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Crítica: Concierto de Navidad del Teatro de la Zarzuela

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Autor: Raúl Chamorro Mena
3 de enero de 2022

José Bros, Sabina Puértolas y Lucero Tena protagonizan el Concierto de Navidad del Teatro de la Zarzuela 2021 bajo la dirección de Guillermo García Calvo

José Bros y Sabina Puértolas

Ensayo en forma de concierto

Por Raúl Chamorro Mena
Madrid, 29-XII-2021, Teatro de la Zarzuela. Concierto de Navidad. Ensayo general. Obras de Francisco Asenjo Barbieri, Gerónimo Giménez, Manuel Nieto, Reveriano Soutullo, Juan Vert, Federico Chueca, Joaquín Valverde, Amadeo Vives, Federico Moreno Torroba, Pablo Luna, Manuel Penella y Franz Xaber Gruber. Sabina Puértolas, soprano; José Bros, tenor; Lucero Tena, castañuelas. Coro titular del Teatro de la Zarzuela. Director: Antonio Fauró. Orquesta de la Comunidad de Madrid-titular del Teatro de la Zarzuela. Dirección musical: Guillermo García-Calvo. 

   Dada la cancelación del Concierto de Navidad previsto para el día 30 de diciembre debido a la huelga de técnicos, un conflicto cada vez más enquistado y que parece no tener fin, el ensayo general con público del día 29 hizo las veces del mismo y dadas sus circunstancias permiten la presente reseña. Efectivamente, el desarrollo del evento sin detenciones, el abundante público presente, los intervinientes vestidos de gala y la sensación de que todos ellos estaban actuando en el «oficial» concierto navideño que organiza el Teatro de la Zarzuela por estas fechas, contribuyeron a que ninguno de los presentes encontráramos diferencia alguna con un espectáculo habitual. A todo ello se sumó la presencia por sorpresa, debidamente anunciada por Daniel Bianco, de la gran Lucero Tena, que volvió a demostrar su capacidad para obtener magia de las castañuelas.

   Después de una importante carrera en la que ha sido pieza clave en el repertorio belcantista romántico, sin dejar nunca de lado el género lírico español -sin ir más lejos debutó en Madrid con Doña Francisquita en el recinto de la calle de Jovellanos- el tenor barcelonés José Bros parece vivir un florecimiento vocal y artístico, que me alegra especialmente. El timbre del tenor catalán ha ganado cuerpo en el centro, el sonido es menos blanquecido y nasal que antaño y aunque el agudo acusa cierto esfuerzo y oscilación, también muestra mayor plenitud. El fraseo siempre cincelado, pleno de gusto, se asienta ya en el magisterio como pudo comprobarse en «Bella enamorada» de El último romántico, en una interpretación paladeada y nada edulcorada. Magnífica de efusión resultó la romanza de Tehaé «No me quiere» de La Isla de las perlas de Pablo Sorozábal, la pieza menos trillada del programa y culminada con la nota aguda más firme y brillante emitida por Bros en todo el concierto. Uno desearía escuchar en estos conciertos navideños fragmentos menos habituales -algunos incluso se repiten en los mismos-, aunque soy consciente que gran parte del público demanda la presencia de esos hits inmortales. Fraseo variado y aquilatado, dicción impoluta, limpia articulación y proyección generosa, propia de quién se ha paseado por los grandes teatros, la demostrada por José Bros en «De este apacible rincón de Madrid» de Luisa Fernanda

Lucero Tena en el Concierto de Navidad del Teatro de la Zarzuela

   Por su parte, la soprano Sabina Puértolas, que sustituía a Marina Monzó, que a su vez reemplazaba a la inicialmente prevista Ainhoa Arteta, demostró su avezada profesionalidad, indudable musicalidad y rutilante presencia escénica. Con un timbre que ha ganado algo en el centro, aunque no termina de sonar totalmente liberado, y una fina e irónica desenvoltura interpretó la famosa polonesa «Me llaman la primorosa» de El barbero de Sevilla de Nieto y Giménez. Agilidad solvente, pero no deslumbrante y agudo seguro hasta el Do5, pero sin incursiones más allá, caracterizaron tanto esta pieza como la canción del risueñor de Doña Francisquita, que se enriqueció con la intervención de José Bros como Fernando y con la seguridad en las notas picadas y una acertada mezcla de sensualidad y picardía por parte de la Puértolas. Asimismo, la soprano navarro-aragonesa mostró el apropiado desenfado «operetesco» en la canción del arlequín de La generala, ya interpretada por ella misma en el concierto de Navidad de 2016. 

   Buena química la de Bros y Puértolas en los dos dúos interpretados, a los que hay que sumar la ya referida intervención de Fernando en la canción del ruiseñor de Doña Francisquita. Por un lado, «Caballero del alto plumero» de Luisa Fernanda y por otro, el dúo-pasodoble de El gato montés, magníficamente introducido por Bros con un «Vaya una tarde bonita que jase pa toreá!» radiante y expansivo.

   La situación de la orquesta con las distancias previstas por el protocolo Covid tuvo como consecuencia la eliminación de las cinco primeras filas del patio de butacas y una colocación del coro muy al fondo del escenario, casi en la Puerta del Sol, lo que unido a la utilización de mascarillas provocó una importante mengua de su sonido, si bien demostraron su fondo musical y dominio del estilo en fragmentos tan emblemáticos del genio de Barbieri como las seguidillas de Pan y toros y «Aquí están los que buscamos» de El barberillo de Lavapiés. También en el estupendo «Dejadnos paso franco» de Molinos de viento, la magnífica opereta de Pablo Luna que uno desearía poder ver representada más pronto que tarde en el Teatro de la Zarzuela. 

   Guillermo García Calvo, titular del teatro, dirigió, concertó y organizó con su habitual, rigor y factura musical con un correcto acompañamiento a las voces, diferenciación de planos orquestales y obtención de un estimable sonido de la orquesta. Al preludio de Agua azucarillos y aguardiente -y no de El año pasado por agua como constaba en el programa de mano- le faltó cierta chispa y garbo castizo. Mejor la gavota de Enseñanza libre de Gerónimo Giménez y el intermedio de La boda de Luis Alonso que contó con la intervención de Lucero Tena, auténtica virtuosa de las castañuelas, que manejó, una vez más, con deslumbrante destreza. Ovacionadísima por el público regresó para actuar brillantemente en la última pieza del programa, el fandango de Doña Francisquita, así como en la segunda y última propina, un arreglo del popular villancico «Ande la marimorena». Previamente, coro y orquesta abordaron otro villancico clásico donde los haya, «Noche de paz» afeado por algún sonido desabrido de las sopranos del coro. Se echó de menos alguna propina por parte de los solistas, Bros y Puértolas.

Fotos: Javier del Real / Teatro de la Zarzuela

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