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Crítica: La Tafelmusik Baroque Orchestra interpreta cantatas y corales de Bach en Toronto

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Autor: Giuliana Dal Piaz
13 de febrero de 2017

BACH TAPESTRY

   Por Giuliana Dal Piaz
Toronto. 9-II-2017. Trinity-St. Paul’s Centre. Temporada 2016-17 de la Tafelmusik Baroque Orchestra. Bach Tapestry, Cantatas y Corales de Johann Sebastian Bach. Dirección musical: Ivars Taurins. Orquesta Barroca y Coro de Cámara Tafelmusik de Toronto.

   Para su segundo concierto de 2017 la Orquesta Barroca Tafelmusik se ha inspirado en Johann Sebastian Bach, y en un género particular de sus composiciones que no es frecuente sean incluídas en un concierto: las cantatas. Bach escribió doscientas de ellas en unos cuarenta años de actividad, pero por lo general el público sólo conoce unas pocas, que figuran en programa entre otras obras más conocidas y más solicitadas del gran compositor barroco. Es entonces con el objectivo de favorecer su conocimiento que en esta ocasión el director del Coro de Cámara de Tafelmusik, Ivars Taurins, se ha dedicado –como nos informa él mismo en las notas ilustradoras del programa– a “crear una galería acústica de movimientos corales” desde doce cantatas de Bach. Cada dos cantatas, ha insertado además una obra instrumental secular del mismo autor, que son: el Adagio e Dolce per 2 violini e continuo BWV 527/2, ejecutado por los excelentes Geneviève Gilardeau y Christopher Verrette, con el “continuo” a cargo del chelista Allen Whear y de la clavecinista Charlotte Nadiger; la Sarabanda per clavicembalo solo, BWV 816 –que al final no se ha presentado, pues la clavecinista se había lastimado el pulgar izquierdo, lo cual le ha permitido tocar igualmente las demás piezas, pero no la compleja suite repleta de virtuosismos–; el Concerto Italiano BWV 971, que Bach transcribió originariamente para clavecín desde una obra de Antonio Vivaldi, aquí en un hermoso arreglo para dos violines, los de las extraordinarias Julia Wedman y Patricia Ahern; y finalmente la Sinfonia per la Cantata 35 per solo organo, que Charlotte Nadiger tocó valientemente al órgano barroco.

   Hemos escuchado así las voces de 22 cantantes (tantos son los elementos del coro de cámara, 7 sopranos, 5 contraltos, 5 tenores y 5 bajos) en las piezas: el coro “Sei Lob und Ehr” (Alabanza y honor) desde la Cantata n.117; el coro “Aller Augen warten” (Todos los ojos te esperan) desde la Cantata n. 23; el coro “Christum wir sollen loben” (Siempre deberíamos alabar a Cristo) desde la Cantata n. 121; el coro “Ihr werdet weinen” (Lloraremos y gemiremos) desde la Cantata n. 103; el “Kyrie eleison” (Señor, piedad) y el “Gloria in Excelsis Deo” desde la Misa en sol mayor, BWV 236; la coral “Jesus bleibet meine Freude” (Jesús será mi alegría) desde la Cantata n. 147; la coral “Ach Gott, wie manches Herzeleid” (Ay Dios, cuánto dolor en mi corazón) desde la Cantata n. 3; la coral “Christe, du Lamm Gottes” (Cristo, cordero de Dios) desde la Cantata n. 23; la coral “Verleih uns Frieden” (Concédenos la gracia de tu paz) desde la Cantata n. 42; la coral “Wer Hofft in Gott” (Quienquiera espera en Dios) desde la Cantata n. 109; el coro “Und wenn die Welt” (Aunque estuviera lleno el mundo) desde la Cantata n. 80 y finalmente el coro “Cum Sancto Spirito in gloria Dei patris”, también desde la Misa en sol mayor BWV 236. En el curso de la charla de presentación que siempre antecede los conciertos de música antigua y barroca en el Trinity-St. Paul’s Centre, el Mº David Fallis había explicado la diferencia entre coro y coral, siendo ésta la forma musical típica de los himnos religiosos después de la Reforma luterana, cuando todos ellos habían sido trasladados del latín al alemán para volverlos accesibles a todos. Había explicado también que muchas melodías para corales son en realidad tomadas del canto gregoriano (como en la pieza en programa “Christe, du Lamm Gottes”) y había hecho escuchar unas notas de la Cantata BWV 4 en la cual Bach utiliza la misma música, pero con palabras en alemán, de una secuencia pascual utilizada por la Iglesia Católica.

   Como siempre muy buenos los instrumentistas y prácticamente todos los cantantes de Tafelmusik –una mención especial merecen el tenor Cory Knight y el bajo-barítono Joel Allison, solistas con el ensemble del coro en el segundo himno –; la orquestación y dirección musical del exuberante Ivars Taurins. No cabe duda, además, de que el título de Tapicería de Bach haya sido acertado: lo digo con una punta de malicia, porque, como en una tapicería se repiten al infinito los mismos pequeñísimos dibujos, el concierto ha sido demasiado monocorde para no terminar siendo aburrido...

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