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CD: 'Ma vie est un opéra', de R. Alagna

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17 de noviembre de 2014

UNA VIDA DE ÓPERA

Por Alejandro Martínez

Ma vie est un opéra. Roberto Alagna, tenor. Alexksandra Kurzak, soprano. London Orchestra. Yvan Cassar, dir. musical. Deutsche Grammophon.

   Once años después de su último trabajo en estudio, el tenor Roberto Alagna, con quien Codalario compartió una extensa entrevista en profundidad, en exclusiva, publica hoy una nueva grabación bajo el título de Ma vie est un opéra. Precisamente en esa conversación Alagna confesaba cierto miedo ante la idea de volverse a poner ante los estudios de grabación, ante ese espejo que es para un cantante la escucha de su voz grabada. Alagna se refería a ello como la experiencia de ver una radiografía. Hace apenas unas semanas escribíamos aquí una crítica sobre su Don Carlo en Viena, aludiendo precisamente a la grata sorpresa de encontrar su timbre prácticamente intacto veinte años después de su debut con este papel. Esta grabación vuelve a mostrar a un Alagna en plena forma, con su reconocible personalidad tímbrica y con los papeles perfectamente en regla en materia técnica, más allá de alguna esporádica dureza en el agudo, por otro lado perfectamente comprensible. El repertorio escogido no posee demasiada integridad y coherencia, pero no es menos cierto que el propio tenor ha declarado que no es otra cosa sino su propia biografía el único hilo conductor de este disco.

   Sorprende el buen trabajo a la batuta de Yvan Cassar, nada experimentado en estas lides clásicas, y con quien Alagna había trabajado previamente en distintos trabajos de crossover. Su estupenda comunicación con Alagna depara algunos de los mejores momentos del disco, como la pista que abre la grabación, el “Ah! Manon, mi tradisce…”, de la Manon Lescaut de Puccini, con un dibujo orquestal minucioso, casi revelador, y un Alagna inspirado, de acento vibrante y emotivo. Es asimismo curiosa, cuando menos, la versión en francés del “Kuda, kuda” que entona Lenski en el Eugene Onegin de Tchaikovsky. Alagna firma una gran versión, quizá no todo lo variada de intensidades que debiera, pero sentida de principio a fin. Por otro lado, el “Ne pouvant réprimer… Adieu donc…” de la Hérodiade de Massenet es un ejemplo perfecto del magisterio que ha alcanzado Alagna a la hora de servir a las partituras del repertorio romántico francés. En esta misma línea, se agradece la inclusión de dos relativas rarezas, como lo son el “Faiblesse de la race humaine” de La Reine de Saba de Gounod y el “Esprits gardiens de ces lieux” del Sigurd de Reyer .

   De resto del disco destaca la buena factura del “Che faro senza Euridice” del Orfeo ed Euridice de Gluck en un arreglo de Davide Alagna, hermano del tenor, y el “Magische Töne” de Die Königin von Saba de Goldmark, coqueteando aquí Alagna con inteligencia y soltura con un falsete bien administrado. Convence, cerrando el disco, una espléndida versión del “Recitar… Vesti la giubba”, mostrando Alagna hasta qué punto ha sido en ocasiones capaz de cantar un repertorio más pesado y dramático manteniendo sin embargo su instrumento prácticamente intacto.

   Alexksandra Kurzak, la actual pareja de Roberto Alagna, interviene en dos de las pistas del disco. La primera de ellas, la canción popular “A la luz de la luna”, seguramente retenga un relevante valor sentimental para los intérpretes, aunque lo cierto es que musicalmente se antoja bastante superficial y cuesta justificar su presencia en un disco como este. La segunda pista que ambos cantan juntos es el dúo “Un tenero cuore” de Roberto Devereux, donde queda palpable su entendimiento y el buen empaste de ambos instrumentos. Completan la grabación “La danza” de Rossini, el “Addio fiorito asil” de Madama Butterfly y una escena del segundo acto de Le dernier jour d´un condamné de Davide Alagna.

   La London Orchestra no posee la riqueza de medios de otras formaciones, pero resuelve con mucho más que dignidad su papel en esta grabación. El resultado global es una buena radiografía, siguiendo con el símil dispuesto por el propio Alagna, que da muestra aquí de su magnífico balance tras tres décadas de trayectoria.

Autor:Alejandro Martínez
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