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Crítica: Davide Trolton dirige a los Solisti Aquilani en Bolonia

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Autor: Magda Ruggeri Marchetti
20 de octubre de 2026

Crítica de Magda Ruggeri Marchetti del concierto protagonizado por Davide Trolton y los Solisti Aquilani en Bolonia

Davide Trolton dirige a los Solisti Aquilani en Bolonia

El gusto por lo antiguo

Por Magda Ruggeri Marchetti
Bolonia, 7-X-2026. Auditorio Manzoni. 40 años de Musica Insieme y Festival Respighi Bolonia. Concerto op. 69 para cuerda, piano y percusión de Alfredo Casella. ‘Malédiction’ S 121 para piano y orquesta de cuerdas de Franz Liszt. ‘Piccola Suite’ en estilo antiguo para pequeña orquesta de Marco Taralli. ‘Trittico Botticelliano’ P 151 de Ottorino Respighi. Piano: Michele Campanella. Orquesta: I solisti aquilani. Director: Davide Trolton.

   Ha sido esta una velada especial en el Auditorium Manzoni por coincidir los cuarenta años de “Musica Insieme” con el “Festival Respighi”, dirigidos por el joven Davide Trolton con el pianista Michele Campanella como solista. El gran maestro celebrará en 2027 el doble hito de su ochenta cumpleaños y sesenta de carrera musical y en la apertura del concierto se desveló que estaba destinado a la celebración de este aniversario. El programa del concierto ha tenido como guía el gusto por lo antiguo del siglo XX italiano, coincidiendo con el que cultiva también un autor de hoy como Marco Taralli, que rinde homenaje a los caracteres de las músicas del pasado. 

   El concierto de Alfredo Casella fue compuesto en 1943 y ejecutado por primera vez en Basilea el 22 de marzo de 1945 dirigido por Paul Sacher, a quien estaba dedicado. La obra nació durante las persecuciones nazis de que fueron objeto Casella y su familia en el periodo de la ocupación alemana de Roma. El primer movimiento (Allegro) recuerda modelos bachianos, mientras la Zarabanda oscila entre estilismos clásicos y arias populares para concluir con un Finale Allegro. El concierto figura entre sus obras más significativas y muestra la imperturbable serenidad del músico a pesar de las circunstancias, provocando alteraciones perceptibles en ciertos módulos estilistas, pero Michele Campanella es un gran pianista que supo hacer apreciar la belleza de la música.

   A continuación el director propuso “Malédiction” de Liszt, escrita en 1830 con el requerimiento de un pianista de técnica sólida y segura como la del propio compositor, que llenó con su nombre las crónicas concertísticas de su tiempo. Liszt libró una importante batalla por la difusión del melodrama italiano, empezando por Verdi hacia quien profesaba sincera admiración. El maestro húngaro era un gran pianista y se distinguíó del pianismo de Chopin resumiendo todas la experiencias precedentes maduradas bajo el clasicismo y preanunciando las libertades formales de la música del final del ochocientos y en el siglo XX.

Davide Trolton dirige a los Solisti Aquilani en Bolonia

   En este concierto hemos escuchado la primera ejecución boloñesa de la “Piccola Suite nello stile antico” de  Marco Taralli, un autor de hoy que rinde homenaje a las formas y a los caracteres de la música del pasado, reconociendo la tradición como materia viva capaz de mutar forma y hablar todavía a nuestro tiempo. Su Suite consta de un Preludio y cuatro movimientos, Corrente, Sarabanda, Siciliana y Saltarello, titulados respectivamente a los elementos primordiales Tierra, Agua, Aire y Fuego, de los que extrae inspiración para recrear una atmósfera de otro tiempo.

   Útimo autor de la noche fue Ottorino Respighi, compositor estudiado en particular por Maurizio Scardovi que decidió dedicarle un festival. En el Tríptico botticelliano Respighi abandona la gran orquesta de sus célebres poemas sinfónicos para evocar mejor la delicada lírica de la pintura de Botticelli. Compuesto en 1927 se editó en Milán y la primera impresión se inspira en la Primavera, evocando el bosquecillo animado por los céfiros primaverales, mientras con la suavidad de los antiguos motivos sugiere la sonrisa de la dulce estación y las figuras danzantes de las tres gracias. El fragmento inspirado en la Adoración de los magos crea una atmósfera pastoral y El nacimiento de Venus se desarrolla sobre un movimiento ondulante, casi evocador de un pausado oleaje marino.

   El público, sobre todo el más maduro, aplaudió largamente esta muestra de la atmósfera musical de tiempos pasados que sin duda tocó alguna fibra nostálgica.

 

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