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Crítica: «La mujer tigre» de Manuel Busto en el Teatro Lope de Vega de Sevilla

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Autor: José Amador Morales
16 de marzo de 2022

Estreno mundial de La mujer tigre de Manuel Busto: «Musicalmente La mujer tigre es una interesante aportación de Manuel Busto en su habitual búsqueda de un lenguaje propio aunando los códigos de la música clásica contemporánea (cuidada tímbrica, polirritmias, armonía expresiva…) con los del flamenco»

«La mujer tigre» en el Teatro Lope de Vega de Sevilla

Tonadilla escénica contemporánea

Por José Amador Morales
Teatro Lope de Vega de Sevilla. 12 de Marzo de 2022. Manuel Busto: La mujer tigre. Estreno absoluto. Reyes Carrasco (cantaora), Natalia Labourdette (soprano), Paula Comitre (bailaora), Julio León Rocha (voz actoral). Trio Arbós (Ferdinando Trematore, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; Juan Carlos Garvayo, piano), Proyecto Lorca (Juan M. Jiménez, saxofones; Antonio Moreno, percusión), Agustín Diassera (percusión). Manuel Busto, dirección musical. Coproducción del Teatro de la Maestranza y del Teatro Lope de Vega de Sevilla.  

   Esta es la historia de la mujer tigre. Una mujer que se acostó mujer y se levantó tigre. No tigresa, tigre. Así comienza esta ópera de cámara compuesta por el compositor sevillano Manuel Busto cuyo estreno universal ha tenido lugar el pasado fin de semana en dos funciones, la primera de las cuales comentamos. La mujer tigre nos habla tanto de etiquetas como de los «monstruos» sociales señalados en base a las diferencias con el entorno, la raza, las creencias, la sexualidad, el género..., haciendo una crítica de la propia sociedad como verdadero monstruo etiquetador. De esta forma aparece la imagen de la mujer tigre como la creación de una aberración en cuanto ser diferente, escénicamente reflejado de manera clara mediante el simbolismo de la prisión y del vestuario. Ese es el concepto general de la obra, tan claro y explícito que a veces roza el panfleto, comprometiendo en demasiados momentos lo artístico que en absoluto resulta baladí. 

   La propuesta escénica, en general de gran sobriedad, descarga su potencial en un profundo trabajo actoral con las protagonistas femeninas, extrayendo de ellas multitud de registros interpretativos como actrices. En todo caso, el estreno de esta obra se ha visto favorecido enormemente con su puesta en escena en un recinto como el Teatro Lope de Vega, bastante más coqueto y familiar que el enorme del Maestranza y más adecuado que su pequeña Sala Manuel García para una representación de este tipo.

«La mujer tigre» en el Teatro Lope de Vega de Sevilla

   Oficialmente anunciada como «ópera de cámara», el propio compositor define La mujer tigre como una «tonadilla escénica contemporánea» en un intencionado paralelismo estético con la tonadilla del s. XVIII. Como afirma en el programa de mano, aquella utilizaba elementos musicales y formas preflamencas que convivían con el estilo operístico, siendo aquí su semejante la utilización de códigos flamencos que se aúnan en el lenguaje operístico actual del compositor. Sin embargo, la obra bascula también en torno a otros formatos al margen de las citados: desde el teatro incidental, el mero show musical (aquí manifestado en la tercera escena «La mujer más famosa de España» con ese trasunto de reality televisivo), y, por supuesto, la danza y el movimiento como espectáculo encarnado en el protagonismo de la bailaora a lo largo de toda la obra pero también en toda una escena completa – «La cena del tigre» – encomendada exclusivamente a la percusión sobre la mesa y el taconeo de este personaje (recordando aquí no poco a los espectáculos de Stomp o Mayumana). 

   Musicalmente La mujer tigre es una interesante aportación de Manuel Busto en su habitual búsqueda de un lenguaje propio aunando los códigos de la música clásica contemporánea (cuidada tímbrica, polirritmias, armonía expresiva…) con los del flamenco. Al margen el impacto global del inicio y del final, con esa sutil manera de sumergir al espectador en la obra para posteriormente devolverlo a la realidad, probablemente los momentos musicales más logrados son aquellos en los que el canto flamenco y lírico se funden en uno solo logrando un insólito efecto expresivo. Al mismo tiempo la manera de engarzar el canto flamenco en una partitura contemporánea sin restarle espontaneidad expresiva a uno u otro elemento es otro de los indudables aciertos de la obra. 

   El gran éxito de público, ya previsible habida cuenta de un aforo de partida prácticamente completo, indudablemente también se apoyó en una interpretación de gran altura que reveló un esfuerzo descomunal de todas las partes. Empezando por Reyes Carrasco, jovencísima cantaora que este mismo día cumplía dieciséis años y que, no obstante, manifestó una impresionante madurez sobre el escenario, desplegando una voz bellísima dotada de gran fuerza comunicativa. A su lado Natalia Labourdette volvió a sorprender con un trabajo inmenso como actriz-cantante que remató con su habitual musicalidad. Junto a ellas, el talento de Paula Comitre en el baile flamenco fue un derroche de recursos artísticos y expresivos, como el buen hacer de Julio León Rocha como narrador y también al frente de la dramaturgia. En el apartado instrumental, el Trio Arbós y el Proyecto Lorca demostraron ser bazas seguras en el foso, excelentemente acompañados por la percusión de Diassera, todos bajo la dirección aseada y segura del propio compositor.

Fotos: Miguel Jiménez

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