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Crítica: Katia y Marielle Labèque inauguran el Festival de Piano «Rafael Orozco» de Córdoba

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Autor: José Antonio Cantón
6 de noviembre de 2023

Crítica del concierto de Katia y Marielle Labèque en la jornada inaugural del Festival de Piano «Rafael Orozco» de Córdoba

Crítica de Katia y Marielle Labèque en el Festival «Rafael Orozco» de Córdoba

 Sensitivo arte de las hermanas Labèque

Por José Antonio Cantón
Córdoba, 2-XI-2023.  Gran Teatro. XXU Festival de Piano «Rafael Orozco». Katia y Marielle Labèque (dúo de piano). Obras de Leonard Bernstein, Bryce Dessner, Philip Glass y Maurice Ravel.

   El concierto inaugural del Festival «Rafael Orozco» de Córdoba ha generado una gran expectación por la presencia de, puede decirse, el gran dúo para piano de las últimas cinco décadas formado por las hermanas vasco-francesas Katia y Marielle Labèque, que vino a tomar el relevo de aquel otro integrado por los hermanos Aloys y Alfons Kontarsky, indiscutibles reyes de este particular repertorio pianístico que mantuvieron su liderazgo hasta mediada la pasada década de los ochenta.

   El recital se abría con una de las obras más características de este género de literatura pianística como es la colección de cinco piezas que Maurice Ravel compuso durante los dos últimos años del primer decenio del siglo XX, Mi madre la oca, realizada específica y originalmente para piano a cuatro manos. Herederas del mejor estilo raveliano, las hermanas Labèque se adentraron en el primer episodio con una dulzura y encantamiento difícil de alcanzar, donde su infantil espíritu se hizo música evocando el cuento La bella durmiente del bosque, estimulando así la imaginación del oyente sobre el homónimo cuento de Charles Perrault. Cierta sensación de sinuoso deambular reflejaron en Pulgarcito, muy conocido y popular relato del mismo literato francés. El sonido del piano se convirtió en un mágico tintineo de gemas, joyas y cristales en Laideronette, con parecida «sugestividad» a la que transmite Debussy en sus Pagodes. Ambas pianistas dialogaron con clara distinción, determinando el protagonismo en el encuentro de los dos personajes de La bella y la bestia, que alumbraron con contrastadas emociones, para terminar su magistral interpretación con una dulce descripción de un jardín mágico en los que sus solemnes acordes parecían corporeizar a las hadas que lo habitaban. Terminaban así toda una lección magistral de la recreación de esta obra,  convirtiéndose en el hito estético de la velada.

Las hermanas Labèque

   Las pianistas asumieron el sentido espiritual que anima la Suite Orfeo que Philip Glass autorizó versionar a Michael Riesman de su ópera del mismo título, inspirada a su vez en el famoso film de Jean Cocteau realizado en 1950. Desde una especie de nuevo ragtime que se percibe en El café, que abre la decena de pasajes que contiene esta obra, pasando por el sueño de Orfeo para llegar al inframundo contenido en el tercer episodio, el discurso era complacientemente preciso en su canto. Antes del amoroso encuentro «metatemporal» de la princesa y el protagonista, que desembocaba en un retorno al mundo terrenal con un ambicioso clímax, ambas intérpretes dejaban constancia de la cuidada y perfectas entonación y afinación logradas entre ambos pianos, que los hacían manifestarse tímbricamente como un univoco instrumento. Los episodios finales significaron todo un ejemplo de dramatización por parte de las Labèque determinando desde el teclado el desenlace de la obra, al desarrollar un sentido lírico que demuestra su conjunta gran capacidad polifónica que las distingue sobremanera en este particular y exigente repertorio.

   La segunda parte del recital empezó con la obra más reciente, El Chan, que compuso el año 2016 el norteamericano Bryce Dessner, raro guitarrista que desde el rock supera los horizontes de este género para adentrarse en patrones de la música que requiere ambiciosos planteamientos cultos, que se pueden entender cuasi-clásicos, como los que aparecen en el tercer episodio de esta obra titulado Four Winds, todo un prodigio de contrapunto al teclado en su primera parte, muy bien contrastado con un final de ensoñada expresividad que hubiera funcionado como trío mágico si Dessner hubiera considerado re-exponer el desarrollo motívico inicial. Las hermanas Labèque transmitieron el sentido descriptivo de esta composición que está inspirada en el mítico espíritu guardián, 'El Chan', de un estanque de agua enclavado en los cañones cercanos a la localidad mexicana de San Miguel de Allende, ciudad natal de la esposa del oscarizado cineasta azteca Alejandro González Iñárritu, en quien está inspirado y  dedicado, y cuyo enclave paisajístico ha sido durante cientos de años fuente de populares leyendas.

   Para terminar, este magnífico dúo realizó una idiomática versión de algunos episodios destacados del famoso musical West Side Story de Leonard Bernstein que versionara para dos pianos el compositor y arreglista estadouinidense Irwin Kostal, colaborador del autor en la partitura original. Con un sentido rítmico interno de sutil distinción desarrollaron su lectura haciendo énfasis en la plasticidad que requiere esta música impregnada de balletísta dinámica en los números Jet Song y America, que transformaron en lirismo puro en los números Tonigth y Maria, manteniendo a su vez ese expectante y hasta anhelante discurso sincopado que requiere la canción Something’s coming que tanto cautivó en la voz del actor Richard Beymer en el film codirigido por Robert Wise y Jerome Robbins.

   Con el último de los Cuatro movimientos para dos pianos que en 2008 compuso Philip Glass, que ofrecieron como bis a un público entusiasta, Katia y Marielle Labèque demostraban su especialización en la música del gran minimalista de Baltimore desde que éste las convirtiera en verdaderas musas de sus creaciones del repertorio para dos pianos que ellas entienden en sus más pequeños detalles, como quedaba demostrado en la ejecución y desarrollo de esta pieza, ya desde la melodía grave en el segundo piano en su inicio, ricamente armonizada en el primero. Continuaron su lectura graduando un creciente proceso de crecimiento dinámico a través de síncopas y rápidos ostinati, y así deconstruirla hasta su abrupto final expuesto como una impactante sonoridad de brillante intensidad.

Fotos: Festival Rafael Orozco

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