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Crítica: Virginia Martínez dirige obras de Brahms con la Sinfónica de la Región de Murcia

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Autor: José Antonio Cantón
1 de abril de 2023

Crítica de José Antonio Cantón del concierto de la Sinfónica de la Región de Murcia bajo la dirección de su titular, Virginia Martínez, con obras de Brahms en el programa

Virginia Martínez y la Sinfónica de la Región de Murcia

Sustancial Brahms sinfónico

Por José Antonio Cantón
Murcia, 23-III-2023. Auditorio y Centro de Congresos ‘Víctor Villegas’. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (ÖSRM). Directora: Virginia Martínez. Obras de Johannes Brahms.

   Uno de los últimos deseos de la directora titular de la ÖSRM, Virginia Martínez, en su última temporada como máxima responsable artística de la orquesta, función que ha desempeñado a lo largo de más de una década, ha sido hacer la integral de las sinfonías de Johannes Brahms entendida como una aspiración artística que requiere un alto grado de experiencia de todos los músicos intervinientes en su interpretación. Así ha quedado reflejado en el primer concierto de los dos programados para este proyecto en el que se ofreció las sinfonías Tercera y Primera, en ese orden.

   Virginia Martínez, ya desde los compases que abren el primer movimiento del  Op. 90, se pudo percibir el sentido heroico y amenazante a la vez que quiso distinguir y mantener a lo largo de su desarrollo, generando una sensación dramática como de tal modo pocas se ha expresado la orquesta murciana, haciendo que la acentuación de contrastes fuera la senda predominantemente elegida del discurso, lo que generaba una impresión de marcada vitalidad en la manera de ejecutar los músicos las indicaciones que con gran detalle de gesto se proyectaban desde el pódium. La obra entró en un momento de reposo con el segundo movimiento, un andante el que destacó el buen hacer del solista de clarinete de esta formación y, por extensión, del resto de la sección de viento-madera. Un tratamiento de serena añoranza, cálido candor y cuidada sencillez se puso de manifiesto en este tiempo que fue tratado en todo momento con extrema delicadeza por parte de la directora dándole un singular y exquisito tratamiento de gran musicalidad.

   Cierta viveza contenida fue el carácter que dio a la construcción del tercer tiempo, haciendo buena la indicación poco que determina el compositor. Se convirtió así en uno de los momentos más hermosos de la velada con el empaste alcanzado por la sección de cuerda que llevó su canto a un admirable grado de lirismo, muy contrastado por la sección de los vientos-madera. La trompa secundó tal expresividad en la re-exposición provocando que las demás secciones instrumentales expandieran su presencia con una controlada dinámica. La tensión volvía con el Allegro final en el que la directora retomaba al brío expresado en la primera parte de la obra destacando la desafiante emocionalidad que requiere hasta llegar a la tranquila declinación de la sinfonía que levantó los primeros aplausos de la noche.

   Virginia Martínez quiso desde el primer momento generar la sensación de monumentalidad, que presentó los bien ritmados golpes de Miguel Ángel Alemán, timbalero titular de la ÖSRM, especialmente acertado durante toda la actuación, creando la densidad expresiva que requiere el inicio de la Primera sinfonía. La complejidad temática subsiguiente con cerca de ocho ideas distintas entre principales y secundarias fue bien diferenciada en todo momento dejando la sensación de una exposición muy detallada en medida y dinámica producto de un trabajo analítico de la directora, muy acertadamente asumido por el instrumento orquestal del que destacaron los vientos. Con una apreciable economía de gesto transmitió el aire contemplativo que quiso dar al Andante muy bien sustanciado por el oboísta y el clarinetista, solistas que siguieron los ondulantes pasajes centrales que venían acentuándose desde pódium con indicaciones de manifiesto lirismo y que tuvo su culminación en la intervención final del violinista Darling Dyle, concertino titular de la orquesta.

   Ésta, desarrollando una tensión que reflejaba en su conjunto un gran compromiso artístico, funcionó con sentido poético en el Allegretto ajustando su rebrincado ritmo a la placidez de los clarinetes antes de entrar en su episodio central más intenso, ritmado con acierto antes de afrontar la conclusión, a la que llegó la orquesta después apuntar con elegancia una pequeño recordatorio de carácter re-expositivo. El extenso tiempo final estuvo marcado por un sentido dramático en su inicio que sólo fue calmado por la trompas con un tema que llevó a que la orquesta enunciara un pasaje coral con gran solemnidad antes de encaminarse al final del movimiento, expresado con gran cohesión formal, fruto de la potente e interactiva dicción de directora e instrumento orquestal, concluyendo con esa imponente coda que presenta este movimiento en la que tanto la cuerda como el metal de la ÖSRM estuvieron a gran altura conceptual y sonora sacando lo mejor de su música que es como decir del mejor sinfonismo romántico dada la esencialidad con la que ésta fue expuesta, entrando así plenamente en el espíritu del gran  compositor hanseático. Un cerrado aplauso culminó una sólida velada de la ÖSRM en lo artístico y en lo emocional que se mantendrá en el recuerdo de los aficionados.

Foto: Sinfónica de la Región de Murcia

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