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Crítica: Yamandu Costa en el Festival de la Guitarra de Córdoba

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Autor: José Antonio Cantón
20 de junio de 2021
Yamandu Costa

Mago de las siete cuerdas

Por José Antonio Cantón
Córdoba. 15-VII-2021. Teatro Góngora. XL Festival de la Guitarra de Córdoba. Recital de Yamandu Costa.

   Uno de los momentos cumbre de la cuadragésima edición del Festival de la Guitarra de Córdoba ha sido el protagonizado por el guitarrista brasileño Yamandu Costa haciendo un repaso por sus temas preferidos así como incorporando otros de reciente inspiración y factura, que han llevado al público, que llenaba la totalidad de aforo del teatro, a un verdadero delirio. Estrenaba un instrumento del prestigioso guitarrero conquense  Vicente Carrillo al que, desde el inicio de su actuación, sometió a una verdadera tour de force, pudiéndose percibir que se sentía cómodo en el escenario y a gusto con el ambiente y la sonorización, expandida y a la vez de muy matizada resonancia, que le permitía proyectar todo lo que daba de sí su arrolladora personalidad musical. 

   Haciendo una pequeña explicación previa a cada interpretación, se hizo una sola realidad sonora y musical con la guitarra demostrando cómo ha llegado a tan alto grado de destreza y coordinación manual desde un natural e idiomático proceso de sincronización, que solamente puede ser adquirido e «introyectado» desde la época infantil. Su destreza es tal que es muy difícil, aún para el oyente muy avezado, procesar toda la información que emana de su guitarra, favorecida en sonoridad por esa séptima cuerda que enriquece y profundiza sus armónicos. La estructura física de sus manos, extremadamente ágiles y precisas en el traste del diapasón y en el tañer, determinan claramente la suprema excelencia de este músico que parece no tener otro límite técnico que el que se impone a sí mismo en un proceso constante de auto-superación, convirtiendo así sus interpretaciones que sólo pueden darse desde sus prodigiosas facultades. También es manifiesta su natural y absoluta identificación con el género musical que ha vivido y experimentado desde la tierna infancia en su tierra natal, el fronterizo estado brasileño de Rio Grande do Sul, donde confluyen influencias folclóricas diversas (argentinas, uruguayas, paraguayas e indígenas varias de la zona del Mato Grosso) que vienen a perfeccionar su propia vivencia musical enriqueciéndola hasta límites continentales, dada su demostrada facilidad para adentrarse en cualquier estilo iberoamericano, como pudo disfrutarse en un exquisito y transfigurado tanguillo.

   El haber crecido desde muy pequeño en un ambiente musical, ha condicionado sobremanera ese natural homo musicus que lleva dentro, superando en su ejercicio la comunicación propia para la que está destinado el lenguaje, al situarse con su arte en una dimensión superior que va directamente al sentimiento y a la emoción del oyente, que se ve constantemente sorprendido ante tan inalcanzable grado de magnificencia expresiva. Su tañer trasciende el efecto sonoro y, diríase incluso musical, para llegar a un nivel de sensibilización que sólo es, está y tienen, como privilegio de los dioses, los verdaderos genios como es Yamandu Costa. Aún cuando su inspiración venga sustentada en una grata experiencia vital, como la serenidad que le reportó una pequeña estancia en la isla canaria de La Graciosa, se siente ese sustancial e ineludible carácter de su irresistible carisma como guitarrista.

   Debería ser estudiado como ejemplo de músico hecho a partir de un instrumento, en este caso la guitarra, que lleva a unos límites expresivos que sólo pueden entenderse desde una práctica temprana convertida en estímulo de una constante y continuada superación técnica desarrollada como una insustituible necesidad emocional, derivando en un instintivo por espontáneo sentido de la perfección, que se materializa y se hace palpable en la madurez musical por la que está pasando Yamandu Costa, sustentada en una serie de habilidades que no parecen tener límite en la transformación sonora del instrumento al que enriquece de tal manera en carácter y expresividad que, emitir un juicio sobre su capacidad artística se presenta al que suscribe como una pretensión crítica absolutamente imposible de realizar y menos de intentar dilucidar. Sería como pretender entrar en el mundo de la genialidad, ámbito en el que se desarrolló el recital de Yamandu Costa quedando, con toda seguridad, como imborrable recuerdo en la historia del Festival.

Foto: Festival de la Guitarra de Córdoba

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