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Crítica: Musica Boscareccia en el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza

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Autor: José Antonio Cantón
7 de diciembre de 2021

Con este concierto el Festival ha querido conmemorar el 250 aniversario del nombramiento de Gayetano Brunetti como maestro de violín del Príncipe de Asturias (futuro rey de España, Carlos IV) cargo que aceptó en 1771

Musica Boscareccia

Complacientes sensaciones

Por José Antonio Cantón
Úbeda, 4-XII-2021. Hospital de Santiago. XXV Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Musica Boscareccia. Alexis Aguado, (violín), Kepa Artetxe (violín y viola), Abel González (viola) y Catherine Jones y María Martínez (violonchelos). Director: Andoni Mercero (violín). Obras de Luigi Boccherini y Cayetano Brunetti.

   Una de las citas del Festival que había suscitado más expectación era la protagonizada por el grupo de cuerda Musica Boscareccia, que dirige el violinista donostiarra Andoni Mercero, uno de sus fundadores junto a la soprano Alicia Amo, presentando dos obras de Gaetano Brunetti, novedad que atrajo mucha concurrencia a la ‘Sala Pintor Elbo’ del Hospital de Santiago, bastante adecuada por su dimensión y acústica para la actuación de una pequeña formación de cámara. Con este concierto el Festival ha querido conmemorar el 250 aniversario del nombramiento de Gaetano Brunetti como maestro de violín del Príncipe de Asturias (futuro rey de España, Carlos IV) cargo que aceptó en 1771.

   El cuidado estilo de Brunetti se hizo patente desde los primeros compases de su Sexteto para tres violines, viola y dos violonchelos en do mayor nº 4, op. 1 que muestra el deseo del compositor por resaltar cada uno de los instrumentos en determinados pasajes dentro del equilibrio temático que presenta esta obra pensada para esta poco frecuente plantilla. Con un entendimiento sustentado en una fácil lectura del primero y segundo de los violines, atraían al resto de músicos al diáfano parlamento musical que contiene el moderado allegro que abre la obra. En el violista  convergían las tensiones del resto de intérpretes en su papel de llamativa distribución armónica de la obra, como si fuera el vértice funcionalmente práctico en balancear las tensiones del discurso, complementando con sus registros medios-bajos a los dos violonchelos, activados con serena eficacia por Catherine Jones y María Martínez, todo un seguro de expresividad para este grupo. Los tres violinistas mantuvieron entre ellos cierta contemplativa tensión en el Larghetto para volver a estimular al conjunto en el allegro final, un pasaje de académica factura no exento de fantasía.

   Siguió, según el orden del programa, el Quinteto para dos violines, viola y dos violonchelos en do menor, nº 1, op. 45 de Luigi Boccherini en el que se confirmaba la distinción de las dos violonchelistas funcionando con esa independencia y libertad que pide esta obra de un concepto más serioso en su primer movimiento. En el resto de tiempos, el espíritu que tiene la música de este vital compositor luqués surgió con plenitud expresiva adquiriendo gran elegancia en el minueto y determinante prestancia en el último, momento en el que se demostraba un trabajado ejercicio técnico de grupo.

   En la segunda parte del concierto, siguiendo el esquema de la primera, fue la música de Brunetti la que inició su curso con el Quinteto para 2 violines, 2 violas y violonchelo en la mayor, nº 5, op. 10 que supuso el mejor lucimiento de Andoni Mercero acertadamente acompañado por el resto de compañeros, especialmente por Alexis Aguado en su seguro quehacer de constante y contrastado diálogo con el concertino-director indicando senda al resto de intérpretes. Su función catalizadora podía pasar un poco desapercibida, aunque fue verdaderamente esencial para la coordinación de los tempi interni de la obra.

   Esta función tuvo mayor relevancia en el Sexteto para dos violines, dos violas y dos violonchelos en si bemol mayor, nº 2, Op. 23, de Boccherini que cerraba el concierto, en el que el grupo volvía a mostrar su espontánea conjunción técnica con proporcionada asunción y compromiso estéticos, cualidades que le llevan a detentar un lugar significativo dentro del actual panorama camerístico de nuestro país. Quedó confirmada tal valoración con la interpretación como bis del minueto perteneciente al Sexteto en mi mayor, nº 3, op. 23 del mismo autor, que ofrecieron con sensitivo sentido danzante, que fue muy contrastado en su delicioso trío en tono menor, que incrementaba la complaciente sensación habida en el público.

Foto: Jesús Delgado

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