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Crítica: José Bros celebra 25 años de carrera en el Teatro Campoamor de Oviedo

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Autor: Nuria Blanco Álvarez
28 de marzo de 2017

JOSÉ BROS, 25 AÑOS DE CARRERA

    Por Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
Oviedo. 26-III-2017. Teatro Campoamor. Festival de Teatro Lírico Español 2017. Recital “Non ti scordar di me”. José Bros, tenor. Elisabet Pons, soprano. Marco Evangelisti, piano.

   José Bros celebra sobre las tablas las bodas de plata de su carrera, en esta ocasión con un recital titulado “Non ti scordar di me” (“No te olvides de mí”) en el Teatro Campoamor de Oviedo, justo unos días antes de protagonizar en ese mismo lugar la zarzuela Doña Francisquita que se estrenará el próximo 30 de marzo.

   Bros es un artista muy querido en estas tierras a las que viene con frecuencia, tanto a la temporada de ópera como a la de zarzuela, y es que siempre es un placer escuchar a uno de los tenores más importantes del panorama nacional e internacional (Bros ha sido referencial en lo que a belcanto se refiere). En esta ocasión vino acompañado de la soprano Elisabet Pons y del pianista Marco Evangelisti, que acompañó con corrección toda la velada. La primera parte estuvo dedicada a arias de ópera y canciones italianas, mientras que la segunda se centró en la zarzuela, y tanto para empezar como para finalizar la velada, se ofreció el dúo que da título al recital, Non ti scordar di me de Curtis.

   La joven cantante estuvo discreta e insegura en todas sus intervenciones, se mostró muy seria y rígida toda la velada y acusó una gran falta de carácter y desparpajo escénico interpretando con el mismo rictus todas y cada una de las piezas en las que intervino. Ni siquiera la animó colocarse un mantón de Manila en la segunda parte, donde interpretó sin gracia las distintas piezas de zarzuela del programa. Con una voz poco potente y bastante plana, sólo pudo lucirse un poco con la propina O mio babbino caro, que interpretó con gusto. No acabamos de entender la oportunidad que se le ha brindado con un partener de la talla de Bros del que le separa un abismo de calidad y cuyo contraste no hace más que evidenciar las carencias de la soprano. Es cierto que es aún joven y es evidente que le faltan muchas tablas, pero aceptar según qué oportunidades puede resultar contraproducente en una carrera que está empezando.

   El protagonista de la velada cantó con gran delicadeza la pieza de Tosti Vorrei moriré, con un cuidado pianissimo final y puso mucha intención en la célebre Mattinata de Leoncavallo, pero fue en la segunda parte donde arrancó los bravi del público en títulos como  De este apacible rincón de Madrid de Moreno Torroba, donde hizo gala de su impecable dicción y fascinantes agudos finales que tanta fama le han dado a lo largo de toda su carrera, lo mismo que en la famosa romanza No puede ser, de La tabernera del puerto, donde ofreció unos increíbles agudos con pasmosa naturalidad, qué pena que no rematara con el sobreagudo final. En las propinas se dirigió al público para agradecer su atención durante todos los años de carrera e interpretó entonces una pieza muy especial para él, ya que, como señaló, “fue la primera pieza que canté con mi padre cuando era muy chiquito”, se trata de Granada, donde estuvo simplemente genial, ahora sí, interpretando incluso el sobreagudo final. El broche a la velada lo pusieron con la célebre jota de El dúo de La africana, de Manuel Fernández Caballero, donde Bros interpretó a un Giussepini de altura y terminó recordando que el propio Teatro Campoamor también está de aniversario al haber transcurrido 125 años desde su puesta en pie y haciendo un guiño le dijo “No te olvides de mí”, interpretando entonces de nuevo el dúo inicial que, como hemos indicado, da título a este recital conmemorativo.

Foto: Pablo Lorenzana/Codalario

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