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JESSICA PRATT, soprano: 'No pienso en tener éxito'

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JESSICA PRATT, soprano: ´NO PIENSO EN TENER ÉXITO´

Una entrevista de Inés Tartiere
Jessica Pratt debuta hoy en la Temporada de la Ópera de Oviedo con el rol de Gilda de la ópera Rigoletto, de Verdi. La soprano australiana nos recibe en los camerinos del Teatro Campoamor y nos hace partícipes de su ilusión por cantar en el coliseo ovetense, mostrando una cercanía personal que casi nos hace olvidarnos de que nos encontramos ante la que posiblemente sea la mejor soprano belcantista de su generación.

Recíén llegada del Metropolitan de Nueva York de cantar la Reina de la Noche, ahora debuta en la Temporada de Opera de Oviedo con Gilda. ¿Qué diferencia ve entre colosos como el Met y nuestros vetustos teatros europeos?

La principal diferencia es el tamaño de los teatros. El Met es una inmensidad, pero en Europa se pueden asemejar a teatros como el de Viena, Berlín incluso La Scala, en los que trabaja muchísima gente a diario. El tamaño también es importante si hablamos de ensayos. En teatros más pequeños donde sólo se represente esa ópera esos días tienes más ensayos en el escenario que en los que tienes función a diario. Por supuesto cada uno es diferente y tiene sus propias normas.

En España  siempre he estado muy a gusto. Los teatros en los que he cantado están muy bien organizados y se implican todos muchísimo creando una atmósfera muy buena. En Oviedo también me he llevado una grata sorpresa.

Qué nos puede adelantar de este Rigoletto de Guy Joosten?

Es una producción muy interesante y me gusta mucho participar en ella. Es muy actual, efectiva y diferente a todas las producciones de Rigoletto que he hecho.Espero que al público le guste tanto como a mí.

Muchas veces se tacha a Gilda de simple y poco inteligente, porque muere por un hombre que ni siquiera le quiere. Aunque creo que su personalidad es mucho más compleja. ¿Qué opina?

No estoy de acuerdo. Gilda es muy inocente; sobre todo al principio. Es una persona muy religiosa que esperaba tener una familia y se encuentra con el duque, del que se enamora profundamente, y en el que cree encontrar esa seguridad para afrontar el mundo. Da su vida porque no ve un futuro para ella, y no quiere seguir como había estado viviendo. Muere por su padre, para no darle más problemas y por el duque, para salvarle.

La última vez que cantó Gilda fue en el año 2013 en Padua, ya han pasado cuatro años. ¿Cree que su voz ha cambiado desde entonces? ¿Afronta el rol desde otro punto de vista?

Sí, mi voz ha cambiado mucho en estos cuatro años. Ahora soy más consciente de mi técnica y de lo que puedo hacer con mi voz. Muchas cosas que en el pasado me parecían muy difíciles ahora las hago con más facilidad. Han pasado siete años desde que la debuté en Roma en el año 2010. Ahora tengo más experiencia, más tablas en el escenario, algo que para Gilda es muy importante.

¿Cuál es su parte favorita de Rigoletto?, ¿y la que considera más difícil?

Mi parte favorita es sin duda la muerte de Gilda. Es realmente fantástica, cuando dice que estará bien en el cielo con su madre es muy conmovedor. La música es maravillosa y Gilda está serena porque es el sino que eligió para ella. Las partes más difíciles son los dúos con Rigoletto. Especialmente el del primer acto (Figlia, mio padre!) que es muy largo, acabo de salir a escena y es agotador. Hay que dosificar mucho el fiato.

Ha cantado con Celso Albelo varias veces incluida en su país Australia con I Puritani y con Juan Jesús Rodríguez en Sevilla, Florencia y la más reciente el año pasado en un concierto benéfico aquí en Oviedo. ¿Cómo es trabajar con estos dos grandes artistas españoles?

No puedo estar más contenta. Son dos cantantes maravillosos y actores fantásticos que te hacen la vida muy cómoda en escena y eso es muy importante. Cuando un cantante controla muy bien la técnica y su voz pero no la interpretación le falta algo, prácticamente el 50%. Pero Juan Jesús y Celso son completos. No sólo somos colegas, somos grandes amigos y creo que esa complicidad se nota en el escenario.

Usted pertenece a una familia de músicos, su padre era tenor, su madre artista y usted toca la trompeta desde muy pequeña. ¿Cree que es más fácil desarrollar una carrera como la suya con este apoyo?

Sí, por supuesto. Poder contar con un apoyo así hace muchísimo. Mi padre me empujó desde el principio a centrarme en mis estudios de canto y no hacer una segunda carrera, porque me centraría mucho en ella y no podría dedicarle todo el tiempo que mi profesión requiere. Siempre me decía que si de verdad quería dedicarme a esto no podía haber otra opción es una cuestión de todo o nada, y creo que tiene razón.

Apostó todo por su carrera yéndose de Australia a Italia en busca de un sueño. Es un hecho que lo ha conseguido, pero,¿hubo algun momento en el que pensó en rendirse o que le superó la situación?

Nunca fue una opción. Cuando era estudiante trabajé muy duro desde las seis de la mañana hasta las dos de la tarde como secretaria y todo lo que ganaba estaba invertido en formación. Me decían: ¿no te estás gastando demasiado en esto? Yo ni me lo planteaba porque, ¿qué inversión puede haber mejor que lo que uno realmente desea? Por supuesto que no fueron tiempos fáciles pero al fin y al cabo he sido una privilegiada y ahora puedo dedicarme a esto.

Aunque su agenda está completa, le queda tiempo para ayudar a los perros y los niños a través de la música.

SÍ, por desgracia hay un gran problema en Italia y España con perros sin hogar y con la educación musical. Siempre he adoptado todos los perros y gatos que he tenido y trato de alentar a otros a hacer lo mismo. Hace unos años se escribió un libro sobre Fede, un perro viejo que adopté, que había sido golpeado violentamente. Al principio tuvo miedo de todo, pero después de unos pocos meses se convirtió en un perro fuerte y feliz. Estaba aterrorizado de ser abandonado de nuevo por lo que siempre estaba conmigo, incluso en las clases de canto, ensayos y actuaciones así que se hizo muy conocido en Italia. El libro de los niños cuenta la historia de la vida de Fede, de ser abandonado a ser adoptado por una soprano y viajar por todos los teatros. Presentándoles el mundo de la ópera a través de los ojos de un perro abandonado. Mientras que aumenta la conciencia sobre el tratamiento de animales, las consecuencias terribles del abandono, y se interesan por la música. Su título es 'un palcoscenico per due´. El autor es Mauro Neri.

Le suelen comparar con Joan Sutherland. Principalmente por ser australianas y compartir parte del repertorio, ¿cree que esto le beneficia o le puede perjudicar?

Creo que nos comparan principalmente porque soy australiana. Si fuera griega me compararían con Callas. Esto siempre ha sido así. Es humano intentar renacer a las grandes artistas del pasado, pero cada soprano es diferente y así hay que valorarlas. Ella fue una de las mejores sopranos del mundo. Es un referente, pero nuestras voces son muy diferentes. Ella cantó un repertorio muy amplio, muy enfocado a la ópera francesa el mío está más centrado en Rossini. La Gilda de Joan Sutherland fue excepcional, única.

¿Incorporará más ópera francesa a su repertorio?

SÍ, poco a poco. Este año debuto la Fille du regiment en Las Palmas y Le Comte Ory en Dortmund en mayo.

¿Trabajar con artistas como Renata Scotto da mucha seguridad?

Con Renata di muchas masterclass mis primeros años en la Academia Santa Cecilia. Más que seguridad lo que me proporcionó fue mucha disciplina trabajábamos muy duro. Fue una experiencia maravillosa. Llevo trabajando diez años con Lella Cuberli y con ella tengo una relación diferente. Es como una segunda madre para mí, me da muchísima seguridad, es mi apoyo incondicional. Creo que es muy importante poder contar con alguien así, soy una afortunada.

Muchos roles belcantistas no son solo difíciles vocalmente, suponen un reto también psicológicamente. Lucía y Elvira enloquecen, Amina tiene que cantar sonámbula. ¿Cómo se prepara para poder afrontarlos vocal y mentalmente?

Estos papeles son realmente interesantes porque como bien dice suponen un doble reto; de antemano necesitas una muy buena técnica para poder afrontarlos y despreocuparte un poco de la parte vocal para poder volcarte en la actoral. La interpretación depende mucho de la producción que estés haciendo. Algunas pueden ser extremas y otras son más calmadas. También depende mucho de los compañeros con los que compartas escenario. Muchos lo hacen tan sumamente bien que hacen que te los creas totalmente.

Una vez estaba haciendo Rigoletto y Sparafucile me daba mucho miedo, era realmente espeluznante y luego tenía que salir ahí a que me apuñalara había rayos, truenos estaba todo oscuro; Casi me da un ataque de pánico.

Cuando hago dos o tres lucías al final se hace raro, casi acabo enloqueciendo yo (risas)

Su debut se produjo con la ópera Lucia di Lammermoor de Donizetti en el año 2007 en Pavía. Probablemente uno de los papeles belcantistas más complicados. Un acto de valentía sólo a la altura de voces privilegiadas…

(Risas) Sí, el segundo fue Otello de Rossini y el tercero I puritani. Cuando eres joven eres mucho más intrépida. Lucia es un rol magnífico muy completo y realmente no estaba nada asustada. Al revés, me pareció una oportunidad que no podía desaprovechar. Pensándolo ahora que he hecho veintinueve producciones diferentes de esta ópera es cuando creo que fui demasiado valiente. Pero no quería que terminase nunca esa producción. Hubiese deseado que durase eternamente, éramos una pequeña familia.

Ha debutado muchas óperas. Incluidas algunas que no son nada frecuentes en los repertorios de hoy en día, como Rosmonda d’Inghilterra, que acaba de cantar en Bérgamo y Florencia; Ciro in Babilonia, Adelaide di Borgogna, Demetrio e Pollibio. ¿Le interesan este tipo de títulos?

Sí, sin duda son interesantísimas. Creo que desafortunadamente en los últimos sesenta años se representan siempre las mismas óperas porque son más populares y eso se nota en taquillas. Es comprensible que por ejemplo Rigoletto se represente con asiduidad. Es una obra impresionante, y tiene el éxito asegurado, pero no por eso este otro repertorio de compositores como Donizetti o Rossini tiene que caer en el olvido. Al revés creo que hay que intentar que se frecuenten cada vez más en los teatros, son verdaderas joyas.

¿Cuáles son sus roles favoritos?

Lucía di Lammermoor. Me ha encantado debutar este año Rosmonda d'Inghilterra y siempre es un placer volver a cantar Gilda.

¿Un compositor?

Bellini, es mi favorito sin duda. Su música es muy melancólica e increíblemente hermosa.

Ha cantado Giulio Cesare de Haendel en el 2014 en Turín, ¿habrá hueco en su agenda para más  Barroco en el futuro?

Sí estoy tratando de que así sea. Me gusta muchísimo. Es muy sano para la voz, con las arias da capo. Me hace evolucionar como artista y me siento muy libre cantando Barroco. Descubres que todo tiene sentido. Hay que profundizar en el barroco para cantar música épocas posteriores. Verdi sabía muy bien lo que quería componer y lo que tenían que hacer los cantantes en cada momento con su música. Con el barroco es muy diferente, eres mucho más libre, existe la improvisación.

¿Es posible tener los pies en el suelo cuando se tiene tanto éxito en tan poco tiempo?

Soy totalmente paranoica (risas), soy terrible. La peor crítica sin duda soy yo conmigo misma. Grabo cada ensayo y cada actuación, luego me escucho e intento arreglar las cosas. Puede ser frustrante porque hay muchas veces que ya no lo vas a hacer mejor. Realmente no pienso en tener éxito, hago lo que puedo hacer y doy siempre lo mejor de mí.

¿Cuál cree que ha sido el secreto de su éxito?

Centrándome en las cosas que puedo controlar. Sin preocuparme por la política de la industria de la ópera que está fuera de mi control, concentrándome en la forma en que adiestro mi voz, mis relaciones con mis colegas y teatros, cómo preparo mis papeles, los ensayos. Todo el resto está fuera de mi control y por lo tanto no pierdo la energía al preocuparme por ello. La otra cosa es que tengo una idea clara de qué repertorio quiero cantar y me atengo a ella, y por lo tanto decir no a veces más que sí a las ofertas. Acepto una oferta de un compromiso basado en la adecuación del papel antes de cualquier otra consideración.

Creo que durante la última década he dado mucha más importancia a la construcción de mi repertorio y siempre estoy tratando de mejorar técnicamente. No estaba apuntando para el éxito  y me estoy esforzando más por la realización técnica, el conocimiento y la experiencia, tratando de mejorar estas cosas. Cada día hay algo concreto que puedo lograr y algo que siempre voy a tratar de lograr para el resto de mi carrera. Ser honesta conmigo misma acerca de cómo he realizado y cómo podría mejorar cada rendimiento es muy importante. Incluso si el rendimiento fue un éxito siempre hay algo que se puede mejorar para el próximo.

¿Le queda algo por conseguir?

Sí, tantas cosas… Por ejemplo óperas que me gustaría poder cantar de Bellini y Rossini que todavía no he cantado, y espero poder debutar los papeles más pesados de Donizetti. Pero para eso me quedan por lo menos diez años.

Creo que sólo canta un título de Verdi al año. ¿No volveremos a escucharle cantar una ópera suya hasta el 2018?

Suele ser así, pero este año me lo he saltado y cantaré el mes que viene La traviata.

¿Los dosifica para proteger su voz?

Creo que los papeles tempranos de Verdi tales como la Traviata y Rigoletto vocalmente van mucho más en el estilo del bel canto que trabajos posteriores de Verdi que necesitan una técnica levemente diferente, y el énfasis debe estar en la palabra hablada y en el drama. La voz tiene que estar coloreada  y tiene que ser más dramática y esto cuesta vocalmente durante un largo período de tiempo. Por eso no las hago a menudo. Cuando las hago las disfruto cantando en su plena expresión, sin embargo después necesito tiempo para reciclar mi voz para los papeles puramente belcanto que componen la mayor parte de mi repertorio. Personalmente creo que centrar mi repertorio estrictamente en los roles belcantistas es muy sano, ya que tengo que mantener un nivel muy alto de formación, técnica para ejecutar estos papeles, y por lo tanto me mantiene vocalmente saludable.

¿Podría hablarnos de sus proyectos futuros?

Este año cantaré cinco óperas en España. A parte de mi inminente debut en este Rigoletto de Oviedo, debutaré La fille du regiment en Las Palmas en abril. Tancredi en Valencia, L’elisir d’amore y Don Pasquale en Barcelona y Bilbao. El año que viene volveré al Metropolitan y debutaré por fin en Sidney con Lucia.

Foto: Benjamin Ealovega

Autor:Inés Tartiere
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