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CRÍTICA: LA REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA RINDE HOMENAJE AL MAESTRO QUIROGA. Por J. J. Ponce

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Autor: J. J. Ponce
18 de abril de 2013
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POR QUIROGA


Teatro Maestranza. Concierto de Feria: Homenaje al maestro Quiroga. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Erika Leiva. Director: Santiago Serrate

       No es habitual que una orquesta sinfónica aborde programas populares, especialmente copla. No obstante hay precedentes en formaciones europeas de reconocido prestigio, como es el Caso de la Royal Philharmonic Orchestra londinense, que en su momento abordaron música de Pink Floyd, R.E.M., Vangelis, Queen o la banda sonora de la película Semana Santa, que bajo la dirección de Manuel Gutiérrez Aragón se estrenara en 1992. La propia ROSS tiene editado un disco dedicado a marchas procesionales.
      Como viene siendo costumbre, ante el inicio de la Feria de Abril, y con motivo de un homenaje al maestro Quiroga, la ROSS preparó un programa con lo más destacado de las composiciones de este músico de la copla. Manuel López-Quiroga Miquel (Sevilla, 30 de enero de 1899 - Madrid, 13 de diciembre de 1988), conocido como el Maestro Quiroga fue pianista, compositor y autor de copla. Estrenó su primera obra en 1923 Sevilla, que grande eres!, a la que siguió El cortijo de las matas y Presagio rojo, su mayor éxito en esta época.
      En 1934 empezó a dedicarse por completo a las canciones, componiendo más de cinco mil, muchas de las cuales llegaron a ser muy populares en la España de los años 40 y 50. Él no escribía las letras pero se rodeó de extraordinarios letristas (Salvador Valverde, Antonio Quintero o Rafael de León). Algunos de los títulos que le llevaron a la fama, y que se disputaron las mejores tonadilleras de la historia reciente, son: Tatuaje, Rocío, La Parrala, María de la O, Ojos verdes o La Zarzamora.
Realizó innumerables giras con figuras folclóricas como Juanita Reina, Concha Piquer, Imperio Argentina o Estrellita Castro (su primera musa).
       El programa que se presentó en el Maestranza sevillano, que abre las puertas de su Feria de Abril, recogió éstas y otras composiciones del músico, bajo la batuta del maestro Santiago Serrate, ya conocido en el foso por la reciente dirección de Cavallería rusticana (Mascagni) o la Sarka de Janacek, (obras que hubo de preparar en una semana ante la indisposición de su colega), realizando entonces un trabajo digno.

      En España ha trabajado en el Teatro Real de Madrid, en el Maestranza sevillano, en el Festival Internacional de Música y en el Pérez Galdós de Canarias, además de conciertos en México, con la OBC en Barcelona, con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, con el Grupo Modus Novus y con la Joven Orquesta de la Comunidad en Madrid. Serrate hizo una lectura personal de las partituras, modificando a veces los tempi, pero en nada alteró la esencia de la música. En la pieza que abrió el concierto (¡Ay, Maricruz! ) se notó falta de legato en la orquesta, pero a partir de Capote de grana y Oro la batuta se hizo con los músicos y la melodía corrió fácilmente por una sala entregada sin condiciones.
       Las composiciones adquirieron una dimensión diferente, al faltar la voz, y adoptaron un tono más serio, más sinfónico, pero menos intimista. La emisión vocal fue asumida principalmente por los vientos -trompetas, flautas y oboes- excepto en Tatuaje, donde violín y cello alternaron protagonismo, dotando a la pieza de unos momentos especialmente sensuales e íntimos.
       La Lirio, Me embrujaste, Ojos verdes y Triniá completaron el programa de la ROSS, que agradeció los aplausos con el regalo de. Una vez más la ROSS da muestras de su buen hacer, con independencia del programa elegido, y demuestra su flexibilidad cuando el maestro sabe qué debe y cómo debe hacer el trabajo. El concierto, sin solución de continuidad, albergó en tres ocasiones a la joven Erika Leiva, una gaditana de origen pero sevillana de adopción, que interpretó Callejuela sin salida, que popularizara Juanita Reina en los años 40, y Soleá, una pieza emblemática de Estrellita Castro. Como regalo ofreció La otra con lo que consiguió cautivar al público que llenaba la sala. Leiva cantó con voz amplificada, algo que no es necesario dado su potencial vocal, y que distorsionó en parte la belleza de emisión y el propio fraseo. La cantante no sólo interpreta sino que siente la música, la vive, y consigue transmitir emociones a los oyentes. Erika nació en Tarragona pero su origen es gaditano y la música la lleva en la sangre. Se dio a conocer en el concurso ‘Se llama copla' y desde el primer momento sorprendió por los registros que consigue alcanzar. Es capaz de sacar matices ‘mezza voce' y subir a las estratosferas, controlando el fiato, y bajar a los pianísimos más delicados. En ella se da la difícil combinación, hablando de copla, de torrente vocal y control técnico.

 

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