Artículo de opinión de Aurelio M. Seco sobre Lorin Maazel, Andrés Lacasa, la Sinfónica de Galicia y la Idea de Criterio
Criterio Maazel
Por Aurelio M. Seco | @AurelioSeco
Entre las cosas interesantes que ha dejado el trabajo de Andrés Lacasa como gerente de la Orquesta Sinfónica de Galicia está el haber conseguido atraer a La Coruña a Lorin Maazel, genio de la dirección orquestal que, al ponerse al frente de la orquesta gallega, elevó la magnitug artística y prestigio de este conjunto, uno de los más importantes de España, entre otras cosas por haber invitado a Maazel. La primera vez que visitó la ciudad gallega dirigió la obertura de La forza del destino de Verdi, la Sinfonía nº 1 de Mahler y la Sinfonia Júpiter de Mozart, valiosos documentos que han quedado en el canal de YouTube de la orquesta. En una segunda ocasión eligió, a nuestros ojos sorprendentemente, La fanciulla del West de Puccini.
Lo que nos interesa de las visitas de Lorin Maazel a La Coruña son varios detalles importantes. El primero sobre el que queremos llamar la atención y que, desde luego, no nos sorprendió demasiado, son las butacas vacías al ver la grabación en YouTube de su interpretación de La fanciulla del West, versión preciosa y emocionante que epató sin duda a muchos de los asistentes, pero que en su día no consiguió llenar el Palacio de la Ópera de La Coruña. Estamos tan acostumbrados a asociar lo mejor con la multitud que no nos damos cuenta de que, en numerosísimas ocasiones, lo más importante es objeto de interés de muy poca gente. El vulgo es el vulgo y, sus criterios, nada esotéricos, importan sólo a nivel económico y administrativo. En cualquier caso, el momento ha quedado grabado para la posteridad gracias al saber hacer de Lacasa y su ambiciosa y acertada visión artísica, que también convirtió a la Sinfónica de Galicia en una de las más difundidas a través de Youtube. Aunque el acierto no está sólo en haber tenido la idea de grabar los conciertos y subirlos a la conocida red social, sino en la selección del realizador, quien sin duda ha hecho su trabajo, no sólo con gran pasión y amor por el mismo, sino con conocimiento de las partituras. Hay numerosas orquestas que suben sus vídeos a YouTube y como si no, por la falta de interés de las producciones, cuando no de las versiones. Pero aquí se suman ambas cosas.
Con todo, lo más importante que queremos destacar hoy no es únicamente lo mencionado, sino la anámnesis que Lacasa nos realizó en 2005, cuando le hicimos una entrevista. En la misma nos contó la difícil situación con la que tuvo que lidiar cuando Maazel amenazó con dejar el concierto si se anulaba, o simplemente cambiaba, uno de los ensayos previstos. Lo contó de esta forma: «No perdonaba un error. Te decía: “Yo necesito esto”. Si se lo daba y los músicos estaban al 100%, era impecable, pero si algo se torcía, no. Un día tuvimos un pequeño problema con un plan de ensayos en La fanciulla del West. Él pidió un ensayo; no se había transmitido correctamente bien a los músicos y, cuando yo intenté negociar un poco, él me dijo: “Como cambies esto me voy”. Así, tal cual. Era muy exigente, incluso consigo mismo».
Es seguro que la mayoría de directores invitados, o por cortesía institucional o por inseguridad o conveniencia profesional, o por naturaleza ética, no tuviesen problemas en realizar el cambio. Pero quien entienda el gesto de Maazel como un capricho o pose ególatra no estaría entendiendo nada de los criterios que tiene un genio de la dirección orquestal. No creemos que sólo se trate de cierta exigencia de respeto ante su trabajo. En el fondo de estas exigencias, con frecuencia subyace la certeza de cierta incomunicabilidad, la imposibilidad de lucha dialéctica, por malentendimiento o incomprensión; en fin, la de una discontinuidad gigante, hercúlea entre, por una parte el genio y sus criterios y, por otra, en diferente medida, la de los de músicos, gestores y público. Es una posición de fuerza nada frecuente pero que, de darse, debe ser auténtica y genial, no impostada, con el riesgo de que, de no ser cierta, desemboque en egocentrismo diminuto e impostura.
Lo valioso del fenómeno que explicamos es, por un lado, la fe de Lacasa en Maazel como criterio, aunque no fuera, como ninguno somos, capaz de entender en su complejidad, en su totalidad, la genial poética artística de Lorin Maazel. Pero esto ya es un mérito importante, una visión gestora especial y distintiva, un perspectiva artística encomiable que ha situado a la Orquesta Sinfónica de Galicia entre una de las más importantes de España.
Cuando se construyó el Palau de les Arts «Reina Sofía» de Valencia y se contrató a Lorin Maazel y a Zubin Mehta como sus directores musicales, se entró en la historia de la música por la puerta grande al vincular a este centro con dos de los más importantes músicos de la historia. El nivel de la orquesta y el prestigio de la institución siguen hoy viviendo de aquel trabajo genial.
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