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Libro: 'España en los grandes músicos', de Andrés Ruiz Tarazona [Siruela]

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22 de mayo de 2018

España en los grandes músicos

   Por Albert Ferrer Flamarich
España en los grandes músicos. Andrés Ruiz Tarazona. Ediciones Siruela, Madrid, 2018, 279 págs. ISBN: 978-84-17308-81-0.  

   Ediciones Siruela acaba de editar uno de los libros sobre música más significativos de este año: España en los grandes músicos de Andrés Ruiz Tarazona (Madrid, 1936). Reconocido por su erudición y capacidad de comunicación, el autor es uno de los comentaristas musicales más respetados del ámbito español. Fruto de toda una vida de interés por el tema como han reflejado sus excelentes artículos para la revista Scherzo durante tantos años, este libro entusiasma porque abre recovecos en aquello que creíamos conocer suficientemente. Se trata de un título de cabecera para los interesados en la historia musical autóctona que sintetiza e ilumina las relaciones culturales entre España y los grandes compositores. En él ofrece un trabajo denso y escrupuloso con el que reubica la biografía musical de grandes compositores desde una ventana española desde la que, lejos de llover sobre mojado, cubre un hueco muy significativo en cuanto a memoria cultural y aportación comercial.

   En este sentido, lo expuesto por el José Luis Temes en el prólogo valdría como reseña por la claridad y síntesis de los ejes del contenido y su tratamiento. En veintitrés capítulos monográficos sobre cada compositor, ordenados por fecha de nacimiento, Ruiz Tarazona ofrece la erudición y la amenidad que le caracterizan. En ellos integra los datos con fluidez atrapando en la lectura de un discurso bien trazado en lo general y preciso en lo concreto. Además, de algunos compositores, cuya bibliografía en lengua española brilla por su ausencia, expone una sustancial introducción. También seduce cuando establece digresiones históricas y artísticas en una red de personajes y hechos a partir de los que desvela errores como el que Haydn compuso las Siete últimas palabras de Cristo en la cruz para el oratorio de la Santa Cueva y no para la Catedral de Cádiz. O recuerda el origen español de la abuela paterna de Beethoven y el interés de éste por la situación política durante la Guerra de Independencia y el reinado absolutista de Fernando VII. O reconstruye la relación de Sibelius con el sueco-andaluz Olallo-Morales a la par que descubre los cuatro viajes de Béla Bartók a España, así como las siete estancias de Saint-Saëns en Las Canarias. No obstante, en este punto se echa de menos un inciso más amplio de su relación con Chapí vía Peña y Goñi.

   No obstante, incomoda la tendencia a españolizar los nombres de los compositores catalanes pero no el de otras nacionalidades. Por otro lado, el apartado de voces españolas que han cantado Puccini es prescindible. Más allá de las referencias a Fleta o algún otro contemporáneo del compositor, la enumeración de figuras nacionales que lo han interpretado es un relleno extensible a otros operistas de primera línea. Por último, en el capítulo sobre Sibelius cabe señalar una imprecisión de la página 216 cuando afirma que su buena amiga Julia Milans “acudió con su marido a comienzos de los sesenta a visitar al anciano compositor, pero ya no recibía a nadie”. Efectivamente, no recibía muchas visitas: desde 1957 estaba muerto. Cabe suponer que la década correcta son los cincuenta.

   La edición cuenta con una faja exterior, letra cómodamente legible, sin notas a pie de página, aunque Siruela debería haber incluido tres elementos. Primero: un índice onomástico, necesario para una consulta rápida. Segundo: una bibliografía básica que ilustre las fuentes de las que ha bebido este recolector excepcional que es Ruiz Tarazona, en cuya biblioteca posee auténticas joyas de coleccionista. Y por último, se echan de menos ilustraciones, retratos y fotografías, especialmente las comentadas por el autor. Todo esto no resta mérito a la labor del admirado autor porque es un producto de calidad que seducirá tanto al aficionado y al neófito como al historiador y al especialista. Y con esto no pretendo el elogio tópico: hay que reflejar el entusiasmo ante esta nueva aportación. Títulos así son un goce y un orgullo ante el que se debe pedir a la editorial y al autor un segundo volumen. ¡Enhorabuena!

Autor:Albert Ferrer Flamarich
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