Artículo de Nuria Blanco Álvarez sobre la zarzuela La Marsellesa de Manuel Fernández Caballero y la polémica sobre el supuesto plagio de uno de sus números musicales.
El supuesto plagio de La Marsellesa (Parte I)
Un artículo de Nuria Blanco Álvarez | @miladomusical
La Marsellesa es una zarzuela en tres actos estrenada el 2 de febrero de 1876 en el Teatro de la Zarzuela, con libreto de Miguel Ramos Carrión y música de Manuel Fernández Caballero. Podemos decir que fue una de las obras sobre la que más se escribió en los periódicos del momento, siendo tan polémica en la prensa como exitosa ante el público. Se trata de una zarzuela grande en la que confluyen los temas histórico, patriótico, político y militar. El argumento se basa en hechos históricos reales que se reflejan casi literalmente en el libreto, el momento en el que se crea el himno francés que da título a la obra y las circunstancias revolucionarias por las que atravesaba Francia en ese momento, a finales del siglo XVIII. Incluso se mantienen los nombres reales de dos personajes históricos: el del autor del himno francés, Rouget de L’Isle, un capitán de ingenieros que era además poeta y músico, y el alcalde de Estrasburgo, el barón de Dietrich que sugirió la idea de crear un himno nacional y que, tanto en la zarzuela como en la realidad, murió guillotinado.
Pero en la zarzuela se añade una historia de amor entre Rouget y Magdalena, hija del alcalde y personaje ficticio, recurriendo al habitual triángulo amoroso -gracias al personaje de Flora- y los celos consiguientes, así como la figura del antihéroe con Renard, que a su vez está enamorado de Magdalena y conforma un segundo triángulo amoroso. Los dos personajes que generan el conflicto son los que finalmente acaban mal parados, aunque en el caso de Flora será redimida por el poder del amor, dando su vida para que se salven de la guillotina Rouget y Magdalena, que habían sido encarcelados al ser acusados de antirrevolucionarios por Renard y Flora. Al final ambos expían sus pecados con su propia muerte mientras que los dos amantes salen indemnes de la situación
Toda esta historia no deja de ser una excusa para poner de manifiesto los ideales republicanos con Francia como modelo y la perversión de los mismos cuando es el extremismo el que toma el poder. No es casual que precisamente una zarzuela con tantas connotaciones políticas se realizara en pleno Sexenio revolucionario (1868-1874), ya que se escribió en 1873 cuando en España se declara la Primera República y se estrena en 1876 tras la Restauración borbónica con Alfonso XII (1874-1885) en el mismo año en el que se establece la Constitución de 1876.
Al igual que el libreto se ciñe en parte a la realidad histórica de la Francia de finales del siglo XVIII, el maestro Caballero hace lo propio con la música al citar literalmente varias canciones revolucionarias francesas: la Marsellesa y el Ça ira, que se convierten en auténticos leitmotiven escuchándose una y otra vez a lo largo de la obra. Asimismo la Carmagnola, otro himno revolucionario que se puede escuchar en boca del coro de «descamisados» del segundo acto, dará lugar a una agria polémica en las críticas al estreno de la zarzuela por parte de Antonio Peña y Goñi en sus artículos de El Globo.
El triunfo de la obra se percibía desde el primer momento, llegando a considerarse en el Diario Oficial de Avisos como la zarzuela «destinada a ser la obra de la temporada». La excelente acogida en su estreno viene plasmada en diversos medios, como La Iberia, La Ópera Española, El Imparcial y El Globo. Nada hacía presagiar que, unos días más tarde, estos dos últimos periódicos descargaran sus tintas contra esta zarzuela. Antonio Peña y Goñi cargará su pluma envenenada contra Fernández Caballero acusándole, entre otras cosas, de plagiador y se desencadena una guerra dialéctica entre ellos con un cruce de cartas en los periódicos de la que daremos cumplida cuenta en la segunda parte de este artículo de Codalario.
Compartir
