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Roberto-González Monjas vuelve a la Sinfónica de Castilla y León con Hilary Hahn

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Autor: Agustín Achúcarro
28 de abril de 2022

El director de orquesta español se considera un apasionado del Concierto para orquesta de Lutoslawski

Roberto González-Monjas

Un reportaje de Agustín Achúcarro
La Orquesta Sinfónica de Castilla y León despide el mes de abril con un concierto en el Auditorio de Valladolid, días 28 y 29, con la violinista Hilary Hahn, bajo la dirección de Roberto González-Monjas. «La idea central gira en torno al Concierto para orquesta de Lutoslawski, una de mis piezas favoritas del siglo XX, que por desgracia no se conoce lo suficiente. Es una de esas obras maravillosas, que tienen la virtud de divertir a todo el mundo,  y en la que la orquesta entera se lo pasa bien tocándola», esgrime el director, que se define ante esta partitura como «una especie de lobista a favor de ella», pues está totalmente convencido de que, dada su relevancia, «se debe programar para que la conozca todo el público».

   Ésta en la razón por la que González-Monjas considera que «el programa se estructura desde esa obra». «Posee música del folclore de Polonia, es virtuosística, y supone una carta de amor a la orquesta, al clasicismo y el barroco, lo que hace que sea una mirada desde el siglo XX a la antigüedad y los sonidos arcaicos». Y para González-Monjas esto establece una relación con las otras partituras programadas. «El Concierto para violín y orquesta en re menor de Sibelius tiene un marcado carácter finlandés, con una danza de aquel país en el último movimiento, y la Pavana para una infanta difunta de Ravel rinde culto al folclore de España». «De alguna manera son tres obras que van muy bien juntas, que suponen una forma de hacer un análisis del pasado y del futuro, así como del ADN del folclore de cada país», concluye el director.

  González-Monjas también pasa a fijarse en algún detalle de cada obra. «De la Pavana me llama la atención su fragilidad, la intimidad que crea con dos o tres notas, como si uno se sumergiera en una bañera de agua caliente y se quedara cinco minutos en silencio; del Concierto de Sibelius destacaría la parte explosiva del solista, además en este caso tenemos la suerte de contar con Hilary Hahn; y de Lutoslawski el hecho de que el virtuoso sea la propia orquesta». El trabajo realizado en los ensayos con la obra del compositor polaco satisface mucho al director. «Una vez hecha la labor de empezar a tocar el Concierto para orquesta y descifrarle desde su inicio, identificando sus temas y las partes más complejas, se consigue que todo se entienda y fluya claramente».

   La idea de interpretar el Concierto para violín de Sibelius y el que la parte de solista recaiga en Hilary Hahn, conjuga el amor del director por esta obra y su admiración por la solista. «Yo he crecido con el concierto de Sibelius, era mi concierto, el que siempre tocaba y, al mismo tiempo, recuerdo desde que tengo uso de razón los CD de Hilary, algo que la he contado hace poco a ella misma. «Tener a Hilary-confiesa González-Monjas- es un poco intimidante al principio, pues su manera de interpretar pertenece a mi imaginario». Además, lo que le llama la atención de Hahn, al margen de su forma de tocar, es cómo se plantea la relación con el director y la orquesta. «No es la típica solista que dice yo lo quiero así y tú me sigues, por lo que varias veces me ha dicho que tomara la iniciativa, que siguiera mi instinto, y que ella nos seguía». Una forma de actuar infrecuente, que para el director favorece «un tipo de distensión y tensión muy especiales».

   La presencia de Roberto González-Monjas en su ciudad natal supone un aliciente más y quizá ése es uno de los motivos por los que el director ya piensa en su vuelta en junio para dirigir La consagración de la primavera. La próxima semana realizará una gala con el cantante Rolando Villazón, lo que supone su debut con la Filarmónica de Luxemburgo, y en verano visitará el Festival de música de Pieonchang en Corea, y luego llegarán sus intervenciones en festivales como el de Verbier, Salzburgo y Lucerna. La próxima temporada con la orquesta de la que es titular, el Musikkollegium Winterthur, contará con figuras como el pianista Andras Schiff, la soprano Joyce di Donato o la violinista Lisa Batiashvili. Lo que se reduce, en palabras de Roberto González-Monjas, en lo siguiente: «Me siento afortunado y tengo ganas de hacer muchísimas cosas».    

Foto: OSCyL

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