Crítica del espectáculo de danza con dirección artística y creación coreográfica de Antonio Najarro sobre obras musicales de Enrique Granados, Isaac Albéniz, Julián Bautista, Joaquín Malats, Joaquín Larregla, Jacinto Guerrero y Manuel Infante
Un rayo de luz para la danza española escénica
Por María José Ruiz Mayordomo
Madrid, 10/17-1-2026. Fundación Juan March. Les Ballets Espagnols de «La Argentina». Dirección artística y creación coreográfica: Antonio Najarro. Composición Musical: Enrique Granados, Isaac Albéniz, Julián Bautista, Joaquín Malats, Joaquín Larregla, Jacinto Guerrero, Manuel Infante. Libretos y argumentos: Tomás Borrás, Enrique Fernández Arbós. Dirección musical, piano y arreglos: Luis Fernando Pérez. Dirección de Escena: Carolina África. Escenografía original: Néstor Martín-Fernández de la Torre, Diseño de iluminación: Nicolás Fichtel. Diseño de vídeo proyecciones: Emilio Valenzuela. Diseño vestuario original: Néstor Martín-Fernández de la Torre. Figurinismo y reinterpretación de diseños originales: Yaiza Pinillos. Dirección de Escena: Carolina África. Interpretación coreográfica: Helena Martín, María Fernández, Cristina Carnero, Alejandra de Castro, Carmen Díez, María Gómez, Daniel Ramos, Álvaro Madrid, Álvaro Brito, Ethan Soriano, David Acero, Javier Moreno y Diego Olmier. Interpretación musical: Thomas Potiron, [violín], Sohta Nakabayashi [guitarra clásica], Odei Lizaso [Percusión]. Asesoría Coreológica: Idioa Murga Castro y Alejandro Coello. Grupo de investigación ERC (Spain On Stage. Dance and the Imagination of National Identity).
Cuando las compañías de Danza Española Escénica van cerrando una tras otra, cuando el expediente para su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) lleva desde hace casi dos lustros en algún cajón del Ministerio de Cultura, cuando el propio Ballet Nacional de España se aleja de su identidad como representante del lenguaje español de Danza, surge un rayo de esperanza de la mano de una fundación privada.
Desde la Fundación Juan March, todo un equipo artístico, conjunto gestor, y la colaboración con la más alta institución de investigación en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través del Instituto de Historia, se embarcan nuevamente en una actividad de alto riesgo: Renovar miradas sobre la identidad española en Danza, desde la excelencia.
Y lo logran. Logran que la Danza Española Escénica, configure «nuestra identidad colectiva como pueblo, por su carga identitaria y capacidad de evocación y emoción».
La Fundación Juan March, de la mano Miguel Ángel Marín, director del Departamento de Música, ha tenido el acierto volver a coproducir y programar en su ciclo Teatro musical de cámara una recuperación desde la colaboración de dos referentes artísticos, Antonio Najarro y Luis Fernando Pérez, acompañados por un plantel de artistas coreográficos, plásticos, dramáticos y musicales de primer orden, nuevamente arropado por décadas de investigación científica a través de Idoia Murga Castro y Alejandro Coello (CSIC – Instituto de Historia), siempre documentada musical y visualmente a través de los fondos de la propia fundación.
Continuación y ampliación de la anterior, si bien merecedora de la misma consideración, supera ampliamente las expectativas generadas.
Les Ballets Espagnols de «La Argentina», ofrece una visión panorámica de la identidad coréutica española. Sin concesiones, sin falsos mestizajes ni fusiones. Todo es claro: desde la Música a la Danza, pasando por el vestuario y los elementos escénicos.
Con la Danza Española Escénica nuevamente como protagonista, esta duodécimo primera edición de Teatro musical de Cámara supera las expectativas generadas con La Argentina en París, estrenado hace ahora dos años.
¡Por fin!, es la frase que se escuchó entre el público, que acabó levantándose para reconocer una Obra de Arte respaldada por la ciencia y la voluntad. Gesto unánime de un público conocedor, en posesión de criterio para apreciar la calidad y trascendencia del espectáculo que acababa de contemplar.
El espectador se encuentra ante una recuperación históricamente informada con repropuesta artística -riproposta que dirían los italianos, veteranos en el asunto-, desde el más alto nivel, especialmente atrayente, fresca y atrapadora. «Actualizada para el público de hoy» en palabras de su coreautor, Antonio Najarro.
Cada uno de los elementos de la obra, junto con el proceso de investigación previa y gestión, goza de un exquisito cuidado. También la información contextual y audiovisual, diseño de producción, tiempo de preparación, artefactores y medios para poder recuperar el corpus dancístico. Y se nota.
Con el eje central en la Danza y en la Música, la responsabilidad compartida entre Antonio Najarro y Luis Fernando Pérez resulta equilibrada y mutuamente enriquecedora. La retroalimentación, la complicidad entre los aspectos cinético y sonoro resulta evidente y digna de agradecimiento.
Un espectáculo muy bien diseñado en su trascurso, ágil en la hilazón entre piezas coreográficas y sonoras, en las transiciones lumínicas y escenográficas.
Un programa cuidadosamente elaborado, con versiones en papel y descargable.
Trabajos previos desde el Instituto de Historia del CSIC. Idoia Murga y Alejandro Coello que tuvieron su corolario en la monografía Los Ballets Espagnols de Antonia Mercé «La Argentina» cuyo proceso de elaboración se refleja aquí.
La creación coreográfica
Pero todo ello resultaría superficial sin la Danza Española Escénica. La calidad coreográfica, tanto en concepción como en realización, dotan al espectáculo del elemento esencial para su incorporación y pervivencia en el repertorio clásico-canónico para la Danza Española Escénica.
El dominio coreolingüístico y de poética compositiva sobre géneros tradicionales –cultos y estilizados desde el folclor– propicia esa variedad coréutico-dialectal que se encuentra generalmente ausente de la escena contemporánea para la Danza Española Escénica.
El texto coréutico sería perfectamente reconocible e identificable como español, aún si se le despojara de la indumentaria y del soporte sonoro. Virtud muy a tener en cuenta.
La sutileza forma parte del pensamiento coreográfico argentinesco. Un metalenguaje que funciona por microgestos y silencios, disfrutable en tono mayor para iniciados y conocedores en profundidad, y en modo menor para el público neófito en Danza Española Escénica.
Microgestos perceptibles en las pocas fuentes audiovisuales de que por el momento disponemos, con posibilidad de visualización en la propia Fundación Juan March, antes de acceso a la sala de exhibición.
Característica del nivel más alto de comunicación artística e intelectual, esta sutileza se encuentra en la creación de Najarro. Así, la supresión del sonido de las castañuelas en Córdoba se erige en reverente reconocimiento a la sublime interpretación de Antonia Mercé y a Mariemma, su heredera y puente transmisor. Aquellos matices en consonancia con las apuestas interpretativas de Enrique Luzuriaga o Miguel Bustamante resonaron imaginariamente en nuestros oídos. En asociación-disociación con la contemplación de la propuesta dancística actual.
Las Seguidillas Manchegas de escuela, quizás una de las primeras «estilizaciones» en las postrimerías del barroco-rococó, desde la danza tradicional, también tuvieron referencia propia en dos nuevas propuestas acorde con la base musical.
El legado de Pedro Azorín para la jota aragonesa, quedó representado a través de las ornamentaciones míticas del maestro hasta su creación del denominado «salto de Albalate», o del paseo de la Jota de Calanda hasta el uso de las castañuelas, en el que Najarro aportó nuevas ideas en diálogo con la música de Larregla.
La elegancia y respetuosas variaciones y transgresiones coréuticas para Las Lagarteranas extraídas de la zarzuela El Huésped del Sevillano, con partitura de Jacinto de Jacinto Guerrero sobre un tema tradicional toledano incorporando elementos con aroma charro, supusieron un paso adelante en el tratamiento estilizante de los topois (motivos) en la danza tradicional, a la vez que suponían un sutil homenaje a Alberto Lorca y al Ballet Español «Antología» (la Jota de la Alcaldesa o la Jota de La Linda Tapada, del Maestro Alonso). Reconocimiento implícito de la Zarzuela, género de acogida para la Danza Española Escénica, y recientemente declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado Español.
Como en toda destilación-estilación sobre y desde el folclore coréutico, primó la evocación y reconocibilidad estilizada en combinación con la indumentaria como signo de representación, el calzado, y la mediatización del movimiento que supone el uso de castañuelas diferenciado.
Otro de los aspectos a destacar es el tratamiento para las castañuelas. Es sobradamente conocido el virtuosismo de Antonia Mercé para pasajes largos en trémolo (carretilla) ligado, y acentuado desde la mano izquierda; Najarro lo utiliza proporcionadamente, en alternancia con piezas en las que la transparencia y sofisticada sencillez ofrecen ese tan deseable contraste. También la incorporación de castañuelas de tinte folclórico, asidas a la mano por el dedo corazón, fabricadas en madera y con sonoridades específicas.
Los códigos gestuales y coreográficos del abanico femenino quedaron patentes desde el inicio de la función. Un elemento en el que la energía y la sutileza se entretejen, fabricando efectos metafóricos de transformación y renacimiento en relación con las alas de la mariposa que evocan.
Los sedosos flecos del femenino mantón de Manila –imágenes idealizadas del cabello– trazaron en el aire intersticios de luz y sombra, generando estelas caracoleantes en espirales formadas a partir del movimiento de los brazos, unas veces sinuoso, otras veces enérgico. La elección de tejidos y colores supuso otro de los aciertos para este espectáculo.
El coreautor
Antonio Najarro es heredero directo del pensamiento coreográfico y concepto estético de Antonia Mercé «La Argentina».
En este momento, se encuentra en el cenit de su creatividad: atesora madurez, experiencia, incorporación de vivencias eclécticas y persistencia en la preservación y desarrollo armonioso del lenguaje español de Danza, sin renunciar por ello a los neologismos coreolinguísticos y espaciales que suponen el progreso evolutivo e innovación desde dentro, en un arte milenario, poliédrico y evanescente como es la Danza Española Escénica.
El director musical
Desconocido para los aficionados a la Danza Española Escénica, Luis Fernando Pérez aporta la base sonora idónea para la concepción, realización e interpretación coréuticas, de forma impecable y sobresaliente.
Velocidad, articulación, fraseo, acentuación, matices sonoros, concepto coreomusical, complicidad con la Danza y con la línea rítmico-melódica de las castañuelas –concebidas como instrumento musical– definen su valiosísima aportación al engranaje escénico.
Conocedor en profundidad de las obras de Albéniz que conforman el soporte sonoro para este espectáculo, es asimismo el responsable de la edición digital y de descarga de Iberia, patrocinada por la Fundación Albéniz.
El equipo de investigación coreológica y documental. El resultado de años de trabajo
Liderado por Idoia Murga, referente nacional e internacional en investigación sobre la Edad de Plata en la Danza Española Escénica, agrupa un conjunto transdisciplinar de estudiosos que desde hace lustros ejerce su actividad callada y continua desde el Instituto de Historia del CSIC.
Lo que ahora se conoce como «transferencia de conocimiento» ha conformado el sólido basamento sobre el que se hace posible re-crear en forma de espéculo históricamente informado la obra de arte coréutico, desde la excelencia de la interpretación documental con experiencia en el movimiento. Sin esta base fundamental, la realización artística, el camino del signo al cuerpo, hubiera resultado bien imposible, bien sesgado.
Murga ha consagrado su línea de investigación desde la Historia del Arte, desde la Historia de la Danza y desde la propia Danza (enfoque mixto étic-émic desde el punto de vista académico).
Ya sea desde el aspecto documental y organizativo, o desde las actividades prácticas y experimentales del Coreolab, su actividad personal y de liderazgo para líneas de trabajo innovadoras tanto empíricas como prácticas, y directamente relacionadas con la corriente vanguardista de transferencia del conocimiento, trazan un perfil polifacético excepcional y difícil de repetir.
Los intérpretes coréuticos: Un elenco equilibrado y versátil
La juventud y el maduro peso escénico conviven y equilibran la interpretación coréutica. La totalidad del elenco posee entrenamiento multidisciplinar, ya sea en Ballet Clásico Español, Baile Bolero, Danza Folclórica española, Baile flamenco y las transversalidades propias del entrenamiento de un artista coréutico contemporáneo.
Cada intérprete aporta su propias dimensiones gestuales, su propia cualidad cinética, contempladas desde la perspectiva individual, y articuladas orgánicamente en el aspecto colectivo a modo de orquesta coreográfica.
En este sentido, bondad y mérito de conjunto en disciplina homogénea dentro de la diversidad.
Y lo más importante, la transmisión del disfrute, goce y gozo interpretativo, la complicidad. Muy perceptible para el público, contribuyó a esa comunión tan deseable entre el artista y el espectador.
Los intérpretes musicales
Solistas de prestigio a nivel individual, conjunto perfectamente empastado, regaló al público asistente interpretaciones musicales que serán recordadas y saboreadas durante mucho tiempo.
Luis Fernando Pérez, considerado uno de los mayores expertos en el repertorio español pianístico, se ha ganado sobradamente el prestigio como uno de los músicos más excepcionales de su generación (El renacimiento del piano español - Le Monde).
Como referencia complementaria, su grabación de Goyescas de Granados recibió el Diapasón de Oro y el Choc del año de la Revista Classica.
Su interpretación de la Suite Iberia de Albéniz ha sido considerada «La cuarta Iberia mítica» por la revista Grammophone, junto a las de Esteban Sánchez, Alicia de Larrocha y Rafael Orozco.
En sus manos, la música de Albéniz, de Granados y de Mompou revivió y transportó al público hacia esa dimensión del Arte imposible de explicar con palabras. Descender al plano humano para aplaudir resultó francamente difícil, porque la tentación de permanecer en el universo onírico generado era demasiado intensa.
Sohta Nakabayashi, interprete excepcional de guitarra clásica, aportó sonoridad, frescura juvenil, estabilidad, textura y ritmo en sus intervenciones dentro del conjunto, y como solista.
Su interpretación del Vito de Gracia de Manuel Infante (Danses Andalouses. III. Gracia - El vito) que ya utilizara Gerónimo Jiménez en el intermedio de La Boda de Luis Alonso, constituye, a partir de ahora, el canon como soporte sonoro para las open.spotify.com/intl-es/track/4gzcrs3Xy01rJSkw3qiQPu?flow_ctx=51fe57f2-8bbe-4d0f-a447-13344e04bcce%3A1768247972">presentes y futuras versiones o nuevas creaciones de su coreografía.
Thomas Potiron, considerado uno de los mejores violinistas del panorama musical actual es, quizás, el más vanguardista y experimental en su trayectoria artística. Ha experimentado con músicas del mundo y en el terreno de la Loup Station. Su actividad con la compañía Yllana, le proporciona experiencia en la interacción escénica.
En su justo punto interpretativo ,tanto musical como coreomusical, aportó naturalidad y cálidas texturas que contribuyeron al acomodo y seguridad cinética para los intérpretes coréuticos.
Odei Lizaso, percusionista que interactúa escénicamente con el baile flamenco desde hace 15 años, ha formado parte de las compañías de Rafaela Carrasco, Manolo Cruceta, y desde 2022 colabora con Antonio Najarro.
Músico interdisciplinar, domina distintos conceptos percutivos desde diferentes ángulos multuculturales. Su intervención goza de esa elegante discreción que el público aprecia.
La Dirección de escena y co-dramaturgia, o cómo conseguir inteligibilidad estéticamente impecable
Que Carolina África es ya una de las figuras consagradas en la escena dramática es algo que queda patente. Esta es su tercera colaboración con Antonio Najarro, por lo que la mutua retroalimentación ha quedado más patente y entrelazada que en el espectáculo anterior.
En el ámbito de la Danza, resulta anecdótico, e incluso excepcional, este tipo de colaboración continuada que contribuye de manera holística al progreso y proceso artístico.
El gesto pantomímico en su justa proporción y dosificación, y la asociación equilibrada de relaciones coreicas intertextuales podría sintetizar como lema o declaración de principios.
El respeto por los contenidos dramáticos, por los intérpretes coréuticos y por el texto coreográfico ha derivado en un resultado un redondo, sin fisuras, que procura esa fluidez tan de agradecer en estos momentos en que lo oscuro o indescifrable parece campar por sus respetos.
Vestuario en óptima reinterpretación para el momento actual
Yaiza Pinillos comparte con Néstor Martín-Fernández de la Torre sus vivencias tinerfeñas. Artista integral del diseño para la Danza, sus creaciones han marcado escuela. Lleva más de 10 años colaborando con Antonio Najarro. De esta camaradería artística surgen resultados excepcionales como el que ahora es posible admirar.
Reinterpretar y actualizar la indumentaria para Danza es tarea harto específica y delicada. Requiere el estudio y análisis de los cánones establecidos, y desde la documentación histórica disponible, así como desde distintas perspectivas.
La indumentaria es sigo de representación en cuanto a género características de un personaje, de un estilo de danzar y de una estética compuesta de planos, volúmenes, texturas y colores; significa asimismo la chair représentée (carnalidad representada) en una sinuosa cascada de colores, texturas y volúmenes.
También plagado de sutiles referencias como aquella del Sombrero de Tres Picos para el intermedio de Goyescas.
Realización de vestuario
Esa asignatura pendiente, que aquí alcanza nivel muy sobresaliente. Gabriel Besa es otro de los descubrimientos a través de este espectáculo. Una realización de vestuario que supera la excelencia, permite a los artistas un movimiento fluido que propicia efectos visuales de gran belleza.
Escenografía en 3D
Emilio Valenzuela aporta un elemento escénico que baila junto con los intérpretes coréuticos y consigue construir dinámicas desde la bidimensionalidad. La transmutación escenográfica contribuye al enriquecimiento de la narrativa,apoyando visualmente a la dramaturgia y a la danza.
Difusión
La campaña de difusión y las acciones relacionadas cumplen perfectamente con el lema «enseñar deleitando», y crean expectativas favorecedoras para la recepción de la Danza Española Escénica y sus procesos de investigación, creación e interpretación.
La Fundación Juan March y el futuro de la Danza Española Escénica
La Fundación Juan March constituye en estos momentos uno de los referentes para la Danza Española Escénica del futuro.
Ofrece al investigador coreológico Biblioteca y Centro de apoyo a la investigación. Una unidad de recursos de incomensurable valor para las futuras generaciones de coreólogos y coreautores.
En definitiva, la combinación de voluntad, esfuerzo y, sobre todo, calidad tanto en lo artístico como en la investigación previa y planificación de producción, convierten a Les Ballets Espagnols de «La Argentina» en el ideal punto de partida para el renacimiento de la Danza Española Escénica.
Que así sea.
Fotografías: Eduardo López.
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