Crítica de Magda Ruggeri Marchetti del concierto protagonizado por Mikhail Pletnev y Dian Tchobanov en Bolonia
La mano sublime de un pianista
Por Magda Ruggeri Marchetti
Bolonia, 27-II-2026. Auditorio Manzoni. Temporada sinfónica del Teatro Comunale. Concierto para piano y orquesta n.1 en mi menor op. 11 y Concierto para piano y orquesta n.2 en fa menor op. 21 de Fryderyk Chopin en arreglos de Mikhail Pletnev. Piano: Mikhail Pletnev. Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia. Director: Dian Tchobanov.
Dirigió este concierto el maestro búlgaro Dian Tchobanov, actual Director Musical General de la Ópera de Estado de Plovdiv. Galardonado con el segundo premio y el premio especial del Concurso Internacional para Directores «Lovro von Matačić» de Zagreb de 2003, ha dirigido orquestas en Alemania, Austria y muchos otros países y ha cubierto varios importante cargos estables como el de director residente de la Croatian National Opera de Zagreb (2009-2022). Director principal de la Croatia Chamber Orchestra (2012-2014), primer director de la Sophia Philharmonic (2004-2010) y director principal de la State Opera de Stara Zagora (2007-2012), ha sido además Resident Conductor de la Vienna Schloss Schönbrunn Orchestra (2004-2012).
Tratándose de un concierto dedicado a Chopin era importante contar como solista con un gran intérprete, recayendo la elección en el ruso Mikhail Pletnev, pianista, director de orquesta y compositor. En 1978 ganó el primer premio y la medalla de oro del concurso Tchaikovsky y desde entonces se ha exhibido con los directores más renombrados del mundo. En 1990, con el beneplácito del presidente soviético Gorbachov, fundó la Russian National Orchestra. Como compositor se le debe el famoso Concierto para viola dedicado a Yuri Bashmet. En Italia aparece como huésped regular de importantes instituciones entre las cuales la Accademia Nazionale de Santa Cecilia. Entre los numerosos reconocimientos recibidos figura también un Grammy Award en 2005 en la categoría “Mejor interpretación de música de cámara”. Pletnev es también el autor del arreglo de estos dos conciertos, que deja intacta la parte del piano y busca favorecer una interacción más fructífera entre el pianista y la orquesta.
El director inició la velada con el Concierto para piano y orquesta n.1 en mi menor, que es también el que Chopin ejecutó en el Teatro Nacional de Varsovia el 11 de Octubre de 1830 antes de su partida y del que no habló ningún periódico salvo una breve mención en el “Correo de Varsovia”. Dedicado a Friedrich Kalkeremer el concierto inicia con el Allegro maestoso en el que la orquesta presenta los dos temas principales, que el pianista repropone a continuación. Una vibrante coda cierra el movimiento con virtuosismos del solista seguido por toda la orquesta. En el segundo movimiento (Romanza: Larghetto), tras una breve introducción de la orquesta el piano expone el tema principal de extremada dulzura confiado al final a las cuerdas. El tercer movimiento (Rondó: Vivace) está recorrido por danzas populares donde se escucha el ritmo de la danza nacional polaca krakowiak. La coda es una página de magnífica escritura pianística.
En la segunda parte de la velada el director propuso el Concierto para piano y orquesta n.2 en fa menor, compuesto entre Septiembre de 1829 y Abril de 1830. Se estrenó en Varsovia en el Teatro Nacional el 11 de Octubre de 1830 con el mismo Chopin en el piano. El primer movimiento (Maestoso) comienza con una amplia introducción de la orquesta seguida a los pocos minutos por el piano que domina el resto. En el segundo (Larghetto) Chopin se abandona a una cantabilidad de gusto italiano elegante y sentimental. Todo el pasaje es de gran perfección, a veces de radiante luminosidad, otras de tierno pathos. El contraste está sostenido por la fusión de los tonos. El tercer movimiento (Allegro vivace) retoma la kujaviak, una de las danzas nacionales polacas, y el concierto se concluye tras una nueva brillante intervención del piano. Chopin compuso estos dos conciertos con veinte años cuando se encontraba todavía en la capital polaca.
Seguramente este concierto quedará en el recuerdo como uno de los más bellos de las temporadas sinfónicas del Teatro Comunale. El pianista no mostró especial conmoción por los aplausos y ovaciones con que le obsequió el público, cuya insistencia y reticencia a abandonar la sala le arrancó de todos modos un largo bis igualmente apreciado.
Fotos: Andrea Ranzi
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