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Crítica: Conrado Moya, Isabel Rubio y la Orquesta Sinfónica Vigo 430  en Lugo

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Autor: Pablo Sánchez Quinteiro
25 de diciembre de 2023

Crítica del concierto ofrecido por Conrado Moya, Isabel Rubio y la Orquesta Sinfónica Vigo 430 en Lugo

Crítica de Isabel Rubio, Conrado Moya y la Orquesta Sinfónica Vigo 430  en Lugo

Cierre filarmónico

Por Pablo Sánchez Quinteiro
Lugo, 16-XII-2023. Sociedad Filarmónica de Luego. Orquesta Sinfónica Vigo 430. Conrado Moya, marimba. Isabel Rubio, directora. Obras de Juan Durán, Dvorak y Rodrigo.

   La Sociedad Filarmónica de Lugo cerró su año musical 2023 con un evento destacado: la presencia de la Orquesta Sinfónica Vigo 430. Compuesta por jóvenes talentos y músicos freelance experimentados, esta orquesta representa la única oferta sinfónica profesional del sur de Galicia. Modesta en plantilla y en medios, la energía y el talento desplegado por estos músicos en cada una de sus apariciones dejan claro que una ciudad de la envergadura de Vigo, merece y anhela un grupo sinfónico estable que pueda compararse con la Sinfónica de Galicia o la Real Filharmonía de Galicia. No nos cansaremos de repetir que con el respaldo adecuado y una inversión firme, la 430 sería el tercer puntal que la vida musical viguesa merece.

   El programa no solo destacó por sus alicientes musicales, sino también por la presencia de dos jóvenes y prometedores artistas: la directora murciana Isabel Rubio y el percusionista alicantino Conrado Moya. La combinación del magnetismo y la habilidad de estos dos músicos con la juventud y la energía de la Orquesta 430 resultó en una noche digna de ser reseñada.

   La velada comenzó con la presentación de una obra de Juan Durán, sin género de dudas el compositor más programado del panorama musical gallego. Sus Cantigas de Martín Codax son un ciclo vocal para soprano, cuerdas y arpa; feliz combinación instrumental idéntica a la empleada por Mahler en su célebre Adagietto. Estamos ante una composición de carácter muy intimista, alejada de las habituales incursiones en el folklore gallego que caracterizan a las últimas obras de Durán. Aunque a priori esperábamos una evocación de temas medievales, Durán consigue crea un universo musical propio que tal como la directora explicó con su peculiar gracejo, invitaba a trasladarse a otros espacios y otros tiempos legendarios. La interpretación de la soprano Beatriz Riobó aportó expresividad y musicalidad que compensaron el añejo color de su voz y la ininteligible dicción. El público reaccionó con un minuto de corteses aplausos.

Juan Durán, Isabel Rubio y Conrado Moya

   La actuación de Conrado Moya fue el punto culminante de la noche. Su adaptación para marimba y orquesta del Concierto Heroico de Joaquín Rodrigo, estrenada por el propio Moya con la Orquesta de Las Palmas de Gran Canaria, fue absolutamente impactante. En palabras de Moya, «este concierto, en su versión original para piano, ya presentaba una clara relación con la idiomática compositiva de la marimba. Estoy convencido de que esta transcripción marcará un antes y un después en la historia de los conciertos para marimba y orquesta». 

   No puedo más que coincidir con la descripción del propio Moya, hasta el punto de que estoy convencido de que la recreación de Moya hubiese emocionado profundamente a Joaquín Rodrigo. A primera vista, el salto de las diez teclas del piano a las cuatro baquetas de la marimba podría parecer contraintuitivo. Sin embargo, este concierto se caracteriza por sus ritmos marcados y su espíritu marcial -de ahí su nombre «Heroico»- que lo distingue de las obras más postrománticas de Rodrigo. No estamos ante el habitual gran concierto pianístico del siglo XX en el que solista y orquesta crean trascendentales mundos sonoros, sino ante un divertimento un tanto desconcertante. No sorprende que esta pieza no haya alcanzado la misma notoriedad histórica que otras composiciones del maestro de Sagunto.

   Sin embargo,la recreación y la interpretación de Moya aportaron un color y una dimensión únicos al concierto, confiriéndole a la obra un nuevo cariz, memorable tanto en lo virtuosístico como en lo emocional. La genialidad de Conrado Moya es sin duda parte fundamental del éxito de esta versión. Pocos marimbistas pueden emocionar al oyente tan profundamente como lo hace Moya. Es un músico con un entendimiento innato del poder emocional y narrativo de cada nota. Con cada percusión con sus agilísimas baquetas en cada lámina, transmite una percepción profunda, innata, de las voces y el carácter de la marimba. En definitiva, su habilidad no se limita a la técnica impecable, sino que se extiende a una comprensión más profunda y emotiva de la música. 

   La sinergia entre Moya y la orquesta, bajo la precisa dirección de Isabel Rubio, fue evidente. Para la orquesta es igualmente una obra exigente, con sus ritmos vertiginosos y sus líneas transparentes. Los dos primeros movimientos, Allegro con brio y Scherzo, fueron una exhibición de virtuosismo y precisión, que arrancó los aplausos del público. Tras ellos, el Largo contó con un excelente y hermosísimo solo de trompa, que creó la atmósfera perfecta para que Moya explotara el lado más sensual e intimista de su instrumento, aunque pronto el discurso evolucionó hacia un elegíaco clímax soberbiamente construido por solista y orquesta. Tras él, el Allegro maestoso final fue un exultante festival musical. Moya respondió a los abrumadores aplausos con una generosa propina: el Nocturno de Emmanuel Séjourné. 

Conrado Moya e Isabel Rubio con la Sinfónica de Vigo en la Filarmónica de Lugo

   La primera parte del programa había marcado un listón elevado. La segunda, con la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvořák fue un desafío considerable para una orquesta semiprofesional, particularmente dada su limitada plantilla -6 violines primeros, 4 cellos, etc. A pesar de estas limitaciones, el tamaño de la sala Regia del Círculo de las Artes de Lugo se adaptó perfectamente a las necesidades de la orquesta. Isabel Rubio, con su estilo distintivo y muy efectivo en el podio, logró sacar lo mejor de la orquesta, especialmente en los pasajes donde las cuerdas se enfrentaban a sus mayores retos. La intensidad y el carácter inyectados por la directora y sus músicos a la interpretación compensaron cualquier fallo, que obviamente los hubo, resultando en una ejecución estimulante de una obra archiconocida pero que nunca cesará de impactar al oyente.

   Con largas ovaciones concluyó un concierto que podemos resumir como un ejemplo claro de cómo el legado musical de las dos grandes orquestas gallegas ha influido en el desarrollo de incontables talentos. No es anecdótico que, al día siguiente, volviéramos a disfrutar en la misma sala de una nueva Sinfonía del Nuevo Mundo; la de la orquesta amateur Terra Nova de Lugo. Fue igualmente una interpretación llena de entusiasmo y vitalidad, resultado de un proyecto musical liderado por Nicolas Ravelli y que en un sólo año de vida ha dado magníficos frutos. 

   Vivimos tiempos emocionantes para la música en Galicia.Ojalá estos tiempos de cambio y debate abran la puerta a un reconocimiento más amplio a tantas iniciativas musicales y culturales que emergen con esplendor y entusiasmo desde el corazón de nuestra sociedad. Hay un potencial increíble en esta ola de creatividad, y es esencial que éste encuentre el respaldo adecuado. 

Fotos: Sociedad Filarmónica de Lugo

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