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CRÍTICA: 'NORMA' DE BELLINI, EN EL TEATRO REAL DE MADRID

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Autor: Raúl Chamorro Mena
21 de mayo de 2010
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Teatro Real (Madrid) 20-5-2010. NORMA, Bellini (versión concierto). Violeta Urmana, Francesco Hong, Sonia Ganassi, Carlo Colombara, Sandra Ferrández. Dirección Musical: Massimo Zanetti

NORMA DESANGELADA

Cabría calificar de más bien desangelada y falta de temperatura la representación concertística de la obra maestra de Bellini que se pudo presenciar ayer en el Teatro Real de Madrid. Los aficionados somos conscientes que actualmente resulta imposible configurar un reparto notable para esta ópera (y para tantas otras). Particularmente el papel de la protagonista ha tenido, en mi opinión, sólo una intérprete sobresaliente en la historia del sonido grabado y luego a distancia, algunas apreciables. Como suele ocurrir en el panorama lírico de los últimos años, lo mejor vino de parte de las cantantes femeninas. Violeta Urmana (que anunció indisposición por gripe antes del comienzo) conserva sana la zona de centro-primer agudo. Ahí la voz suena bella, mórbida, timbrada y bien apoyada. Su escuela de canto es la buena. Tiene legato, dinámicas, control, musicalidad... (magníficos los dos filados que colocó en "Oh rimembranza") Aunque el fraseo tiene compostura y cuidado, le falta invisividad, contraste... Ello se une a sus demás problemas para componer una Norma que levante el vuelo: registro grave desguarnecido, extremo agudo abierto, estridente, hiriente, instalado ya en el terreno del "urlo"y, agilidad trabajosa, nada desahogada y, sobre todo, el temperamento. Plácido, insulso, frío, falto de garra y de sentido del pathos... Así, su "Casta diva" resultó correcto y cumplidor pero falto de magia, y su "dormono entrambi" no tuvo emoción alguna.

Sonia Ganassi lucha con la modestia tímbrica de su material vocal, genérico, pobretón, pero canta bien. Es musical, domina el legato y frasea bellamente. Se echó de menos más química en los dúos con la soprano protagonista.  Muy flojito el Pollione de Francesco Hong. Una especie de Flavio con agudos. Grave inexistente, centro falto de densidad, cuerpo y timbratura. Una técnica más bien rudimentaria. La voz no está bien impostada, no hay una nota sul fiato. Al contrario, sonidos abiertos, otros cogidos a la gola, varios claramente calantes (como en la cabaletta "Me protegge me difende"). Arriba "suena" y pega algo aunque la falta de colocación y correcto apoyo impide que esas notas altas se expandan y crezcan en el teatro. EL fraseo y la acentuación no pueden ser más burdos. Hay que resaltar que emitió el Do de la cavatina y que cantó el da capo de la cabaletta. AL césar lo que es del césar. Como Oroveso, la habitual rutinaria corrección de Carlo Colombara con un material más cercano al terreno del barítono y con el cual, en otra época no hubiera pasado de aspirar a cantar partichini. Dirección anodina y ramplona de Massimo Zanetti, que no pasó del nivel de un gris batutero, pero no molestó a los cantantes. Orquesta bajo mínimos y un coro que canturreó en segundo plano, casi en sordina, ayuno de empaste, brillo y presencia sonora.

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