Artículo de Nuria Blanco Álvarez sobre la llegada del cinematógrafo a España en su 130 aniversario
La llegada del cinematógrafo a España (Parte I)
Por Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
Una de las primeras referencias en España del cinematógrafo aparece en El correo de España en junio de 1895, apenas cuatro meses después de que los hermanos Lumière patentaran el aparato y rodaran las primeras imágenes de cine de la historia. Se presenta esta novedad en un congreso en Lyon como un perfeccionamiento del kinetoscopio, invento de Thomas Edison, patentado en 1891 que, tal y como explica Josefina Martínez, consistía en una cámara oscura, de visión individual, dentro de la cual circulaba, con movimiento uniforme, una película sensible, la cual pasaba por el foco de un objetivo descubierto periódicamente por un rápido obturador. Las impresiones se sucedían a razón de 46 imágenes por segundo que «permite mostrar a toda una asamblea, proyectándolas durante más de un minuto sobre un biombo, y de tamaño natural, escenas animadas», explicaban con asombro en El Correo de España en 1895.
Las proyecciones llegan a España cinco meses después de que tuviera lugar la primera exhibición de pago en París, celebrada el 28 de diciembre de 1895. Tal y como señala Antonio Martínez, es el francés Alexandre Promio, enviado especial de los hermanos Lumière a Madrid para dar a conocer en España el cinematógrafo, el que alquila para la exhibición el salón del hotel Rusia, situado en la Carrera de San Jerónimo número 34 - se corresponde actualmente con el número 32, convertido en un centro de salud, en cuya fachada se encuentra una placa conmemorativa que reza «El día de San Isidro se celebró en esta casa la primera exhibición del cinematógrafo para los españoles»- «y hace situar en él un patio de butacas de unas veinte filas de sillas corrientes dejando a la entrada un pequeño espacio, a modo de vestíbulo, donde el público esperará su turno para sentarse. No demasiado tiempo, ya que está previsto que las sesiones se sucedan cada quince o veinte minutos».
Placa conmemorativoa de la primera proyección del cinematógrafo en Madrid en la fachada del nº 32 de la Carrera de San Jerónimo
El evento tuvo lugar el 13 de mayo de 1896 en una exhibición privada, para la prensa y personalidades de la ciudad, y al día siguiente, a las puertas de la festividad de San Isidro, abierta ya al público general. A partir del día 16 empieza a aparecer en la sección de espectáculos de la prensa el «Cinematógrafo Lumière (Fotografías animadas)» como una opción más de entretenimiento en la capital española, junto a los anuncios de teatros como el Apolo y la Zarzuela que mantenían su programación de género chico, los espectáculos circenses de la «compañía ecuestre, gimnástica, acrobática y cómica» del Circo de Parish, o los patines y columpios de los Jardines del Buen Retiro.
Las primeras grabaciones correspondían a momentos de la vida cotidiana y de apenas unos minutos de duración; son ya míticas las escenas de la salida del personal de la fábrica Lumière de Lyon, la partida de cartas o la llegada de un tren a la estación. En principio fueron filmaciones traídas desde Francia, pero pronto comenzaron a rodarse escenas en Madrid con el fin de acercar al público este nuevo invento. La casa Lumière envía a un operario que graba imágenes de la calle Alcalá, una corrida de toros y una exhibición militar en el campamento de los Carabancheles donde estaba de maniobras el regimiento de Lanceros de la Reina. La familia real no se perdió su posterior proyección y hay noticias de la Infanta Isabel asistiendo a las proyecciones del cinematógrafo.Es muy conocida la grabación de la salida de Misa de 12 del Pilar en Zaragoza.
Muy pronto surgen los intentos de mejora, como disminuir el temblor de las imágenes que tanto molestaba a la vista y añadir sonido a las mismas. En este cinematógrafo perfeccionado trabajó Edison y lo llamó vitascopio, donde combinaba el cinematógrafo con el fonógrafo, introducido en España dos años antes. El sonido que se incorpora no es externo a la grabación: «podrá oírse la conversación de las personas y el ruido que acompañe las escenas reproducidas». La primera grabación con este novedoso sistema corresponde a imágenes de las cataratas del Niágara con el estruendoso sonido del agua al caer de tamaña altura.
Encontramos ya una referencia del uso de la música con este aparato: «El vitáscopo Edison tiene un fonógrafo nuevo que permite oír muy distintamente todos los ruidos, sonidos, cantos, músicas, etc., que completan las escenas o las vistas producidas». Algunos avezados indican que «no falta ya sino dotar las figuras de colorido, para que sea el cinematógrafo fiel reflejo de la naturaleza».
Compartir
