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Crítica: Martín Baeza-Rubio y Jacquelyn Wagner con la Orquesta de Valencia

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Autor: Alba María Yago Mora
14 de julio de 2026

Crítica de Alba María Yago Mora del concierto de la Orquesta de Valencia con Jacquelyn Wagner, bajo la dirección de Martín Baeza-Rubio

Martín Baeza-Rubio y Jacquelyn Wagner con la Orquesta de Valencia

La gravedad de Strauss

Por Alba María Yago Mora
Valencia, 10-VI-2026. Palau de la Música. Orquesta de Valencia. Martín Baeza-Rubio, director. Jacquelyn Wagner, soprano. Obras de Vincenzo Bellini, Giuseppe Verdi, Manuel de Falla, Fco. Asenjo Barbieri, Amadeo Vives, Pablo Luna, Richard Wagner y Richard Strauss. 

   No siempre la abundancia juega a favor. Reunir en un mismo programa algunas de las páginas más célebres de Bellini, Verdi, Falla, Wagner o Richard Strauss parecía, sobre el papel, una apuesta difícil de rechazar. Sin embargo, el atractivo individual de cada obra no terminó traduciéndose en una experiencia de concierto plenamente cohesionada. 

   La sensación de asistir a una sucesión de números independientes se vio reforzada por los constantes cambios de plantilla entre unas obras y otras. Más allá de la logística, estas interrupciones fragmentaron el desarrollo natural del concierto y acabaron afectando a su continuidad. La primera parte transcurrió con ligereza, pero la segunda terminó prolongándose más de lo deseable, no tanto por su duración como por la dificultad de mantener una tensión dramática sostenida en un programa concebido desde la yuxtaposición de estilos tan diversos.

   Jacquelyn Wagner fue el principal atractivo de la velada y confirmó una trayectoria vocal de indudable solidez. Sin embargo, el propio programa permitió comprobar con bastante claridad cuál es el repertorio en el que su voz encuentra hoy una expresión más plena. Tanto Casta Diva como el Ave Maria de Otello fueron abordados con seguridad técnica y musicalidad, aunque sin la naturalidad idiomática que exige el gran repertorio italiano. Algo parecido ocurrió en las páginas españolas, correctamente resueltas, pero menos orgánicas desde el punto de vista estilístico. Fue con Richard Strauss donde el concierto encontró su verdadero centro de gravedad. Tanto la escena final de Arabella como, especialmente, el desenlace de Salomé situaron a Jacquelyn Wagner en un territorio plenamente reconocible. Strauss exige una voz capaz de sostener una enorme tensión dramática sin renunciar al lirismo, y fue precisamente ahí donde la soprano desplegó sus mejores recursos. El timbre ganó en riqueza, el fraseo adquirió una libertad mucho mayor y la construcción del personaje alcanzó una intensidad que apenas había aparecido en las páginas anteriores. 

Martín Baeza-Rubio y Jacquelyn Wagner con la Orquesta de Valencia

   La respuesta de la Orquesta de Valencia resultó desigual. Hubo momentos especialmente inspirados, como la brillante intervención de los trombones en el Fandango de Doña Francisquita, resuelto con brillantez y contundencia sonora. En cambio, el comienzo de El sueño de Elsa acusó diversos problemas de afinación en las maderas, que empañaron una de las páginas más delicadas del programa. A ello se unió una plantilla muy reforzada y cambiante que, sin comprometer el nivel general de la interpretación, sí dificultó la percepción de una identidad sonora plenamente reconocible.

   Martín Baeza-Rubio condujo el conjunto con solvencia, manteniendo el equilibrio entre orquesta y solista y resolviendo con eficacia las muy distintas exigencias de cada estilo. Sin embargo, su dirección permaneció siempre en un plano funcional y no llegó a establecer vínculos entre unas obras y otras. En un programa tan heterogéneo, quizá era precisamente esa capacidad para dotar de unidad al conjunto lo que más se echó en falta.

   El público respondió con entusiasmo a una selección de títulos sobradamente conocidos y celebró con calidez una propuesta concebida desde la familiaridad del gran repertorio. Sin embargo, fue únicamente en su tramo final cuando el concierto pareció encontrar una verdadera personalidad artística. Allí, entre Wagner y Strauss, aquella colección de grandes éxitos dejó de ser una mera sucesión de páginas célebres para convertirse, por fin, en un discurso musical verdaderamente convincente.

Foto: Foto Live Valencia

Martín Baeza-Rubio y Jacquelyn Wagner con la Orquesta de Valencia
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