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Crítica: La Sinfónica del Vallés interpreta obras de Williams, Beethoven y Schubert bajo la dirección de Lorenza Borrani

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Autor: Albert Ferrer Flamarich
27 de enero de 2016

REINCIDENTE PERO BUEN CONCIERTO

Por Albert Ferrer Flamarich
Barcelona. 23/I/16. Paau de la Música Catalana. Obras de Vaughan Williams, Beethoven y Schubert. Lali Aguadé, bailarina. Julian Sicard, acróbata. Lorenza Borrani, violín y dirección. Orquesta Sinfónica del Vallés.

   Buen concierto de la Orquestra Simfònica del Vallès a pesar de contar con la Octava de Schubert como principal reclamo. La reincidencia de las grandes obras, la mayoría interpretadas las cuatro o cinco últimas temporadas, aporta puntos de esterilidad a una formación que constantemente busca alternativas al formato tradicional de concierto. Algo que ni la menos programada Leonora III de Beethoven disimulaba. Por cierto, discrepo de la ubicación poco lejana dada a la trompeta fuera de escena como recurso de “música escénica”. No se consiguió ni el simbolismo de la simultaneidad de espacio, tiempo y acción ni la dialéctica consecuente de este efecto acusmático.

   La sinfonía, como la obertura, dirigida desde el primer violín por Lorenza Borriani se enfocó con coherencia destacando el contraste temático y expresivo entre los anhelos de esperanza, consuelo, angustia y buscando la tragedia latente. Esta última sobre todo con la intervención de los trombones (desarrollo del Allegro moderato inicial). Silencios, acordes y algunos ataques duros extinguidos casi en sfumatura enmarcaban una construcción centrada en la texturación, el color (disonancias, pasajes de las violas, etc) y tensiones cambiantes. Bajo su arco, suspiros y estrechamientos -¿pre-tchaikovskianos?- tomaban vida en una versión que fue de menos a más, con puntuales filiaciones beethovianas en el enfoque marcial del primer tema del segundo movimiento, el más intenso y redondo del concierto. Sin duda, la variedad de figuras al frente de la OSV aportan una riqueza reconocible como se ha comprobado con los hermanos Tomàs y Lorenzo Viotti, entre otros.

La inclusión de la poco conocida y ligeramente impresionista The lark ascending del británico Vaughan Williams fue sugerente, siendo presentada con una coreografía de la bailarina Laia Aiguadé. Por eso es bueno que la OSV vuelva a ofrecer notas al programa. ¿Pero por qué sólo centradas en Schubert desde la perspectiva histórica? ¿Y la vertiente musical como eje fundamental? Vaughan Williams, la propuesta coreográfica y Beethoven, no comentados, merecían igual o más referencias que la Inacabada. No faltaron los juegos de luces a lo largo de la sesión ni las habituales Cadiras de la Simfònica que ubicaban a asistentes entorno la plantilla instrumental.

Fotografía: Juanma Peláez

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