La soprano rusa y la agrupación historicista italiana, que lidera el flautista y director Giovanni Antonini, ofrecieron una de las noches más apoteósicas que se recuerdan en la historia del Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical
Tras casi dos horas de recital, en el que la soprano rusa Julia Lezhneva interpretó hasta diez arias en un monográfico deciado al genial compositor veneciano Antonio Vivaldi, junto a la agrupación historicista italia Il Giardino Armonico, que dirige Giovanni Antonini, la intérprete tuvo todavía la energía, capacidad vocal y generosidad de ofrecer nada menos que seis obras fuera de programa, que fueron jaleados y aplaudidas con poderosa calidez por el público que abarrotaba la sala sinfónica del Auditorio Nacional de Música.
Sin mediar palabra, tras la última de sus arias en programa, la soprano y el director, tras salir del escenario y regresar en dos ocasiones, acometieron la primera de las obras fuera de programa, como no podía ser de otra forma, del propio compositor veneciano. Interpretaron la magnífica «Agitata da due venti», de su ópera Griselda, RV 718. Los que habían oído hablar de las andanzas de estos intérpretes en citas previas en Valencia y Sevilla, quizá estaba al tanto de que una serie de bises podían aproximarse, pero en genenal, dudo que el público fuera buscando un hito como este. Sea como fuere, las salidas al escenario eran cada vez más aplaudidas y agradecidas –con «gracias» por doquier y hasta algún «spasiva»–, y puede decirse que todo se fue dando rodado. Después llegó una sutill versión de «Lascia la spina», del oratorio italiano Il trionfo del Tempo e del Disinganno, HWV 46a de George Frideric Handel. No creo que muchas esperasen que se fuese a cantar una de las arias de bravura más destacadas de Riccardo Broschi –compositor y hermano del célebre castrado Carlo Broschi, «Farinelli»–, así que «Son quel nave, de la ópera Artaserse, pilló a más de uno por sorpresa. Como cuarta obra fuera de programa, regresaron a la figura Vivaldi para ofrecer la no menos pirotécnica «Armate face et anguibus», del oratorio Juditha triumphans devicta Holofernis barbarie, RV 644. La presencia de Handel, por partido doble, sirvió para cerrar esta noche histórica: primero, con la delicada y muy exigente «Tu del Ciel ministro eletto», a la que siguió la enérgica y vibrante «Un pensiero nemico de pace», ambas tomadas de ese mismo oratorio HWV 46a.
Los asiduos al Universo Barroco del Centro Nacional de Difusión Musical [CNDM] no recordamos una velada con tantos bises como esta, y desde luego pocos solistas vocales han cosechado el éxito de Lezhneva en esta ocasión. No menos aplaudidos resultaron los integrantes de la legendaria agrupación italiana y su carimático líder. Aquí puede leer una crítica más completa de este mismo programa, un par de días antes en el Festival de Música Antigua de Sevilla [FeMÁS], a cargo de Álvaro Cabezas, uno de nuestros críticos en la ciudad hispalense.
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