Crítica de Magda Ruggeri Marchetti de la ópera El barbero de Sevilla en Bolonia
Una ópera muy divertida
Por Magda Ruggeri Marchetti
Bolonia. 19-XII-2025. Teatro Comunale Nouveau. Il barbiere di Siviglia [Gioachino Rossini / Cesare Sterbini]. Dave Monaco [Il Conte d’Almaviva], Paolo Bordogna [Bartolo], Aya Wakizono [Rosina], Nicola Alaimo [Figaro], Michele Pertusi [Basilio], Yulia Tkachenko [Berta], Nicolò Ceriani [Fiorello], Massimiliano Mastroeni [Ambrogio], Tommaso Norelli [Un ufficiale]. Orquesta y Coro del Teatro Comunale. Director de escena: Federico Grazzini. Director musical: Renato Palumbo.
El poder y el dinero son los temas del Barbiere di Siviglia que Rossini lleva al extremo: amor contra egoísmo, libertad contra prisión. Bartolo encarna el poder, una ambición que fracasará por completo. Pero es el dinero, verdadero personaje activo, lo que mueve todo: la dote de Rosina transforma el amor en un cálculo de coste-beneficio. Es el dinero lo que permite al Conde entrar en la casa de Rosina y es siempre el dinero lo que lleva al maestro de música a mutar su lealtad a Don Bartolo.
Rossini logrará plasmar la comicidad en su música, junto al director de escena que la proyectará a toda la ópera, y Federico Grazzini sabe hacerlo, como demuestra el gran aprecio que suscita habitualmente su labor de dirección. Director en 2022 del International Opera Directing Competition de la Ópera Nacional Lituana, donde ha puesto en escena “Les Contes d’Hoffmann” de Jacques Offenbach en 2024, ha colaborado también con el Wexford Opera Festival, con el Teatro de la Ópera de Roma para el Festival de Caracalla y con el Teatro Regio de Turín.
El director de escena ha sabido expresar la psicología de los personajes en clave moderna consiguiendo que el público se divierta. Todo ello se nota desde el comienzo cuando la escenógrafa Manuela Gasperoni llena el escenario vacío de varios elementos como la casa de Rosina rodeada de un jardín con un enorme seto y una farola, que hacen su entrada como personajes en armonía con el vestuario de Stefania Scaraggi. De lo alto desciende un cartel ferial orlado de bombillas con el anuncio “Il Barbiere di Siviglia”, análogo a un segundo con la palabra “Fine” al cierre de la función.
En el podio Renato Palumbo, Cavaliere della Repubblica Italiana por méritos artísticos, es huésped de los principales teatros y festivales internacionales, desde la Scala de Milán a la Opera de París, desde el Covent Garden de Londres hasta la Staatsoper de Viena, al Rossini Opera Festival y a la Arena de Verona. Su dirección muestra gran atención a la dinámica de las cuerdas, buscando soluciones eficaces y no descontadas, siguiendo al coro, a la orquesta y a los solistas. En el equilibrio sonoro se oye un Rossini jocoso ya desde la obertura. Un buen resultado pues, mérito también de la óptima orquesta del Teatro Comunale. El coro preparado por Gea Garatti Ansini es perfecto en la introducción, pero un poco desfasado en los finales de acto, sobre todo cuando su papel es meramente armónico.
Óptimo el cast. El tenor Dave Monaco encarna al Conde Almaviva, un jóven habituado a obtener lo que quiere. Consigue deleitar al público con agilidades pirotécnicas y variaciones en la bella aria final “Cessa di più resistere” en los agudos emitidos sin esfuerzo aparente. El Conde Almaviva, que se ha desvelado finalmente como tal a los ojos de Rosina, la invita a mutar su preocupación en felicidad. Paolo Bordogna es Bartolo, el gruñón tutor de Rosina, que entre iras y amenazas no tiene necesidad de una vestimenta ridícula. Su voz de notable volumen es sólida y sonora. Aya Wakizono (Rosina) está impaciente por ser dueña de su vida y su voz con rápidas agildades no tiene problemas en subir al agudo con óptimo fraseo y deliciosas coloraturas. El barítono Nicola Alaimo es Fígaro, un hombre del pueblo, vital, imprevisible, un “super-factotum” que sabe guiar a Almaviva a la conquista de Rosina. Su voz tiene gran facilidad en el registro agudo y óptima agilidad, pero es su gran teatralidad el principal mérito que se le puede atribuir. Michele Pertusi es un Don Basilio tétrico y oscuro, con quien da una óptima línea de bajo siempre bien colocada. En la “Calumnia” aparece diabólico y vengativo, infundiendo temor con las amenazas de terremotos y tormentas. Yulia Tkachenko (la criada Berta) comenta el desarrollo de los hechos con su gestualidad y la expresividad de su rostro. Completan el cast Nicolò Ceriani como Fiorello, Massimiliano Mastroeni (Ambrogio) y Tommaso Norelli (Un oficial).
Grandes aplausos y ovaciones a escena abierta y repetidamente al final. Seguramente un óptimo espectáculo y lástima que la escenografía y hasta el vestuario hayan sido los mismos del precedente Barbiere de 2019. Un poco de novedad no molesta.
Fotos: Andrea Ranzi
Compartir
