Crítica de José Antonio Cantón del concierto de Manuel Hernández-Silva y Javier Perianes con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia
Concertación de alta distinción
Por José Antonio Cantón
Murcia, 19-VI-2026. Auditorio Regional ‘Víctor Villegas”. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (ÖSRM). Solistas: Javier Perianes (piano). Director: Manuel Hernández-Silva. Obras de Manuel de Falla y Maurice Ravel.
Coincidiendo con el último concierto de temporada, la Fundación Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia ha nombrado nuevo Director Musical y Artístico de la ÖSRM al maestro hispano-venezolano Manuel Hernández-Silva para las próximas temporadas a resultas de los éxitos obtenidos en su mutua colaboración durante los dos últimos años, hecho que está generando la máxima expectación como se pudo apreciar en los comentarios unánimes al respecto de los aficionados, y que además tuvo su refrendo en el resultado de esta actuación, una de las más brillantes de este ciclo, sustentado en un programa con obras de alto virtuosismo orquestal.
La noticia significó todo un estímulo para el resultado final de la actuación, en la que se pudieron disfrutar de las afinidades estilísticas de dos de los más relevantes compositores del siglo XX como fueron Falla y Ravel. Para esta ocasión se contaba con la participación del pianista onubense Javier Perianes, con el que Hernández-Silva se entiende a la perfección desde que convergieran sus carreras hace cinco lustros en Córdoba. En este sentido la expectación era máxima dada la identificación artística y musical entre ambos en un repertorio de alto virtuosismo técnico y conceptual, que llevó a que se pudiera disfrutar del arte de la concertación musical en alto grado de distinción.
Observando el enfoque armónico libre y los ricos efectos orquestales que contiene Noches en los jardines de España, Perianes desde el teclado y Hernández-Silva desde el pódium afrontaron su interpretación con ese enfoque impresionista que hace de esta obra una de las más sensitivas en melancolía que se han escrito evocando los sentimientos nazaríes de Granada, acentuando el delicado cromatismo de la orquesta contrastado con llamadas lejanas de trompa y efectos “sul ponticello” en las cuerdas que embellecía la vibrante línea del piano en el primer movimiento, En el Generalife, dedicado a describir la placidez sensual de sus hermosos jardines. En Danza lejana, que le sigue, la orquesta generó una atmósfera rítmica en la que Perianes se acompasaba a los enérgicos rasgueos de la cuerda generando cierta agitación sobre delicados y sombríos solos de los vientos. La inspiración gitana estuvo siempre presente en la lectura del último movimiento, En los jardines de la Sierra de Córdoba, en el que el pianista onubense discurrió sin esfuerzos ni especiales efectismos y con máxima eficacia musical entre la trama orquestal perfectamente urdida por el director, dejando la mejor sensación raveliana, expresión que iba a tener una consecuente confirmación en el preciso y precioso Concierto para piano y orquesta en Sol del gran compositor francés nacido en la localidad vascofrancesa de Ciboure.
«La Fundación Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia ha nombrado nuevo Director Musical y Artístico de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia [ÖSRM] al maestro hispano-venezolano Manuel Hernández-Silva para las próximas temporadas»
Desde un concepto próximo a la diversión ambos intérpretes se adentraron en el alegre primer movimiento de esta singular obra concertante sin buscar efectos dramáticos, dejando que la música fluyera con brillante naturalidad dado el sólido entendimiento mutuo entre pianista y director, que generaba una sensación de complacencia a la parte final de su discurso, realizada con manifiesta seducción para el oyente. Javier Perianes marcó la magia rítmica del compas ternario en el que se sustenta el Adagio assai central, generando esa especie de suspensión sonora que vino a ser reforzada por el solista de corno inglés, demostrando su calidad expresiva, intervención que fue nítidamente indicada por el maestro Hernández-Silva, sabedor de la trascendencia de este instante de la obra, su momento culminante, en el que destacó también la intervención del flauta, que acentuaba el alto contenido melódico del ensueño musical que sustancia este movimiento. En el Presto final, Javier Perianes activó todos sus recursos técnicos generando una frenética carrera junto a la orquesta que se sentía impelida a concertar de manera contundente e inevitable haciendo coherente un discurso de alto virtuosismo hasta la conclusión de la obra, que resultó ser en su conjunto una equilibrada muestra de habilidad técnica, alta expresividad y sublime concertación. Como respuesta al gran aplauso del público, el solista ofreció una extraordinaria versión de la famosa Danza ritual del fuego de Manuel de Falla que levantó a los asistentes de sus asientos.
El concierto continuó en su segunda parte con una de las piezas para orquesta más entrañables de Ravel por su destino infantil; Mi madre la oca. Extrayendo lo mejor da cada uno de los componentes de la orquesta, el maestro Manuel Hernández-Silva expuso ese sentido mágico de fragilidad contenida que condensó el compositor en los cuadros que integran esta obra maestra del siglo XX en las que se pone de manifiesto la esencialidad raveliana en todo un íntimo y distinguido esplendor. Éste llegó a su máxima expresividad en las dos suites orquestales del ballet El sombrero de tres picos de Falla en las que dejó patente una referencial lectura llena de temperamento y emocionalidad que quedaba resumida en la Danza final, que el director transmitió con una seguridad y profusión cinética dignas de mención, dejando un enorme goce en el público que pudo disfrutar de la satisfacción hecha música que irradiaba la figura del maestro después de su nombramiento como titular de la ÖSRM, definitivamente una gran noticia para la vida musical de la ciudad de Murcia.
Fotos: Juan Carlos Caval
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