Agustín Achúcarro entrevista al gestor musical español Jesús Herrera, director artístico de la Orquesta Filarmónica de Londres
JESÚS HERRERA: «La Filarmónica tiene fama de ser la orquesta con mejor ambiente de Londres»
Una entrevista de Agustín Achúcarro
Hablamos con Jesús Herrera, el pianista linarense que acabó dirigiendo su carrera hacia la dirección artística de uno de los más importantes conjuntos de Reino Unido, la Orquesta Filarmónica de Londres. Su paso en la Agencia Intermusica le facilitó llegar a la gerencia de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), donde en poco tiempo demostró sus elevadas capacidades. Era inevitable que volara pronto y lo hizo de vuelta a Intermusica hasta que un día le llegó la llamada de la Filarmónica de Londres, de la que es actualmente director artístico. Buen reflejo de su valía es esa anécdota que él mismo contaba desde su despacho vallisoletano en la que otros gerentes de diversas orquestas le preguntaban cómo conseguía llevar a la OSCyL a Elin Chang como directora asociada, cuando era casi imposible contratarla. No aclaraba las razones, pero su silencio dejaba entrever que Herrera era un valor diferencial en el mundillo musical. Ahora nos relata cómo vive esa experiencia londinense, con el propósito de que la música transcienda, vaya más allá, y que eso le llegue al espectador.
¿Cuál ha sido su recorrido profesional desde que salió de la gerencia de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León?
Me volví a Londres, que era la idea que yo tenía, al sitio del que había salido para ir a la OSCyL, que era la agencia Intermusica. Yo era agente de artistas, pero en ese momento de mi vida no me apetecía seguir haciendo lo mismo, y entonces surgió la oportunidad de realizar colaboraciones creativas y proyectos especiales. Estuve asesorando festivales, dos en Suiza, a algunos artistas con proyectos interdisciplinares, orquestas…. Y mi sorpresa fue que, no llevaba ni un año en Intermusica, que contactara conmigo la Orquesta Filarmónica de Londres, diciéndome que el puesto de director artístico se había quedado vacante y que si me interesaba presentarme. En principio no hice mucho caso porque yo no entraba en esa liga, pero me presenté. Lo que en aquel momento buscaba era impresionarles con un proyecto, para que luego me llamaran para hacerlo o montar una gira con ellos. Nunca pensé que me iban a dar el trabajo, así que llegar a la final fue algo muy inesperado, y al ver que la cosa se ponía sería, entré en pánico. La realidad es que al final resultó bien.
¿Cómo es una institución como la Filarmónica de Londres?
Es difícil creérselo, verse allí, por lo que me pareció que había dado un salto enorme de repente. En realidad, las cuestiones que se buscan en una orquesta como esta son muy parecidas a otras, aunque el salto de escala sea muy grande. Al final lo que se necesita es ambición, empatía artística, imaginación, patrones que cualquier institución necesita. Llevo un año y sigo sin creérmelo del todo, sigue siendo un honor tremendo.
«Traer a Paavo Järvi ha sido una gran proeza, pues las grandes orquestas estaban detrás de él»
¿Cómo fueron los primeros días?
Tenía tres meses de preaviso entre mi trabajo anterior y el de la Filarmónica. En este tiempo, mientras seguía trabajando para Intermusica, empecé a ir a todos los conciertos de la orquesta, a conocer a gente, y así mi llegada fue muy gradual. No se podía anunciar hasta un mes antes de incorporarme y para entonces llevaba dos meses preparándome, pero no se lo podía decir a nadie. Esto me permitió estar de alguna forma presente, sin que sintiera esa presión de que todo el mundo lo supiera. Mi predecesora, Elena Dubinets, que se fue al Concertgebouw, fue muy amable conmigo y muy generosa. Tuvimos una serie de reuniones en las que me ayudó, y el gerente David Burke fue también muy agradable. La Filarmónica tiene fama de ser la orquesta con mejor ambiente de Londres.
Y al llegar a su puesto por primera vez cómo se sintió
No crea que tenemos tantísimas infraestructuras. Disponemos de un equipo de unas 45 personas, aprenderse sus nombres al principio es complicado, y los músicos son en torno a 80. Con lo que te pierdes un poco es con la gente que tenemos alrededor, pues contamos con un montón de patrocinadores y no solo empresas, sino personas. Ese puzle que hay detrás de la orquesta es muy complejo, creo que mucho más complicado que lo que hay dentro.
¿Qué singulariza a la Filarmónica de Londres con respecto a las otras orquestas que hay en esa ciudad?
¡Y además todas con nombres muy parecidos! Esta orquesta tiene 94 años de historia, estamos viendo ya hacia dónde enfocamos el centenario. Es la primera orquesta de fuera que tocó en la URRS o en la China comunista, con eventos históricos muy importantes. Y por ella han pasado grandes músicos, en los 70 constantemente estaban Baremboin, Giulini, Solti , Haitink, lo que parece un sueño, que se reflejaba en la discografía. Además de todo ese legado, aún se sigue manteniendo con los mejores directores y solistas, y a nivel artístico es una formación con un sonido muy noble, que puede hacer de todo, adaptarse a tocar, no solamente desde el clasicismo a la música contemporánea, sino jazz o música electrónica. Son artistas que trabajan muy rápido y ya desde el primer ensayo suenan muy bien, lo que para los directores que vienen es muy impactante.
En el panorama de Londres, comparativamente con las otras orquestas, es de las más intelectuales y humanas, lo que nos permite buscar temáticas que reflejen esa característica y que también posean calor humano. Hace 20 años la gran sala del Royal Hall cerró por obras y tuvieron que irse a la sala de al lado, que es mucho más pequeña, lo que sirvió para que se hicieran programas más arriesgados, y cuando volvieron a la sala grande siguieron manteniendo esta idea, algo que sirvió de mucho.
¿En su trabajo cuáles son sus líneas maestras, aquellas cosas que le gustaría lograr?
Ahora llevo solamente un año, pero hemos conseguido ya muchas cosas; por ejemplo, nombrar nuevo director titular a Paavo Järvi, uno de esos maestros que saben sacar algo más de la orquesta, que no sabes de dónde viene, pero que la convierte en excepcional. Seguiremos trabajando con la principal directora invitada Karina Canellakis, que tiene una energía tremenda y una magnífica carrera internacional. Y también está nuestro director emérito Vladímir Júrowski, que es un genio de la programación. Hemos incorporado un tipo de programas que refuerzan el poder de la escucha de tu yo interior, que permite entender que la música contiene algo muy profundo. Esto es de las cosas que van dentro de mi visión artística, pero que es complicado en una ciudad como Londres, en la que todo el mundo va corriendo, metido en las redes sociales, y en la que nadie presta atención a nada que dure más de dos segundos. Si hay una obra escrita hace 200 años, que es tan humana, que su contenido sigue siendo relevante para la sociedad actual, debemos construir una relación profunda con esa realidad dentro de esta sociedad, a veces tan superficial.
¿En la temporada 2026-2027 ha podido programar algo usted o estaba ya hecha?
Yo heredé un par de nombres dentro de esa programación, pero a esas pocas cosas les he ido dando forma y completando para que adquiriesen esa relevancia en la que yo creo. Entonces ¿en qué ha basado esa nueva temporada? Dentro de este concepto del poder de la escucha, el capítulo uno es la búsqueda del propósito en la vida, el por qué hacemos las cosas. De alguna forma, el homenaje a Beethoven, en su aniversario, surge como un tributo a su figura. Una persona que perdió la fe en la vida al perder la posibilidad de estar conectado con el sonido. De alguna manera en su Testamento de Heiligenstadt, quiso dejar un legado de creación, a través del arte. Su obra es tan inspiradora, tan humana, sobre todo si tenemos en cuenta que estaba en lo más profundo de la oscuridad, y gracias a ello tenemos obras tan grandes. Además, también tocamos el tema de las guerras, el mundo está fatal, por eso empezamos la temporada con el Réquiem de Guerra de Britten, para dar un mensaje pacifista. Y a lo largo de la temporada, va a haber muchas facetas que demuestran cómo la música puede reflejar muchos tipos de propósitos, muy profundos e inspiradores. Quien quiera venir a escuchar solo la música que lo haga, pero que sepan que detrás hay un propósito mayor.
«En octubre tenemos una residencia en Pekín, con La flauta mágica y dos conciertos sinfónicos; en noviembre, tocamos en España, concretamente en Barcelona, Zaragoza, Valencia y Madrid»
¿Cuáles son los programas que le satisfacen más?
Obviamente estoy muy orgulloso de un concierto de música española que vamos a tener con una nueva coreografía de Patricia Guerrero y el Ballet flamenco de Andalucía para El sombrero de tres picos de Falla, el Concierto de Aranjuez con Rafael Aguirre, y una obra de la mexicana Gabriela Ortiz, que por cierto estrenamos tanto en España como en Alemania, con la OSCyL. Esto es en si muy especial, pero de una manera muy personal, a mí me emociona el poder presentar al Ballet flamenco de Andalucía, porque aquí se entiende la música española como algo de un color exótico, pero tiene mucha más profundidad, y este ballet puede expresar todo lo visceral, no solo ese color, y conseguir una conexión que va mucho más allá. De los 27 programas, creo que por lo menos 23, tienen algo que reflejan cosas muy importantes; como por ejemplo el Concierto para violonchelo de Dvorák, que lo escribió tras la muerte de la hermana de su mujer, de la que se dice que estaba profundamente enamorado; la Sinfonía nº10 de Shostakóvich, que lleva en sus notas su nombre, DSCH, escrita después de la muerte de Stalin o El sueño de Geronte de Elgar, de un hombre que está al borde de la muerte. Damos al público la posibilidad de que pueda conectar con esas cosas más profundas que se reflejan en la música.
Nombre a algún músico que le haya costado más contratar
Bueno, traer a Paavo Järvi ha sido una gran proeza, pues las grandes orquestas estaban detrás de él. Buscaban director formaciones como las de los Ángeles, Cleveland, o París, con más economía que nosotros. El conseguir un director que todos quieren, con una química maravillosa con la orquesta, ha sido difícil. En cuanto a solistas, bueno estoy orgulloso de todos ellos: por ejemplo, los seis solistas de violín que tenemos como Fischer, Hahn, Kopatchinskaja… o los pianistas Uchida y Perianes, todos son increíbles. Pero también tenemos espacio para solistas jóvenes como el pianista Sternath y el violonchelista Zlatomir Fung. Y esto es muy importante para nosotros porque, como una de las orquestas más relevantes del mundo, tenemos que ayudar a los jóvenes. La lista de directores y solistas es espectacular.
¿Cuál es la relación de la Filarmónica con la ópera?
Estamos en Glyndeburne con Tosca y El Turco en Italia y luego Billy Bud y Ariadna of Naxos. Son cuatro títulos con unas 45 representaciones. Colaborar con Glyndebourne, con dos o tres programas a la semana, permite que se puedan hacer las óperas diez o quince veces, y esto distingue a nuestra orquesta de las otras londinenses. Con esta manera de crecer en la música, al poderlas tocar tantas veces, hace que la escucha y la manera de interpretarlas sea cada vez más profunda y muy positiva su escucha, incluso entre los propios músicos.
¿Y la actividad internacional de la Filarmónica?
En octubre tenemos una residencia en Pekín, con La flauta mágica y dos conciertos sinfónicos; en noviembre, tocamos en España, concretamente en Barcelona, Zaragoza, Valencia y Madrid. En diciembre, en Alemania daremos 8 conciertos, incluyendo la Elbphilharmonie de Hamburgo, donde somos la orquesta internacional que más ha tocado. Luego llegarán 5 conciertos en Bélgica y Holanda, y ya en enero de 2027, 2 en el Festival Internacional de música de Canarias. Para marzo, tenemos unas actuaciones de pequeño formato en EE.UU, incluyendo nuestra gala anual en el Carnegie Hall, y en abril, regresaremos a Alemania, dentro del Festival de Pascua.
¿Cómo es el público inglés?
En Londres es muy distinto al que tenemos en la costa del sur, Brighton y Eastbourne (en donde realizan temporada), que se parecen un poco más al público español, en el sentido de que siguen a la orquesta fielmente a lo largo del año. En Londres van turistas o gente que se interesa por la cultura, pero no siempre va a ir a escuchar a la misma orquesta, pues se centrarán en otro tipo de espectáculos. Puede haber un público que solo se va a acercar a escucharnos una vez al año, y luego va a realizar cosas completamente distintas. Somos parte de la ebullición de una capital cultural como es Londres, pero también tenemos en otros núcleos un público muy fiel, y a eso hay que añadir nuestros patrocinadores, que se integran en todo lo que hacemos. En todo caso, el seguimiento fiel es mucho menor que el que se pueda encontrar en ciudades como Valladolid, La Coruña y Oviedo.
¿Quiere añadir algo más?
Alguna nota cariñosa dirigida a la Orquesta Sinfónica de Castilla yLeón. Acaban de exponer un video maravilloso del concierto que hicieron en Ámsterdam. Los echo mucho de menos, pero también estoy muy contento con el camino que estoy siguiendo. No me puedo quejar de la situación tan privilegiada y emocionante que tengo.
Foto: Liz Isles
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