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Crítica: Natalie Dessay interpreta fragmentos de Giulio Cesare

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Autor: Alejandro Martínez
23 de noviembre de 2014

QUIEN TUVO, RETUVO

Por Alejandro Martínez

20/11/2014 Pamplona: Baluarte. Haendel: Giulio Cesare in Egitto (fragmentos). Natalie Dessay, soprano. Christophe Dumaux, contratenor. Le Concert d´Astrée, dir. Emmanuelle Haïm.

   Con una entrada de apenas medio aforo, el auditorio Baluarte de Pamplona presentaba a la gran soprano francesa Natalie Dessay en la que seguramente sea una de sus últimas apariciones en España como cantante de ópera, dentro de una gira que le llevaba también al Liceo de Barcelona, para interpretar una serie de fragmentos del Giulio Cesare de Haendel junto al contratenor Christophe Dumaux y Le Concert d´Astrée, bajo la batuta de Emmanuelle Häim. Esta gira comenzó el pasado día 12 en Aix en Provence y termina el próximo día 30 en Nueva York, en el Licoln Center, habiendo pasado entre tanto por Monaco, París, Lucerna y las dos citas españolas que hemos mencionado.

   La selección de fragmentos que conformaban el programa era la siguiente:

   Primera Parte. Obertura. Aria de Giulio Cesare «Presti omai» (Acto I, escena 1ª) Recitativo de Giulio Cesare «Dei» y «Cieli! e qual delle sfere». Sinfonía y aria de Cleopatra «V’adoro» (Acto II, escena 2ª). Aria de Giulio Cesare «Se in fiorito prato» (Acto II, escena 2ª). Suite núm. 3 en Sol mayor HWV 350, extraída de Water Music - 1736. Recitativo de Giulio Cesare y Cleopatra «Che veggio, oh numi» (Acte II, escena 7ª). Aria de Giulio Cesare «Al lampo dell’armi» (Acto II, escena 8ª). Recitativo acompañado de Cleopatra «Che sento, oh Dio». Aria Cleopatra «Se pietà di me non senti» (Acte II, escena 8ª).

   Segunda Parte. Recitativo acompañado de Giulio Cesare «Dall’ondoso periglio». Aria de Giulio Cesare «Aure, deh per pietà» (Acto III, escena 4ª). Recitativo de Cleopatra «E pur cosí in un giorno». Aria Cleopatra «Piangerò» (Acto III, escena 3ª). Recitativo acompañado de Cleopatra «Voi, che mie fide ancelle». Recitativo de Giulio Cesare y Cleopatra «Forzai l’ingresso alla tua salvezza, oh cara». Aria de Cleopatra «Da tempeste» (Acto III, escena 7ª). Recitativo de Giulio Cesare y Cleopatra «Bellissima Cleopatra». Dúo de Giulio Cesarei Cleopatra «Caro! Bella!» (Acto III, escena 10ª)

   Lo cierto es que atendiendo a su labor con estos fragmentos de Haendel, nadie diría que la soprano francesa esté afrontando los últimos coletazos de su trayectoria. Habrá perdido, si ustedes quieren, el virtuosismo de antaño en la pirotecnia vocal, pero su rendimiento como artista sigue estando a un nivel altísimo, respaldado además por unos recursos vocales no tan mermados como cabría suponer. En términos generales, nos pareció en mejor forma que hace poco más de un año, cuando protagonizó su última ópera escenificada, con la Manon de Massenet en Toulouse. Desde entonces Dessay ha reducido su agenda a esporádicos conciertos con repertorio clásico, los menos, y a un calendario cada vez más nutrido de apariciones con otros repertorios, como las canciones de Michel Legrand. También participó en unas representaciones de Los paraguas de Cherburgo en París, el pasado septiembre, en el Théâtre du Châtelet. Sea como fuere, como decíamos, a la vista de su desempeño durante el concierto, nadie diría que Natalie Dessay está para retirarse. Incluso me atrevo a decir que no hubiera tenido tanto riesgo su presencia en las funciones de La hija del regimiento del Teatro Real, como inicialmente estaba previsto. Quizá haya en su voz menos derroche de virtuosismo, sobre todo en la coloratura, y de tanto en tanto la voz parece responderle con menos infalibilidad, pero la magia en el acento, la teatralidad a flor de piel, la musicalidad consumada… todo ello redundó en una actuación intachable, de principio a fin. La Dessay de siempre, en plena forma, como en sus mejores tiempos. Memorable así, a decir verdad, su trabajo con las arias de la segunda parte. Ya había bordado el «Se pietà di me non senti», al cierre de la primera mitad del concierto, con una voz que flotaba a placer, con una intensidad vívida y auténtica. Pero donde Dessay presentó verdaderamente los credenciales de una artista con mayúsculas fue en las dos arias de la segunda mitad, tanto el «Piangerò» del acto tercero como el «Da tempeste». Una técnica consumada, un acento vertiginoso y lleno de contrastes redondearon una interpretación emotiva. Fue ovacionada con franca y justa entrega por parte del público. Si esta es su despedida, Dessay dice adiós, sin la menor duda, por todo lo alto.

   Encontramos muy estimable también la labor del contratenor francés Christophe Dumaux, a quien conocíamos ya por su participación en The Indian Queeen en el Teatro Real. Sirvió aquí a la parte protagonista de Giulio Cesare con un instrumento bien timbrado, homogéneo, y con una musicalidad intachable. Al frente de Le Concert d´Astreée, Emmanuelle Haïm, a la sazón descendiente directa del Haym que fuera libretista de este Giulio Cesare, presentó un trabajo brillante e intachable, plegado de principio a fin al imperativo historicista, pero entendido de la mejor manera posible, con una riqueza de intensidades y dinámicas digna de elogio y extrayendo de su fantástica formación un sonido expresivo y lleno de virtudes. Como propina, se ofreció un pasaje de la “Oda para el cumpleaños de la Reina Ana” de 1713, también de Haendel.

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