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CRÍTICA: LA ORQUESTA DE L'AQUILA PARTICIPA EN LOS CONCIERTOS DEL AUDITORIO DE OVIEDO

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28 de octubre de 2010
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La Voz de Asturias (Miércoles, 27/10/10)

Lugar: Auditorio de Oviedo. Fecha: 25 de octubre de 2010. Ciclo: Conciertos del Auditorio

MEMORIAS DE L´AQUILA

La Orquesta Sinfonica Abruzzese, rebautizada como Orquesta Filarmónica de L´Aquila tras el terrible terremoto que el año pasado arrasó su ciudad de residencia, llegó al Auditorio de Oviedo para ofrecer un concierto que, bajo la dirección de Giancarlo de Lorenzo, transmitió sensibilidad y buen hacer. La obertura de "El contrato de matrimonio" de Rossini dejó ver una de las más interesantes virtudes del director: su predilección por el sonido suave y matizado. El conjunto también mostró algún que otro defecto. A lo largo de la velada parecía que algo no funcionaba, como si las diferentes secciones no terminasen de ir en la misma dirección, frenadas por unos primeros violines un tanto tristes y carentes de protagonismo. Quizás por ello, el esfuerzo rítmico impuesto por De Lorenzo en el último movimiento de la alegre "Sinfonía nº 3" de Schubert -que tenía algo de simbólica, al estar compuesta en el contexto de una Viena deprimida culturalmente, tras el paso de Napoleón- parecía frustrar a unos violinistas que, en general, tendían a ralentizar y atenuar la energía de sus compañeros, más que a potenciarla. Por el contrario, la sección de viento intervino a un gran nivel. Como solista participó Fabrizio Meloni, extraordinario clarinetista que dejó grandes momentos en su interpretación del  "Concierto para clarinete en la mayor" de Mozart, una obra muy conocida desde su inclusión en la banda sonora de la película "Memorias de África". Meloni tiene una ligera tendencia a precipitar los fraseos, pero su gusto interpretativo y la belleza de su sonido encandilaron al público, sobre todo tras su portentosa e imaginativa versión de la propina: "Oblivion" de Piazzolla, una obra preciosa que tocó de manera tan personal como atractiva. La obertura de "Las bodas de Fígaro" de Mozart cerró el concierto con cierta clase. La taquilla se destinó a una orquesta que, tras el seísmo, se ha quedado sin teatro y con una ciudad por reconstruir.  Mientras haya música hay esperanza.

 

Autor:Aurelio M. Seco
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