CODALARIO, la Revista de Música Clásica
Está viendo:

Crítica: Michel Plasson dirige a la Orquesta Sinfónica de RTVE en El Escorial

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter
Autor: Óscar del Saz
27 de noviembre de 2017

ESPÉCIALITÉS FRANÇAISES

   Por Óscar del Saz | @oskargs
Madrid. 24-XI-2017. Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. Michel Plasson, director. Valses nobles y sentimentales, Ma mere l’Oye (Mamá oca) (suite), Maurice Ravel; Preludio a la siesta de un fauno, La mer, Claude Debussy. Orquesta Sinfónica de RTVE.

   Como ocurre con gran parte de la fina cocina gala, el concierto que nos ocupa se compone de una serie de especialidades francesas cuya finalidad es la de componer un menú de los denominados “largos y estrechos”: piezas no excesivamente largas, variadas, ofrecidas en un discurrir armónico –mezcla de tonal y atonal- y tímbricamente homogéneo, de menor a mayor empaque, con gran despliegue de texturas, colores y sabores. Y nada mejor que este menú nos haya sido cocinado y servido por el maestro Michel Plasson (1933), uno de los mayores expertos, desde hace tantos años, en el repertorio francés, cuyo corpus abarca lo estrictamente sinfónico y la mayor parte de la ópera francesa, desarrollado artísticamente tanto en conciertos en vivo como en numerosas grabaciones.

   Debussy (1862-1918) y Ravel (1875-1937) fueron creadores coetáneos, de estilos parejos: ambos compartieron las mismas inquietudes por la preponderancia de una mayor paleta tímbrica en sus composiciones y una rítmica novedosa. Aun así, se considera que Ravel fue unos pasos más allá, dotando a sus composiciones de recursos adicionales en la orquestación, partiendo muchas veces de la semilla de la composición pianística que después haría crecer para convertirla en composición orquestal dotada de una mayor riqueza sonora -cifrada en cantidad de armónicos- como característica esencial. Nadie como el maestro Plasson para saber cómo pedir lo que se necesita de cada grupo de instrumentos a fin de conseguir estos efectos sonoros, que fueron magistralmente resaltados en los Valses nobles y sentimentales (1911), además de la utilización del rubato para parar –tan solo de forma aparentemente- el tiempo en los fragmentos más lentos y aplicar una lectura expresiva íntima en unos casos y muy intensamente exteriorizada en otros. Quizá la sala del Teatro Auditorio no sea la más adecuada para percibir estos efectos porque el sonido tiende a desparramarse. Tampoco ayudó a ello que la sutileza se quedara un tanto corta en la sección de percusión.

   El maestro, que dirigió todo el concierto de memoria, realizó una muy redonda y ensoñadora versión de Ma mère l’Oye (Mi madre la oca) (1911), desgranando con absoluto dominio y control cada uno de los cinco cuentos (ballets, en su versión coreográfica) de los que se compone, gracias a las óptimas prestaciones de la Orquesta de la RTVE destacando, por lo distintivo, el exotismo asiático de “Laideronnette, Emperatriz de las Pagodas” y la extraordinaria forma de crear tensión, con final arrebatador,en “El Jardín de la hadas”. En correspondencia y agradecimiento, el maestro hizo levantar a los profesores de las secciones más relevantes.

   Preludio a la siesta de un fauno (1894) se ha asimilado -según algunos musicólogos- al amor erótico, a una sublimada e idealizada imagen sinfónica del sexo. Esta temática y su potencialidad visual y plástica motivaron que la obra fuera coreografiada en 1912 por Vaslav Nijinsky (1890-1950), y presentada en los escenarios de los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev (1872-1929), provocando cierto escándalo por los gestos onanistas del fauno. Michel Plasson demuestra con su versión de referencia que conoce a la perfección todos los resortes de esta maravillosa música, subrayando planos narrativos, de continuidad, frente a otros más autónomos, e imprimiendo una fluidez continua, pasando de una to¬nalidad a otra, pero sin que lo parezca, y manteniendo siempre una lectura atrevida y fresca.

   De igual forma ocurre con La mer (1905): para el maestro Plasson es fácil comunicar a la orquesta y, como consecuencia, al escuchante, el lirismo desbordante y la introspección psicológica de este tríptico, cuyo subjetivismo –el del mismo mar, el del sol, el del viento y los demás elementos- consigue transmitirlo mediante una lectura quintaesenciada, estructurada y transparente. Resaltamos, sobre todo, el trabajo conseguido en el empaste de la sección de violonchelos.La mer es hoy una de las obras celebérrimas de Debussy, debido a su excepcional originalidad. No siempre fue así, sobre todo en la época de su estreno. Algunas de las críticas fueron cruentas. Una de las que más se recuerda, por su acidez, es la de Pierre Lalo, crítico de Le Temps que escribió: “Ni oigo, ni veo, ni siento el mar”.

Consideramos un acierto completo, y nos consta que los buenos aficionados lo agradecen, que la programación de la Orquesta y Coro de RTVE incluya figuras tan relevantes en la historia de la dirección como es la del maestro Michele Plasson, que se encuentra en muy buen estado de forma, como se ha comprobado por el gran éxito alcanzado en este concierto al presentar este repertorio tan comprometido y exigente que pocos dominan como él.

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter

Compartir

Publicidad

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico