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Crítica: José Trigueros y la Sinfónica de Galicia con música española

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Autor: Julián Carrillo Sanz
23 de diciembre de 2021

José Trigueros dirige obras de Falla al frente de la Sinfónica de Galicia en un concierto a beneficio de Familiares de enfermos de Alzheimer de La Coruña

José Trigueros

De (y en) casa por Navidad


Por Julián Carrillo Sanz | quetzal007
La Coruña, 18-XII-2021. Palacio de la Ópera, Orquesta Sinfónica de Galicia. Programa: Canciones españolas antiguas armonizadas por Federico García Lorca (orquestación de José Trigueros); Manuel de Falla, El corregidor y la molinera. Marina Heredia, cantaora. José Trigueros, director. Concierto a beneficio de AFACO (Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias afines, de La Coruña). 

   La Orquesta Sinfónica de Galicia ha celebrado tradicionalmente por Navidad conciertos especiales fuera de abono. Hace tiempo llegaron a ser hasta tres por año en colaboración con diferentes instituciones y empresas con gran arraigo en la ciudad. Desde conciertos a beneficio de UNICEF a otros en colaboración con una fundación bancaria o una empresa productora y distribuidora de energía eléctrica (a este concierto  asistían las más destacadas autoridades políticas y financieras de Galicia; que, por cierto, era el único del año al que venían la mayoría de estas autoridades).

   De aquellos conciertos de Reyes a beneficio de UNICEF es posible que solo nos acordemos algunos de aquellos a los que suele llamarse «los más viejos del lugar». La caja de ahorros fue vendida por un precio prácticamente simbólico a un grupo financiero venezolano y hace ya bastantes años que no patrocina el suyo. Finalmente, la empresa eléctrica fue desvinculándose de Galicia, hace tres años por estas fechas que cerró su Museo de Arte Contemporáneo sin que haya a día de hoy ningún destino para los fondos que componían su colección y su último concierto navideño fue el de 2019. 

   Así las cosas, el Concierto de Navidad de este año tuvo un ambiente mucho más familiar en todos los sentidos. El primero, lamentablemente, en cuanto al número de asistentes pero también afortunadamente, en cuanto a la música programada, con unas obras que llegan muy adentro a la gran mayoría de los asistentes. Y eso se pudo comprobar en cuanto Marina Heredia y la orquesta, dirigida por José Trigueros finalizaron Anda jaleo, primera de las canciones españolas armonizadas por Lorca programadas, tras la que sonó un aplauso que sorprendió a muchos pero que premiaba las buenas vibraciones transmitidas por la cantaora granadina. Este aplauso se repitió en cada una de las diez canciones programadas.

   A lo largo de su intervención, Heredia, supo transmitir todo el encanto y embrujo de esas canciones populares en una excelente fusión de tradición flamenca y clásica. Sus jipíos, esparcidos idóneamente a lo ancho y largo de cada canción  otorgaron a estas la tercera dimensión de la hondura, que por algo se llama jondo al cante flamenco. El de Marina Heredia une al sentimiento una voz llena de matices y muy bien emitida –no en vano se ha preocupado por recibir clases de técnica vocal- por lo que supongo que tenemos cantaora –y buena- para rato. Su intervención fue recibida con una calurosa ovación por el público del Palacio de la Ópera. Buen trabajo de orquestación de Trigueros, que sigue el espíritu de sencillez de la partitura lorquiana, con la cuerda aguda doblando la voz de la cantante en un sutil apoyo siempre en segundo plano y un buen color sonoro.

   Sin más interrupción la estrictamente necesaria para tomar aliento, la segunda parte deparó al auditorio unos minutos de esa emoción del reencuentro con músicas conocidas… O casi, porque para muchos, la de El corregidor y la molinera resultó una «novedad ya escuchada»:  temas que se tienen en la cabeza  de toda la vida pero que rápidamente desaparecen del escenario con un desarrollo diferente al recordado. Hay que recordar que la pantomima de El corregidor y la molinera, estrenado en el Teatro Eslava de Madrid el 07.04.1917,es un paso previo al ballet El sombrero de tres picos, cuyo estreno tuvo lugar el 22.07.1919 en el Teatro Alhambra de Londres. 

   Trigueros, al frente de la Sinfónica, imprimió el carácter idóneo a cada pieza de la música de Falla.  Las secciones de cuerda lucieron un sonido empastado, por momentos sedoso o aterciopelado, pero incisivo y rotundo cuando así convenía. Todos los solistas de viento tuvieron sus momentos de lucimiento que fueron bien aprovechados por todos y cada uno de ellos. A destacar, por el ambiente de farsa de la obra, el fagot de Alejandro Salgueiro, con un carácter que describía a la perfección al viejo verde del corregidor y la flauta de María José Ortuño en ambas obras.

   La intervención de Marina Heredia en la Copla del cuco fue grande en su brevedad y, así, se llevó una gran ovación al finalizar el concierto, teniendo que saludar en varias ocasiones. Solista, director y orquesta correspondieron a ella con dos propinas: la primera fue La canción del fuego fatuo de El amor brujo, obra que pasea en triunfo por los más importantes escenarios internacionales. Escuchándola en directo se entiende por qué es convocada a ellos y su interpretación provocó un estallido de palmas. a segunda, unos Pregones del uvero «a capella» literalmente espeluznantes. O sea, de los que ponen los pelos de punta. Y quiero suponer que harían el mismo efecto al gran Manolo Caracol si pudiera escucharlos.

   La ovación final estuvo tan cuajada de olés como de bravos. Era de casa, en casa y por Navidad. Que ustedes la tengan muy feliz con sus familias y allegados.

Foto: Web José Trigueros

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