Codalario
Está viendo:

MARTÍN NUSSPAUMER, tenor: 'La zarzuela ocupa un lugar muy especial e importante en mi carrera'

  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter
 
6 de junio de 2018

MARTÍN NUSSPAUMER, tenor: 'La zarzuela ocupa un lugar muy especial e importante en mi carrera'

  Una entrevista de Aurelio M. Seco | @AurelioSeco / Fotos: Pablo Lorenzana/Codalario
Acostumbrémonos a su nombre, Martín Nusspaumer. El joven tenor uruguayo debuta mañana jueves en el Teatro Campoamor de Oviedo como Leandro, en La tabernera del puerto de Sorozábal. Lo hace con zarzuela, género que ama y canta con tal pasión que a buen seguro se convertirá en uno de los principales puntos fuertes de una carrera todavía incipiente, que está empezando, pero con inusual fuerza, temple e interés. 

Martín Nusspaumer: un apellido original para un tenor uruguayo. ¿De dónde proviene? ¿Hay antecedentes musicales en su familia?

Mis ancestros llegaron a Uruguay desde Suiza alrededor del año 1863, y se instalaron en el sur oeste del país, precisamente en un pueblo llamado Conchillas, para trabajar en las canteras de piedra con las cuales se construyó el puerto de la ciudad de Buenos Aires. La música siempre estuvo presente en mi familia desde que tengo memoria, aunque nunca a nivel profesional. Mi padre toca la guitarra y canta, mi madre toca el órgano y dirige el coro de la iglesia, así que para mí siempre fue natural el ambiente musical en cada reunión familiar.

Debuta usted en el Campoamor, con el papel de Leandro de La tabernera del puerto de Sorozábal.

Para mí es muy especial debutar en un teatro con una historia tan rica, en una ciudad donde la música es muy importante y de primer nivel, y donde han cantado tantos grandes. Es un gran honor compartir escenario con mis colegas, de los cuales aprendo día a día, con un gran entusiasmo ya que adoro esta obra. Los ensayos van muy bien y me atrevo decir que será un éxito ya que la energía y calidad de trabajo es estupenda.

Haga un repaso por las personas más importantes de su trayectoria. 

Sin duda la persona más importante, quien me ha dado constante apoyo y los mejores consejos es mi esposa, María. Ella ha estado siempre, en los momentos más complicados dando aliento y confianza, como en los momentos buenos compartiendo la alegría. Comencé mis estudios de voz después de haber estudiado ingeniería en electrónica en mi país, Uruguay. Al poco tiempo una beca nos lleva a los dos a Estados Unidos por medio del pianista Enrique Graf, quien ha sido un gran mentor para los dos. Luego la vida nos lleva a Miami donde continué mis estudios con Manny Pérez y en esa ciudad hice el programa de jóvenes artistas con la Florida Grand Opera donde gané mucha experiencia, y tuve la oportunidad de conocer y trabajar con un gran director, Ramón Tebar.

Su esposa es también cantante y ambos desarrollan su carrera desde Miami. ¿Cómo compaginan ambos sus respectivas carreras? 

Es muy frecuente encontrar parejas de cantantes. Cuando las parejas se conocen bien hay otro nivel de entendimiento y conexión. A veces con sólo una mirada ya es suficiente para expresar lo que pasa por dentro. En momentos críticos, como en el día de una función, me resulta fundamental que sintamos en carne propia lo que está viviendo el otro. También tenemos un gran tesoro que es nuestra pequeña hija Amelia, quien nos da esa alegría a diario y la ilusión de seguir adelante cueste lo que cueste. Tratamos de balancear lo más posible, cuando uno está cantando el otro está con Amelia, y cuando estamos trabajando juntos, lo cual es bastante frecuente, contamos con la ayuda de una gran amiga quien ya es parte de la familia, algo que al estar lejos de la familia de sangre es un verdadero privilegio.

¿Cómo es la situación musical en Uruguay?

Cuando yo empecé con la actividad musical en Uruguay fue una época en donde no se hacía mucho, ya que los dos principales teatros estaban con mínima actividad, uno por renovación y el otro construyendo un nuevo auditorio. Pero desde ese momento ha ido creciendo muy rápidamente, con actividades en los dos principales teatros, el nuevo auditorio del SODRE y el renovado teatro Solis. Tuve el honor de cantar en la primer ópera realizada en el flamante auditorio del SODRE, Eugenio Onegin. En la actualidad se puede ver una gran actividad musical en mi país, hay mucho entusiasmo y muchas ganas de crecer. Se ve desde los niños que comienzan desde cero en las orquestas juveniles por todo el territorio, un gran emprendimiento el cual arrastra no solo esos niños y jóvenes, si no también a las familias que descubren un mundo nuevo gracias al entusiasmo y la pasión que viven. Creo que hay un cambio muy grande y para bien ya que hay más oportunidades que cuando yo comencé.

También ha trabajado en Ucrania, donde la relación del público con la música es bastante intensa.

Sí, la verdad fue una experiencia magnífica, porque nunca esperé ese calor de la gente. Aprecian la música de una manera muy especial y profunda, y encontré muchas similitudes con nuestra manera de sentir. Mucha melancolía, pasión, algo que nosotros encontramos naturalmente al interpretar un tango por ejemplo, el cual corre por las venas… El mes que viene estaremos realizando un recital con mi esposa en Nueva York para un festival ucraniano, donde interpretaremos dos ciclos de canción española y por supuesto zarzuela.

Qué lugar ocupa la zarzuela, la música española en general dentro de su nivel de prioridades como tenor?

La zarzuela ocupa un lugar muy especial e importante para mí, en mi carrera, es parte de mi repertorio de concierto, así como también la canción española. La verdad me molesta cuando se describe a la zarzuela como un “género menor”. Nada tiene de menor, hay una gran riqueza en cada una de las obras, como esta Tabernera que es una joya tanto en lo musical como en la palabra. Para mí no hay que hacer comparaciones con la ópera, ya que es muy diferente. La zarzuela nos exige a los cantantes que seamos creíbles al hablar en el escenario, porque en esos momentos no tenemos la facilidad de interpretación que nos da la música mientras uno canta. En esta oportunidad he tenido la suerte de compartir escena con grandes actores de los cuales trato de absorber cada gesto, cada intención, y esos pequeños detalles que hacen la diferencia entre una actuación o vivir una realidad en ese instante.

¿Qué tenores del pasado le resultan interesantes? 

Asumo que escucho muchos tenores, y aprendo de cada uno de ellos. Del pasado especialmente me gustan mucho Miguel Fleta, Francesco Merli y Giacomo Lauri-Volpi. Lo que me gusta de estos tenores es ese sonido tan honesto y completo, tienen mucha altura en su sonido con una apertura, elegancia y potencia inigualable, lo cual les permitía encarar un repertorio muy amplio. Sí, es probable que en esas grabaciones encontremos alguna desafinación aquí o allá, pero cuando ese sonido viene conectado desde lo más profundo, eso es lo que realmente emociona y llega al corazón.

¿Un cantante debe aprovechar las oportunidades aunque no siempre sean perfectas para su voz o es mejor aprender a decir “no”?

Definitivamente aprender a decir que "no" es lo mejor. Creo que cuando uno canta cosas que no quedan cómodas comenzamos a intentar “resolver” técnicamente y se empieza a perder esa naturalidad y facilidad que debería existir al cantar. Creo que es uno de los  problemas, de los tantos que nos encontramos los cantantes de hoy. La paciencia es algo que hay que aprender a incorporar, y creo que gracias a eso uno puede cosechar buenos frutos. Lamentablemente vivimos en un mundo donde todo camina muy rápido, lo cual es muy bueno para ciertas cosas, pero no justamente para la preparación y maduración de un cantante.

¿Qué papeles le van bien y le gustaría afrontar en los próximos años? ¿Cómo definiría su voz?

Creo que muchos papeles me van bien y que este viaje recién está empezando, pero definitivamente con Verdi somos mejores amigos y me gustaría cantar mucho más. En octubre estaré de vuelta en España haciendo Rodolfo en La bohème, un papel que disfruto mucho, y me viene muy natural de interpretar. Será mi segunda producción de esta joya de ópera y la cantaré en Bilbao. Con respecto a mi voz, la verdad no me gusta encasillarme en una categoría, pero si tuviera que decirlo me parece que mi voz se adapta muy bien al repertorio puramente lírico.

En EEUU ya ha trabajado a las órdenes de uno de los principales directores españoles, Ramón Tebar. Hábleme de su trabajo con él.

Realmente fue espectacular haber coincidido con el maestro en el mismo tiempo. Compartimos muchas experiencias porque ese año estuve haciendo el programa de jóvenes artistas de la Florida Grand Opera en Miami, y también hemos trabajado en la ópera de Naples y con la Palm Beach Symphony. Tiene mucho talento y un gran entendimiento del canto. Para mí fue muy natural trabajar con él ya que vive la música desde un lugar muy parecido al mío. Es un verdadero deleite trabajar y aprender con él, y espero seguir colaborando juntos en muchas oportunidades.

Hábleme de su personaje en La tabernera. ¿Cómo afronta el personaje, cuáles son los momentos que más le gustan, con los que más disfruta, y los más complicados de cantar?

Sinceramente lo disfruto de principio a fin. Es imposible no disfrutar de hacer el rol de Leandro. Un muchacho que está loco de amor por Marola, que daría la vida por ella sin dudarlo. Tiene mucha fuerza, carácter y demuestra ser muy duro, especialmente con Juan de Eguía. Leandro está seguro de lo que quiere y no para hasta conseguirlo, y cuando está en presencia de Marola, podemos ver ese lado tierno y divertido. La música de esta zarzuela es fuera de serie, y me siento muy honrado de tener esta oportunidad. Por supuesto que no es una partitura sencilla de cantar, pero contando con un gran maestro como lo es Óliver Díaz en el podio, todo se vuelve más natural, hay un apoyo constante y una energía muy buena. Creo haber tenido una oportunidad ideal, de debutar La tabernera del puerto, con un equipo maravilloso, y estoy muy agradecido por ello.

¿Próximos proyectos?

Lo próximo que viene es un recital en New York con mi esposa María Antúnez, luego vamos a Uruguay para Dulce Rosa, una ópera contemporánea estrenada en Los Ángeles bajo la dirección de Plácido Domingo, y que está basada en una historia de Isabel Allende y con música de Lee Holdridge. Luego estaré en Bilbao para La boheme, después en el primer Festival Internacional de Colonia, Uruguay, de donde soy oriundo, y más adelante haré mi debut como Don José en Carmen.

Autor:Aurelio M. Seco
  • txcomparte_facebook
  • txcomparte_twitter

Compartir

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico