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Libro: «Hablemos de ópera» de Gerardo Kleinburg [Turner Música]

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Autor: Albert Ferrer Flamarich
24 de noviembre de 2021

Turner Música publica Hablemos de ópera, de Gerardo Kleinburg, director de la Compañía Nacional de Ópera de México durante una década.  

El libro «Hablemos de ópera» de Gerardo Kleinburg

Conversando sobre ópera

Por Albert Ferrer Flamarich
Hablemos de ópera. Gerardo Kleinburg. Turner Música, Madrid, 2021. 320 págs. ISBN: 978-84-18895-00-5 

   El género de la entrevista, como el epistolar, es un filón revitalizado editorialmente que en el terreno musical durante los últimos años ha legado ejemplos de distinto nivel. Entre los más recientes cabe citar el de Mademoiselle. Conversaciones con Nadia Boulanger de Bruno Monsaingeon, que Acantilado publicó en traducción al español hace tres años; y Música, solo música, entre el director de orquesta Seiji Ozawa y el escritor Haruki Murakami, que Tusquets Editores tradujo hace unos meses, pero que rezuma una esterilidad y pretenciosidad sorprendentes e incomprensibles tratándose del escritor japonés. A estos se suma Hablemos de ópera del promotor artístico y crítico musical Gerardo Kleinburg, quien fue también director de la Compañía Nacional de Ópera de México durante una década.  

   Con un subtítulo a modo de epíteto no exento de ciertas dosis de efectismo enunciativo, cada charla es recogida en un capítulo dedicado a programadores, gerentes, cantantes (tenores, sopranos, barítonos y el contratenor Philippe Jaroussky), la mayoría mejicanos o estrechamente vinculados al país (Plácido Domingo pasó su adolescencia allí), que nos acercan a un panorama en el que se desvelan aspectos biográficos, sucesos, testimonios de afectos y preferencias e, incluso, algunas pequeñas lecciones de música. Los resultados de estas entrevistas realizadas durante el confinamiento de 2020 apuntan hacia focos similares sin ocultar el deseo de hacer adaptaciones personales y de un trato siempre cómplice. Esto último implica un trabajo previo y variado de información sobre cada personalidad para mostrar cómo esa voz artística mejicana se ha manifestado, cómo fue recibida y cómo se desarrolló en el ámbito musical. Es decir, acercándonos a su experiencia en y con los escenarios y a su preparación, aunque se echan de menos incisos más concretos sobre algunos papeles tanto en los detalles de la exigencia técnica vocal como de su concepción. También se acusa falta de paridad de género: 16 hombres frente a 4 mujeres, ante la que la preeminencia de tenores no puede considerarse una justificación suficiente. Por ejemplo, podría haberse incluido a la directora de orquesta Alondra de la Parra, que de niña se instaló en Méjico.

   Con algunos giros lingüísticos y expresiones del español mejicano que no empañaran el disfrute del lego peninsular, en la extensión pareja de las veinte entrevistas también aborda el mundo operístico en la actualidad y, particularmente, en la por entonces, incertidumbre del futuro del espectáculo durante y tras la pandemia. Por lo menos, hasta la reapertura de los teatros. Otro tema recurrente es el de la abundancia de tenores. Por otro lado, hay cuestiones de interés que alumbran sobre la ignorancia que se tiene de la tradición operística en México desde inicios del siglo XVIII en el contexto colonial; sobre el valor del arte, del juego y la ficción; a la par que sobre la incidencia de las retransmisiones operísticas en streaming. Llaman la atención las incursiones de raíz sociológica como la de la homosexualidad que Kleinburg comenta con Maria Katzarava, o como la de las voces transexuales como posible nueva cuerda vocal. Ambas materias evidencian que el arte se plantea algunas realidades sociales buscando una incidencia mayor que la meramente estética. 

   Más allá de si puede o debe interesar la sexualidad de Katzavara, cuesta entender por qué esto es motivo debate cuando la homosexualidad masculina en el mundo operístico ha llegado a constituir un lobby poderosísimo y muy influyente en los principales centros, tal y como se ha estudiado desde la moderna musicología feminista y desde la sociología musical. Un tema, por cierto, en el que el autor no incurre. En esta línea, también se echan de menos debates sobre la necesidad o no de retirar de la cartelera títulos que contienen elementos de discriminación y violencia de género y racista. Por otro lado, entre los datos imprecisos debe señalarse que Victoria de los Ángeles no falleció al día siguiente de los sucesos narrados por Ainhoa Arteta (pág. 99). Tampoco la edición contiene fotografías de los entrevistados aportando un cierto dinamismo y riqueza visual al libro. Más, cuando no se incluyen las fechas de nacimiento para ubicarlos cronológicamente.

   No obstante, en ningún momento se pierde el carácter accesible, divulgativo y el lógico desarrollo con el que evolucionan los capítulos a partir de un planteamiento que refleja la complicidad de Kleinburg con la mayoría de los interlocutores, y finaliza con un cuestionario Proust de corte musical para muchos de los entrevistados. En conjunto, este libro entretiene y, sin ser profundo o significativamente revelador, ofrece dosis de esa culturilla básica que el melómano y especialmente los mitómanos disfrutarán, aunque esta novedad de Turner dista de ser uno de esos aciertos característicos con los que antaño cubrían huecos significativos de la bibliografía musical en lengua española.

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