CODALARIO, la Revista de Música Clásica
Está viendo:

Crítica: Concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter
  • txcomparte_whatsapp
Autor: Álvaro Cabezas
14 de octubre de 2026

Crítica de Álvaro Cabezas del concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

Concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

Turina: reivindicación sevillana 

Por Álvaro Cabezas
Sevilla, 11-X-2026. Teatro Lope de Vega. Patricia Calvache, soprano; Isabel Alarcón, soprano; Alicia Naranjo, mezzosoprano; Sergio Escobar, tenor; Cristina Lucio-Villegas, piano; Rafael Ruibérriz de Torres, dirección; Coro de voces masculinas y La Orquestina. Programa: "A la Divina Pastora", op. 22; "Ave María", op. 95; "A la Asunción de Nuestra Señora"; "La Anunciación", op. 27; "Saeta en forma de salve a la Virgen de la Esperanza", op. 60; "Plegaria a la Santísima Virgen del Amparo"; "Alabado"; "Plegaria a la Santísima Virgen del Amparo"; y Moderato final de El triunfo de Afrodita, couplet de Margot y final del cuadro "Plazoleta de Sevilla en la noche del Jueves al Viernes Santo" de Margot, todo de Joaquín Turina.

   El músico y gestor cultural sevillano Rafael Ruibérriz de Torres lleva más de una década reivindicando la figura artística del compositor Joaquín Turina en Sevilla a partir de los medios sobre los que ha podido apoyarse. Quedan como importantes aportaciones sus trabajos expositivos (comisariados con su hermana, la profesora Ana Ruibérriz de Torres, que investigó la música religiosa de Turina), en la Fundación Cajasol sobre determinada documentación literaria y fotográfica del autor (en la primavera de 2014) o la recuperación de algunas de sus composiciones inéditas junto a otras piezas cofradieras y orquestales debidas a su mano en el disco A medianoche, grabado a finales de 2013 con la Banda de Música de Nuestra Señora del Sol en la época en la que Ruibérriz fue director de la formación. Más recientemente ha conseguido el respaldo institucional del Ayuntamiento de Sevilla para coordinar todas las actividades que se realicen en una misma temporada en la ciudad del Guadalquivir bajo el marco de la llamada Ruta Turina, que alcanza ahora su III edición aunando el esfuerzo de conservatorios, orquestas y teatros en torno a la música de uno de los compositores hispalenses más destacados de su historia. En esta ocasión, el concierto inaugural (que servía también para reencontrarnos con el remozado Teatro Lope de Vega), suponía una puesta de largo de las partituras recuperadas y avanzaba, tímidamente, en el terreno de la escenificación de la obra por la que, por determinadas circunstancias, es ahora Turina más conocido: su ópera Margot.

Concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

   Turina siempre ha contado con partidarios muy activos: en Madrid la labor de sus descendientes ha sido muy importante (entre los que destaca su nieto, José Luis Turina, que fuera durante muchos años director de la Joven Orquesta Nacional de España), y en Sevilla siempre ha estado presente en las palabras y obras de Manuel Castillo, Enrique Sánchez Pedrote y Carlos Colón Perales, en los nombres de colegios e institutos y hasta de la sala de cámara más importante de la municipalidad, el Espacio Turina. Ha aparecido con frecuencia en los atriles de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, sobre todo por su "Sinfonía sevillana", pero también por recuperaciones como "El castillo de Almodóvar", que se interpretó el pasado mes de julio para cerrar la temporada junto con Falla. La prueba de que también era conocido fuera de España es que su Rapsodia sinfónica fue interpretada por Seiji Ozawa y la Chicago Symphony Orchestra en el Festival de Ravinia de 1968. Pero nada de esto importa al gran público, desconocedor de estos detalles y que sólo asocia este nombre con el del autor de la marcha Margot, desde hace unos veinte años convertida en un auténtico hit procesional: idónea para los momentos solemnes o íntimos, para el discurrir por una calle estrecha o como estímulo de la vivencia de un momento único en una plaza.

   El salto cualitativo en su divulgación se hizo a través de la radio: cierto programa había grabado un extracto de la ópera, concretamente la parte instrumental que recrea el final del cuadro "Plazoleta de Sevilla en la noche del Jueves al Viernes Santo" y lo repetía sin parar para ilustrar aquellos momentos de mayor importancia a la vez que abogaba por que esta música fuera adaptada a marcha que acompañara los pasos de palio en Semana Santa. Fue José Manuel Bernal Montero, compositor, músico y presidente de la Asociación Joaquín Turina el que hizo el arreglo cuando era director de la Banda de Música de Nuestra Señora de la Oliva de Salteras, formación que grabó la obra a finales de 2004 con la intención de interpretarla tras las vírgenes que acompañaba la formación en la Semana Santa siguiente, pero, por motivos meteorológicos, hubo que esperar a que María Santísima de Consolación Madre de la Iglesia de la Hermandad de la Sed llegara al Muro de los Navarros el Miércoles Santo de 2006 para que Margot sonara, por primera vez, en la calle. Al año siguiente, la Banda de Música del Maestro Tejera hizo su propia versión, ajena al carácter amoroso y dramático de la historia que adorna la obra de Turina, presentada ahora como música lenta y solemne, con lo que se produjo su consagración popular.

Concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

   Cuando antes de ayer, en el Teatro Lope de Vega, escuchamos esta obra bajo la interpretación de los 27 músicos que formaban La Orquestina (otro guiño de remembranza turinesca), con Ignacio Ábalos como concertino y el propio Ruibérriz como director, todo nos parecía distinto. Primero por el tempo empleado, rápido y vivo, segundo por la matización de la orquestación (muy rica, exploradora de irisaciones debussianas), y tercero gracias a las voces que daban razón a la música (la soprano Patricia Calvache como protagonista, el tenor de timbre y expresividad verista Sergio Escobar como su enamorado y la saeta que desde uno de los balcones cantó la mezzosoprano Alicia Naranjo, casi vestida de mantilla), y que hacían cobrar todo sentido a lo que se escuchaba. Margot es una historia de amor escrita en 1914, un año antes que Goyescas de Granados, cuando aún se notaban los restos del oleaje del verismo italiano en la escena musical europea y está más cerca de ese mundo (igual que los primeros intentos líricos de Falla con su La vida breve, compuesta un año antes que Margot), que de cualquier otra consideración de apreciación local o de consumo interno o religioso. Se ha querido ver en ello un intento de búsqueda del arraigo de Turina en la música sevillana, andaluza o española, pero es, más bien, una llamada de atención del compositor a los estamentos internacionales porque está compuesta a partir de los ingredientes propios de su momento histórico, los mismos que se daban en el resto de Europa. En esta idea se ahonda al escuchar el couplet de Margot que se presentó en la primera parte (una canción típicamente francesa, incluso con alguna concomitancia con las de Giuditta de Lehár), y, desde luego, con el Moderato final de El triunfo de Afrodita con el que abrió plaza el piano de Cristina Lucio-Villegas, en plena lógica desarrollada después por Carl Orff y que tanto nos recordó en algún momento a Ariadna en Naxos de Strauss. Creemos que los extractos ofrecidos de esta ópera fueron las aportaciones de mayores quilates y deseamos escucharla entera y escenificada si fuera posible en Sevilla. Esto ayudaría a la comprensión del fenómeno creador de un tiempo muy concreto (la Europa prebélica) y su correcta adscripción internacional. Turina fue un elemento más de las cadenas de continuidad de ese mundo y esa mentalidad musical.

   El resto de la tarde sirvió para conocer otra faceta del compositor: la de agradaor musical de las hermandades por las que sentía un vínculo por devoción o familia. A la hora de escribir música religiosa el estilo parece alejarse de las expresividades descritas antes y mirar, más bien, al pasado belcantista: obras como "A la Divina Pastora" o "A la Asunción de Nuestra Señora" resultaron encantadoras plegarias a las mayores devociones de Cantillana, mientras que las dedicadas a la Virgen del Amparo fueron, a decir de sus hermanos, escuchadas a mayor velocidad que como lo hacen en la cita de sus cultos anuales. La "Saeta en forma de salve a la Virgen de la Esperanza" con letra de los Álvarez Quintero no llegó a la excelsitud con que la brindó María José Montiel en un concierto extraordinario de música sacra que ofreció la ROSS en el Maestranza en marzo de 2000, pero no estuvo exenta Alicia Naranjo de intención canora. 

Concierto inaugural de la III Ruta Turina en Sevilla

   Sin duda es meritorio todo este trabajo de investigación y rescate musical, máxime cuando se va a publicar en disco el contenido del concierto ofrecido como inauguración de la III Ruta Turina, iniciada en un fin de semana en que se ha celebrado, también, el aniversario de Falla en el Alcázar. En el lapso de 72 horas y a escasos 500 metros no dejó de escucharse en Sevilla música de Falla y Turina, incluso al día siguiente (mientras se grababa el concierto en el Lope de Vega), la mencionada Banda de Tejera, con su aplomo y gusto habitual, dedicó la marcha Margot a la Virgen del Rosario de Triana en la estrechez de Antillano Campos, probando de nuevo que, cuando se trata de música de calidad, dan igual los orígenes, argumentos o intenciones primeras y todo sucumbe al poder sugestivo de la melodía. Esperamos que los esfuerzos por Turina sigan consagrando importantes frutos y que Sevilla, tantas veces llamada Ciudad de la Ópera, se asocie también con este preclaro compositor.

Fotos: Elena Rodríguez Vidal

  • Comparte en Facebook
  • Comparte en Twitter
  • txcomparte_whatsapp

Compartir

<< volver

Búsqueda en los contenidos de la web

Buscador

Newsletter

Darse alta y baja en el boletín electrónico