Spadano y músicos de la Sinfónica de Galicia, con Ezgi Alhuda en el Festival de Música Ciudad de Lugo

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Autor: Pablo Sánchez Quinteiro
7 de junio de 2022

Un grupo de músicos de la Orquesta Sinfónica de Galicia, liderados por su concertino, Massimo Spadano, participan en el Festival de Música Ciudad de Lugo

Ezgi Alhuda

Hermoso programa

Por Pablo Sánchez Quinteiro | @psanquin
Lugo, 29-V-2022- Círculo de Bellas Artes. Festival de Música Ciudad de Lugo. Músicos de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Ezgi Alhuda, soprano. Obras de Verdi, André Caplet, Malcolm Arnold y Strauss.

   El domingo 29 de mayo disfrutamos de otro hermoso programa dentro del Festival de Música Ciudad de Lugo. Massimo Spadano, concertino de la Sinfónica de Galicia y un grupo de siete músicos, en su mayor parte miembros de la OSG, junto con la voz de la soprano Ezgi Alhuda, dieron una auténtica lección de programación, dando vida a un muy ameno programa en el que se integraron a la perfección la música de Verdi, el impresionismo francés y la tradición germánica más sólida. Para montar la parte vocal del programa, fueron decisivos los arreglos de Gabriel Bussi, violinista y compositor, también perteneciente a la sinfónica de Galicia.  Bussi es un ejemplo de lo que la OSG está aportando a nuestra comunidad pues, más allá de su papel como violinista de la orquesta, es un intrépido compositor autor de La Tribuna, ópera inspirada en los textos de Pardo Bazán. Ópera que, para vergüenza de las instituciones culturales autonómicas, todavía no ha tenido la oportunidad de ser estrenada. Esperemos que esta creación fundamental para el legado musical de Galicia, tenga esa suerte de la que estos estrenos gallegos parecen depender, y pronto podamos disfrutarla en vivo.

   La velada se abrió con la música de Malcolm Arnold, nombre que sólo hace aparición en las programaciones españolas de pascuas a ramos y que realmente merecería una presencia mucho más continuada. No me cabe duda de que su momento llegará. En este caso fue una obra modesta, escrita para sus hijos, pero en la que María José Ortuño y Antonio Suárez enfatizaron a la perfección su evocadora escritura. 

   A continuación, hizo aparición la gran estrella de la noche, la soprano turca Ezgi Alhuda. Una voz joven llena de frescura, presencia escénica y un magnífico instrumento, con un registro muy amplio que le permitió moverse con facilidad en la música de nombres tan opuestos como Verdi y Richard Strauss. Su intervención constó de tres bloques. En el primero de ellos abordó las infrecuentes Romanzas de Verdi. Una vitalista La zingara nos permitió apreciar de entrada un hermoso y puro color de voz. Esta fue seguida por Il mistero y Perduta ho la pace en las que Alhuda exhibió un convincente registro grave y una fluida línea de canto. En Non t’accostare all’una con un carácter más declamatorio y rapsódico, fue igualmente sorprendente su capacidad para aportar la máxima elocuencia al texto.

   Como interludio a la siguiente sección vocal, el cuarteto de cuerda formado por Spadano, Carolina Cygan, Luigi Mazzucato y Raúl Mirás, junto con la arpista Celine Landelle, nos permitió disfrutar del Cuento fantástico de André Caplet; obra tan infrecuente como hermosa. Basada en un relato de Allan Poe, la interpretación realzó al máximo el carácter descriptivo de la música, generando una electrizante tensión a lo largo de toda la obra, la cual alcanzó su clímax en el pasaje de los golpes del carillón.

   De Richard Strauss, Alhuda interpretó en dos bloques cinco canciones. En todas ellas mostró la misma frescura y naturalidad que exhibió en Verdi, dando una excelente muestra de su versatilidad. Fue un deleite su Allerseelen op.10 nº8; para el que esto escribe una de las más grandes creaciones liederísticas del compositor. La magnífica adaptación de Bussi creó una delicada y evocadora atmósfera sobre la que Alhuda dio vida al texto de forma convincente. Hubo al comienzo del Lied, al igual que en otras piezas de la noche algo de exceso de aire en su voz, pero fue un problema menor, frente al impacto de la interpretación, expresiva y musical al máximo; plena de sensualidad. La más populares Cäcilie y Wiegenlied fueron igualmente exitosas; vehemente al máximo la primera y sublime la segunda. 

   Antes de abordar la última sección vocal, el grupo instrumental en pleno ofreció una rendición exuberante, plena de lirismo y color de la Introducción y Allegro para arpa, flauta, clarinete y cuarteto de Ravel. Destacó la exposición del primer tema, tras la misteriosa introducción, exuberante y resplandeciente. El protagonismo del arpa en la sección central nos permitió disfrutar de la impecable técnica de Celine Landelle y del hermoso y penetrante sonido que extrae de su instrumento.

   Como conclusión disfrutamos de dos impagables rendiciones straussianas: una estática y extática Morgen y como gran despedida, September de los Cuatro últimos lieder. Alhuda mostró un gran control del fraseo, una línea vocal impecable y un color juvenil pero a la vez con peso, de lo más convincente. En el último verso se fusionó a la perfeccionó con los músicos. Es un momento en el que, aunque nada puede igualar el maravilloso solo de trompa que cierra la versión orquestal obra, la opción del clarinete en el arreglo camerístico, no fue menos impactante. Una sublime despedida para un impagable programa.

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