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Crítica: Renato Palumbo dirige «Il trovatore» de Verdi en Bolonia

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Autor: Magda Ruggeri Marchetti
22 de febrero de 2024

Crítica de la ópera Il trovatore de Verdi en Bolonia, bajo la dirección musical de Renato Palumbo

«Il trovatore» en Bolonia

Una escena a la altura

Por Magda Ruggeri Marchetti
Bolonia, 18-II-2024. Comunale Nouveau. Il trovatore [Giuseppe Verdi / Salvatore Cammarano]. Lucas Meachem [Conte di Luna], Marta Torbidoni [Leonora], Chiara Mogini [Azucena], Roberto Aronica [Manrico], Gianluca Buratto [Ferrando], Benedetta Mazzetto [Ines], Cristiano Olivieri [Ruiz], Sandro Pucci [Un vecchio zingaro], Andrea Taboga [Un messo]. Coro y Orquesta del Teatro Comunale. Director de escena: Davide Livermore. Director musical: Renato Palumbo.

   Il trovatore, estrenado en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853, ópera de la llamada «trilogía popular» de Verdi, es una producción del Teatro Comunale de Bolonia con el Teatro Regio de Parma. Se ocupa de la dirección de escena Davide Livermore, que tras cuatro inauguraciones consecutivas (2018-2021) del Teatro alla Scala, vuelve a Bolonia con esta obra. Es ganador de varios premios, entre los que citamos el Premio Lírico Teatro Campoamor 2015 al mejor espectáculo del año. Actualmente director artístico del Teatro Nazionale de Génova, en Bolonia ha dirigido también este magnífico espectáculo ambientado en las afueras de una gran ciudad donde los gitanos son habituales, a menudo acampados bajo puentes y pasos elevados y con oficios de feriantes y cirqueros. El circo donde viven Manrico y Azucena simboliza un ambiente pobre entre payasos y malabaristas, y se nos lleva también a una sala de hospital con aires de guerra en el que las enfermeras son las monjas del convento donde quiere recogerse Leonora.

   Livermore se ocupa particularmente del aspecto visual moviendo con meticulosidad personajes y comparsas, gracias también al grupo de figurantes vestidos por Anna Verde como artistas del circo y la tétrica milicia del Conde, de cuero negro, pistolas y kalashnikov, entre las escenas de Giò Forma perfectamente iluminadas por Antonio Castro. Las imágenes vídeo de D-Wok sobre la totalidad del fondo dan la impresión de agrandar el escenario, ya de por sí con la extensión horizontal del espacio del Comunale Nouveau, con la ayuda a veces de laterales de espejo. La escena está dominada por una estructura férrea y el espectacular trabajo de vídeo recrea una periferia industrial en un oscuro horizonte de abandono o destrucción, con humos y fuegos lejanos que pueden ser siderúrgicos o incluso bélicos. Los notables efectos especiales infográficos de cierto aire kolossal, proyectan sobre el fondo tenebrosas nubes que se convierten en agitado océano de alquitrán o de sangre que estalla en llamaradas, un eficaz lenguaje que subraya el protagonismo de la hoguera y las emociones de la trama con una narrativa paralela a la de la música. Emblemática es la escena con el escenario completamente oscuro y solo los cantantes iluminados.

«Il trovatore» en Bolonia

   Ha dirigido la orquesta Renato Palumbo, un maestro internaciolamente estimado por sus magníficas interpretaciones operísticas y sinfónicas. Ha sabido subrayar la emotividad y el dramatismo de la historia. Su lectura refinada ha conseguido resaltar la intensidad interior de la partitura, ofreciendo una perfecta sonoridad, sosteniendo las voces sin sobrepasarlas nunca y dando a los instrumentos su justo protagonismo. La óptima orquesta del Teatro Comunale, totalmente concentrada, ha seguido con precisión la batuta del maestro. Perfecta también la prueba del coro preparado por Gea Garatti Ansini.

   El reparto nos ha parecido bueno. El barítono Lucas Meachem como Conde de Luna, con voz sonora y buen volumen se lució en su aria «Il balen del suo sorriso». La Leonora de Marta Torbidoni es una soprano que además de una perfecta presencia escénica, tiene una voz de agradable timbre, flexible, sin problemas en el registro agudo aun sabiéndose reducir a magníficos pianisssimi, como demostró en el ultimo acto en la bellísima aria «D’amore sull’ali rosee». Chiara Magini borda el personaje de Azucena, que se debate entre el amor materno y el deseo de vengar a su madre quemada en la hoguera. Su voz tiene buen timbre, óptimo fraseo y agudos fáciles como demostró en el dúo con Manrico y al final de la ópera. El tenor Roberto Arónica con voz de timbre atractivo, buen fraseo y apreciable técnica ha sabido encarnar bien a Manrico, jóven enamorado, pero poseído también por el deseo de venganza. Gianluca Buratto es Ferrando con una voz de bajo sonora y amplia que al principio de la ópera cuenta la historia del hermano menor del Conde raptado de pequeño. Benedetta Mazzetto es una óptima Inés que habríamos querido escuchar en un papel más importante. Recordamos también al Ruiz de Cristiano Olivieri, al viejo gitano de Sandro Pucci y al ordenanza de Andrea Taboga. 

   Al final muchos aplausos para todos y especialmente para Marta Torbidoni y Renato Palumbo. 

Fotos: Andrea Ranzi

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