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RUBÉN GIMENO, director: 'El modelo de gestión de la Sinfónica del Vallés es único en España'

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Autor: Albert Ferrer Flamarich
18 de mayo de 2016

RUBÉN GIMENO, director: “El modelo de gestión de la Sinfónica del Vallés es único en España”

Una entrevista de Albert Ferrer Flamarich
Innovación, calidad y proximidad son valores con los que, bajo la gerencia de Alberto Sampablo y la dirección artística de Rubén Gimeno, la Orquestra Simfònica del Vallés fundamentó un importante salto en su gestión y en su programación las últimas temporadas. Algo que desde la crítica se venía reclamando desde los albores de este joven siglo y que parte del mismo periodismo ha reconocido en este periodo que ahora parece cerrarse. Si Sampablo dejó la gerencia de la orquesta para sumarse al equipo de la OBC (Orquesta Sinfónica y Nacional de Cataluña) ubicada en L’Auditori de Barcelona, ahora es Rubén Gimeno el que cierra un periodo muy fructífero al frente de la orquesta vallesana. Tras siete temporadas como titular, Rubén Gimeno se despedirá a finales de mayo y principios de junio con la Novena sinfonía de Beethoven, volviendo como invitado el próximo curso en dos ocasiones.

Otra vez la Novena. De un año a otro, ¿cómo cambia la obra desde su perspectiva? ¿Puede tomar suficiente distancia para ofrecer nuevos alicientes?

Sí, efectivamente, nos encontramos otra vez delante de esta majestuosa obra. Es cierto que estamos creando una cierta tradición anual pero la hemos hecho con directores, cantantes y coros diferentes. Como decía Ricardo Chailly: “tocamos esta obra cada año en Leizpig y cada año es difícil”. Lo maravilloso de  estas partituras es que te acompañan a lo largo de la vida y no sé si se transforman ellas o nos transformamos nosotros, pero siempre hay un matiz diferente que hace sugestiva y apasionante su recreación.

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Y además contará con voces catalanas. He escrito en ocasiones la importancia de dar oportunidades a una cantera que no encuentra suficientes circuitos de profesionalización en nuestro país. En este sentido el trabajo de Mirna Lacambra al frente de los Amics de l’Òpera de Sabadell es fundamental. Precisamente algunos de los solistas que han trabajado en las últimas temporadas con la OSV han salido de allí e, incluso, algunas dirigidas por usted en sus incursiones en esta temporada artística.

En cuanto al reparto vocal, contamos con una presencia mayoritaria de cantantes catalanes, ya que hay una inagotable cantera de buenas voces que merecen ser escuchadas. Nunca agradeceremos bastante el gran trabajo y mimo con el que Mirna Lacambra ha apoyado a esta cantera durante tantos años. El problema es la continuidad. Disponemos de infraestucturas y recursos pero no tengo la sensación de que se apoye todo lo que se debería a los talentos que tenemos en España. Siempre he defendido la calidad pero tendemos a valorar mucho más lo que viene de fuera en demérito de nuestros artistas.

La Orquesta Simfònica del Vallés es una formación muy peculiar en cuanto a su gestión.

Efectivamente. Una orquesta propiedad de los músicos, con pocos recursos públicos y que, por lo tanto, deben buscarse recursos privados para lograr su sostenibilidad. Se trata de un modelo único en España y que, creo, será el futuro.

Esto conlleva unas limitaciones en la programación de ensayos…

Claro, evidentemente, cada ensayo o actividad tiene un coste que conlleva un reflejo presupuestario en cada producción. Es imposible disociar lo artístico de lo económico y tratamos de encontrar el mayor equilibrio posible entre los dos.

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Dos de los aspectos del crecimiento artístico y proyección de la orquesta han sido la innovación en las convenciones de concierto y la calidad en el repertorio y los artistas invitados. Pero sin duda, que Joan Ollé como gerente del Palau de la Música Catalana hay apostado por la orquesta ha facilitado una estabilidad y consolidación de un público muy beneficiosa.

Nos hemos cuestionado constantemente nuestro papel, tratando de encontrar nuestro “hecho diferencial” y creo que el camino es el correcto. Mayor proximidad, menos rigidez y ausencia de complejos, eso sí, con el mayor respeto por la música, que en última instancia es lo más importante. El hecho de tener un marco incomparable como el Palau de la Musica es un activo importantísimo y la gran labor realizada por Joan Ollé en los últimos años al frente de la institución también ha creado una corriente muy positiva que nos ha beneficiado.

A raíz de ello, ¿cree que la prensa catalana ha tomado con suficiente consideración y seguimiento la labor de estos últimos años?

Hemos sentido mucho más el apoyo de los medios pero aun así hay mucho camino por recorrer. Por ejemplo, todavía la orquesta no ha conseguido librarse de ciertos estigmas del pasado y a veces esas opiniones vienen de gente que ni siquiera ha seguido nuestra evolución en los últimos años.

¿Cómo llegó a la Simfònica del Vallès? ¿Y qué orquesta encontró?

Llegué a la orquesta de la mano del que en aquel momento era el nuevo Consejo de Administración. Nueva gerencia, nuevo director… supongo que había una necesidad de renovación global de la institución. Encontré una formación como la que dejo ahora: una orquesta siempre dispuesta,  receptiva, con ganas de crecer y en la que el “no” no existe como respuesta. Creo que es uno de sus valores.

¿Qué cree que ha logrado tanto para la formación como para usted mismo con estos años?

Creo que ha sido una labor más de “higiene”, de poner en orden ciertos aspectos técnicos, en volver a despertar ciertos aspectos que estaban aletargados y una exigencia interna que ha ido en aumento durante esta etapa.

Dígame un concierto que recuerde con especial satisfacción y otro que no.

Recuerdo uno con Beethoven, tanto en lo positivo como en negativo. Un concierto en el que interpretamos la Segunda sinfonía porque se obtuvo un resultado más fiel y real al que tenía en mente cuando la abordamos. Así mismo la “Heroica” ha sido mi peor recuerdo: fue una semana con mucho trabajo en diferentes repertorios y mi dirección supongo que tampoco ayudó mucho, así que humildemente confieso esta espinita con esta obra maestra.

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Aunque todavía no se ha anunciado el nuevo titular, ¿hacia dónde debería orientarse la orquesta en la etapa que se iniciará en septiembre? O dicho de otro modo, ¿qué perfil de director puede asumir todas las particularidades comentadas de la orquesta?  

Respeto profundamente la decisión de la orquesta de quien debe ser la persona para dar una vuelta de tuerca más al proyecto. Estoy seguro que encontrarán un director que les permitirá seguir creciendo. Me gustaría como he hecho hasta ahora mantenerme al margen justamente por el respeto que tengo por cada una de las personas que integran la orquesta.

En su agenda futura y las visitas a diferentes orquestas figuran la Orquesta de Tenerife y la de Valencia con la Sinfonía número 11 de Shostakóvich…

En los últimos años he venido desarrollando relaciones más intensas tanto en Tenerife como en Valencia, orquestas con las que me siento especialmente a gusto cuando he trabajado con ellas. En Valencia tocaremos la Sinfonía número 11 de Shostakóvich, de la que guardo un recuerdo muy emotivo. Cuando era pequeño, mi padre dirigía una banda en la que yo tocaba el clarinete. Preparamos esta sinfonía para el Certamen de Bandas de Valencia. Fueron meses en que diariamente escuchaba esa obra en disco.

Hablemos un poco de Rubén Gimeno como melómano y como músico. ¿Qué repertorio le gusta más y cuál es con el que se siente más cómodo o satisfecho como director?

El repertorio que más me gusta como oyente es el Barroco, en especial los oratorios de  Haendel, del que soy un profundo admirador. Como director hablaría más de obras que de periodos o compositores, pero estarían las dos primeras sinfonías de Beethoven, las de Chaikovsky o Shostakóvich.

Usted también tuvo un periodo formativo en Galícia. A pesar del lapso temporal, ¿qué diferencias encuentra entre la vivencia y el circuito gallego y el catalán con la OSV?

El circuito catalán es mucho más amplio y con más orquestas. El circuito en Galicia se circunscribe principalmente a las dos orquestas públicas, tanto la Sinfonica de Galicia como la Real Filharmonía. Pero el hecho diferencial de la Sinfónica de Galicia, a parte de su ya reconocida calidad, es que se creció en el corazón de los coruñeses, que ven a su orquesta como un verdadero símbolo que les representa y del que se sienten orgullosos. Tanto como por ejemplo algunos de sus equipos de futbol.

Como director de orquesta, ¿cuáles son sus referentes?

Para mi directores como Leonard Bernstein, Carlos Kleiber, Maris Jansons son verdaderos referentes y de los mas jóvenes Andris Nelsons es mi favorito.

¿Conoce la serie Mozart in the jungle?

Me la han recomendado algunos amigos músicos, pero todavía no he tenido la oportunidad de verla. Lo haré pronto.

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