Crítica de Pablo Sánchez Quinteiro del concierto ofrecido por la Accademia del Piacere y Constantinople en el Festival de Música Ciudad de Lugo
De Sevilla a Isfahan
Por Pablo Sánchez Quinteiro
Lugo, 13-V-2026. Auditorio Fuxan os Ventos. Accademia del Piacere y Constantinople. «De Sevilla a Isfahan». Fahmi Alqhai y Kiya Tabassian, dirección Accademia del Piacere. Fahmi Alqhai– Viola da gamba e dirección musical; Rami Alqhai – Viola da gamba; Johanna Rose – Viola da gamba; Constantinople; Kiya Tabassian – Setar, voz e dirección musical; Didem Basar – Kanun; Hamin Honari – Tombak, Daf; Patrick Graham – Percusión.
La Semana de Música del Corpus, integrada desde hace tiempo en el Festival de Música Ciudad de Lugo, alcanzó este año su 53.ª edición, confirmando una vez más su condición de cita imprescindible en la vida cultural galaica. Entre el 13 y el 30 de mayo, siete conciertos articularon una programación distinguida por un nivel artístico muy elevado. Músicas comprendidas entre el Renacimiento y el siglo XX, formaciones camerísticas, propuestas sinfónicas y conjuntos especializados en interpretación historicista configuraron, en su conjunto, una atractiva programación que hizo de la diversidad y la calidad sus principales señas de identidad. Tres de los conciertos tuvieron lugar en el flamante Auditorio “Fuxan os Ventos”, mientras que los cuatro restantes se celebraron en el siempre acogedor Salón Regio del Círculo de las Artes. En ambos escenarios la respuesta del público fue excelente, con una asistencia que confirma la arraigada relación de Lugo con un festival que procura presentar programas singulares, repertorios poco transitados y combinaciones instrumentales capaces de ampliar la experiencia de los asistentes.
La jornada inaugural llenó el “Fuxan os Ventos” para recibir a Accademia del Piacere, dirigida por Fahmi Alqhai, y al conjunto canadiense Constantinople, encabezado por el intérprete de setar y cantante Kiya Tabassian. Bajo el título De Sevilla a Isfahán, la velada planteaba un viaje imaginario entre la península ibérica y las cortes persas y otomanas de los siglos XV y XVI. No se trataba simplemente de yuxtaponer dos tradiciones, sino de explorar sus correspondencias tímbricas y expresivas desde una perspectiva contemporánea. Fue una experiencia sensorial diferente que atrajo a un público de lo más diverso, distinto del habitual en los conciertos de música clásica: un público relativamente joven, curioso y abierto a nuevos horizontes.
La formación reunía las tres violas da gamba de Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose con el setar y la voz de Tabassian, el kanun de Didem Basar y las percusiones de Hamin Honari y Patrick Graham. Las violas aportaron profundidad, densidad y una expresividad casi vocal. El setar, un laúd persa de mástil largo y sonido delicado, íntimo y cristalino, y el kanun, una cítara de numerosas cuerdas pulsadas capaz de producir rápidas ornamentaciones y brillantes cascadas sonoras, introdujeron una luminosidad más incisiva y ornamentada. Los dos percusionistas, por su parte, sostuvieron una pulsación flexible, cambiante y nunca rutinaria.
La música fluyó entre Oriente y Occidente de manera natural, sin artificios ni simplificaciones. Más que enfrentar dos universos sonoros, los intérpretes revelaron afinidades que parecían haber permanecido ocultas entre ambos mundos: inflexiones melódicas, formas de ornamentación, ritmos y una gran capacidad para transformar la música en pura narrativa.
Las composiciones anónimas persas del siglo XVI -Golestan, Ghome Ajam y Pir-e Mey Foroush- introdujeron desde el comienzo el carácter modal, ornamental y flexible de aquel universo sonoro, alternando formas instrumentales con páginas vocales vinculadas a la poesía. Esa dimensión lírica reapareció en Si tus penas no pruebo, de Francisco Guerrero, interpretada por Fahmi Alqhai a la viola de gamba, cuya glosa permitió trasladar la polifonía original al terreno de la variación instrumental con una ornamentación más libre. Adicionalmente, el núcleo español del programa reunió algunas de las formas más representativas de la literatura para vihuela: Las Diferencias sobre Conde Claros, de Luis de Narváez, como ejemplo temprano de desarrollo de la variación sobre un esquema armónico recurrente, y la célebre Fantasía que contrahaze la harpa en la manera de Ludovico, de Alonso de Mudarra, con su evocación mediante resonancias cruzadas y arpegios los efectos del arpa. La popular Romanesca sobre Guárdame las vacas prolongó ese gusto por transformar materiales populares, reelaborados aquí por Fahmi Alqhai con su indiscutible talento improvisador.
El Nikriz Pishrow de Aga Mu’men y el Buzurg de Dimitrie Cantemir nos remitieron a la tradición cortesana otomana, construida sobre modos de fuerte personalidad expresiva y diseños rítmicos repetitivos. Cantemir, además de compositor, fue uno de los grandes transmisores escritos de aquel repertorio. Frente a ellos, el Fecit potentiam y la Fantasía 37 de Miguel de Fuenllana devolvieron el programa a la densidad contrapuntística de la vihuela española, antes de que el Fandango de Santiago de Murcia aportase una energía rítmica más directa, ya orientada hacia el mundo de la danza. El cierre con Chavosh, de Kiya Tabassian, sobre versos de Hafez, condensó finalmente el espíritu del concierto: una música contemporánea profundamente enraizada en la tradición persa, en la que canto, recitación e improvisación actuaron como punto de encuentro entre memoria histórica y creación viva.
Así concluyó una experiencia de enorme poder evocador, tanto musical como emocional, especialmente pertinente en unos tiempos que invitan a reflexionar sobre las fronteras, los movimientos migratorios y la convivencia entre culturas. Difícilmente podía pedirse una apertura más estimulante.
Fotos: PSQ
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