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CRÍTICA: MAGNÍFICO CONCIERTO DE ARCADI VOLODOS Y EL DIRECTOR MICHAEL FRANCIS EN LAS JORNADAS DE PIANO 'LUIS G. IBERNI' DEL AUDITORIO DE OVIEDO, por Aurelio M. Seco

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Autor: Aurelio M. Seco
2 de diciembre de 2012
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Michael Francis

GRAN PERSONALIDAD

Oviedo. Auditorio Príncipe Felipe. 1/12/12. Jornadas de Piano "Luis G. Iberni". Piano: Arcadi Volodos. Dirección musical: Michael Francis. Oviedo Filarmonía. Obras de Brahms, y Mendelssohn.

      Recuerden el nombre de Michael Francis porque, o mucho nos equivocamos, o está llamado a hacer grandes cosas en el mundo de la dirección orquestal. Se presentó en Oviedo dentro de las Jornadas de Piano "Luis G. Iberni" para acompañar a uno de los más grandes pianistas de la actualidad, Arcadi Volodos para más señas, pero se acabó convirtiendo en otro de los  protagonistas de la velada por la calidad de su trabajo. Volodos estuvo a la extraordinaria altura artística a la que ya nos tiene acostumbrados. Interpretó el Concierto para piano y orquesta nº 2 de Brahms con una facilidad desconcertante. El pianista ruso, que está de vuelta de la obra en lo técnico y en lo musical, la afrontó con tal relajación física que incluso llegó a resultar un tanto indolente. No hay que olvidar que estamos ante un auténtico prodigio del piano, de los que nacen cada mucho tiempo. Sin embargo, creemos que el pianista podría haber ido un poco más allá en la expresión de la profundidad dramática de la obra. Estamos hablando de Brahms.
      Pero no fue una versión únicamente de solista. La Oviedo Filarmonía resultó un estimulante  compañero de escenario, un aspecto que se notó y mucho en la compenetración entre ambos. No se ofreció una versión para el puro lucimiento de Volodos. Michael Francis consiguió salir al paso de las dificultades de la obra acompañando con gusto y rodeando al pianista de un contexto orquestal que nos hizo respirar una reconfortante tensión emocional. No todo salió igual de bien, incluido algún inexplicable despiste puntual de uno de los músicos, que pareció confundirse de compás. El segundo movimiento del concierto, muy difícil de acompañar, mostró algunas inconsistencias, pero éstas no lograron nunca empañar el alto nivel ofrecido por la orquesta, que tuvo participaciones tan brillantes como las ofrecidas por el chelista Gabriel Ureña, que fue felicitado por Volodos al finalizar el concierto, y Fernando Arias, extraordinario percusionista que hace de cada toque de timbal un privilegio para cualquier orquesta del mundo. Tras la obra de Brahms, Volodos regaló una preciosa propina, una transcripción para piano realizada por él mismo, de la canción Damunt de tu nomes les flors de Mompou (del ciclo de cinco canciones titulado "El combat del somni", basado en textos de Josep Janés), llena de sensibilidad y un estilo claro y depurado que resultó ideal para la obra.

      Desde los primeros compases de la Obertura trágica de Brahms fue evidente que estamos ante un joven director de gran talento. Francis influyó mucho en la sonoridad de la Oviedo Filarmonía. De hecho, propuso unas versiones muy valientes, llenas de energía, cuidada factura sonora y amor por el detalle, tres aspectos que, todo hay que decirlo, hemos echado en falta en las batutas que la orquesta ha invitado en lo que va de año. Michael Francis ofreció una magnífica interpretación  de la Sinfonía Escocesa de Mendelssohn. Muchos aspectos interpretativos se pueden discutir, pero la decisión y personalidad de que dio muestras defendiendo su propuesta resultaron dignas de admiración. Estamos ante un director interesantísimo, desde luego y a la vista de su gestualidad, profundo admirador del arte de Carlos Kleiber, del que resulta imposible desprenderse si se tiene un poco de sensibilidad. Francis recuerda a Kleiber incluso en su aspecto físico, y en su personalidad sobre la tarima, que resplandece por su fortaleza, elegancia y honestidad. Desde este punto de vista, el primer tiempo resultó profundamente emotivo, por sus cuidadísimos contrastes dinámicos y por la musicalidad de la versión, que resultó, a un tiempo, dramática, enfática y pictoricista. Haría bien la Oviedo Filarmonía en fichar a este artista para los próximos años. Hacía tiempo que no escuchábamos de la orquesta un sonido tan atractivo. Gran personalidad la de Michael Francis. No le dejemos escapar, por favor.

 

Carlos Kleiber
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