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Crítica: Juan Manuel Cañizares estrena obra en el Festival de la Guitarra de Córdoba

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Autor: José Antonio Cantón
11 de julio de 2021
El guitarrista Juan Manuel Cañizares

 Exitoso estreno del Festival de la Guitarra

Por José Antonio Cantón
Córdoba, 8-VII-2021. Gran Teatro. XL Festival de la Guitarra de Córdoba. Juan Manuel Cañizares (guitarra). Cuarteto de Guitarra de Andalucía. Orquesta de Córdoba. Director: Carlos Domínguez-Nieto. Obras de Juan Manuel Cañizares, Gabriel Fauré, Maurice Ravel y Joaquín Rodrigo.

   Para su cuadragésima edición, el Festival de la Guitarra de Córdoba ha encargado una obra al célebre guitarrista catalán Juan Manuel Cañizares que ha tenido, con su estreno absoluto, máxima relevancia en el concierto inaugural de este acontecimiento para la guitarra que todos los años se celebra en Córdoba ocupando con máximo rango cultural las primeras semanas del verano. Tercera obra concertante del maestro sabadellense, el Concierto mozárabe está integrado por tres movimientos que siguen el esquema de tiempo alegre, parte central lenta y una especie de allegretto final en el que el instrumento de las seis cuerdas se convierte en elemento inspirador a la vez que núcleo desde donde se genera y expande el atractivo discurso de esta obra con un curioso a la vez que latente sentido improvisado.

   Juan Manuel Cañizares ha vuelto a integrar su instrumento en la sonoridad orquestal, logrando que su protagonismo encaje con plena eficacia estética y equilibrio sonoro -gracias a una muy cuidada ecualización de la amplificación electrónica de la guitarra- que ha permitido que ambos elementos dialogaran en una regulada dinámica concertante. El toque del maestro Cañizares fluía con autenticidad propia del creador al que, con una eficacia discursiva verdaderamente destacada, se adaptaba el conjunto orquestal perfectamente controlado por su titular, Carlos Domínguez-Nieto, en un continuado proceso de adaptación al carácter que el solista imprimía a cada uno de los diferenciados motivos de la primera parte de la obra. En el movimiento lento central hay que destacar la riqueza expresiva, por espontánea, de la cadenza, con la que el solista demostró su dominio del instrumento cuando transitaba por el estilo flamenco, llevado a una seriedad culta de destacable nivel estructural. Su continuado trémolo final dejaba una pacífica sensación preparando así la alegría del tiempo final. Éste se presenta bien nutrido instrumentalmente adquiriendo una especial presencia del viento-metal hasta convertirse en una importante sección de cara a la brillante conclusión, donde Cañizares pone en acción todos los recursos sonoros en sus más amplios parámetros de eficiencia musical. La favorable respuesta del público lleva a pensar en un natural éxito de este concierto llamado a entrar de lleno entre las mejores obras de este completo músico que es Cañizares en su doble faceta de creador e intérprete.

   Fue un acierto incorporar al programa dos famosas danzas escritas para orquesta a finales del siglo XIX por Gabriel Fauré, Pavana, y su alumno Maurice Ravel, Pavana para una infanta difunta, iniciando la primer y segunda parte del concierto, respectivamente. Con ellas, el maestro Domínguez-Nieto dejó toda una impronta de delicadeza y condensado sentido musical llevando a la orquesta a un etéreo sonido que removía la sensibilidad del oyente. Sin duda, fueron dos de los momentos más emocionantes de este concierto inaugural del Festival por su contenido musical, construcción desde el pódium y respuesta sonora.

   El otro gran atractivo de la velada fue poder disfrutar de una obra que no suele ser frecuente en las salas de conciertos; el Concierto andaluz para cuatro guitarras y orquesta que Joaquín Rodrigo compuso en 1967 para el grupo familiar de guitarristas conocido por Los Romero a petición de su patriarca y fundador, Celedonio Romero. Para tan singular ocasión se ha contado con la intervención del Cuarteto de Guitarra de Andalucía integrado por prestigiosos guitarristas como el sevillano Francisco Bernier, el ubetense Antonio Duro, el granadino David Martínez y el cordobés Javier Riba, que se conocen a la perfección y que han sabido aportar sentido a una obra que sólo parecía entenderse desde la autenticidad referencial de aquel mítico conjunto. Así encajaron perfectamente en el aire de bolero que pide el autor en el primero tiempo dando un determinante carácter andaluz al segundo motivo para derivar en un ritmo por bulerías con el que se cierra el inicio del concierto. Respondieron con elegancia las indicaciones del director en el Adagio, contrapunteando con gracia en la parte más movida. Finalmente el cante por sevillanas se traslucía al principio del tercero para derivar en una especie de zapateado central previo a una especie de re-exposición más expandida. Ante el cerrado aplauso, el cuarteto ofreció como bis una página adaptada para su formación de un motivo popular con fácil agilidad y singular expresividad.

   Concluía así un evento que ponía en alto grado la misión encomendada de abrir la presente edición del Festival de la Guitarra de Córdoba, que va a contar con diecinueve conciertos en cuatro sedes distintas, destacando el Réquiem por la Tierra del maestro de la guitarra cordobés Paco Peña, que tendrá lugar en la Mezquita-Catedral y el homenaje a Paco de Lucía en el Teatro de La Axerquía. El Festival organiza otros nueve eventos paralelos divulgativos a las actuaciones programadas en torno a los distintos géneros y estilos que este instrumento abarca.

Foto: Festival de la Guitarra de Córdoba

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